sábado, 15 de abril de 2017

Pintas contra gobierno de Maduro: irreverencia y creatividad para canalizar demandas sociales



Daniela Tábata (Correo del Caroní)

En tiempos cuando la protesta tradicional es criminalizada, la protesta creativa se abre paso de maneras inesperadas. Sin embargo, esto no quiere decir que no puedan convivir dentro de una misma convocatoria, como sucedió en la de este 13 de abril, Jueves Santo, en la esquina caliente de Unare.

La movilización, que originalmente se dirigía al Centro Comercial Atlántico, en la avenida Guarapiche, terminó llegando a la Plaza Monumento a CVG en Alta Vista, dejando su huella en pintura blanca sobre el asfalto como ya se ha vuelto característico de los jóvenes guayaneses. Les llaman pintas: consignas y retos para el gobierno y el presidente Nicolás Maduro que ahora llenan las calles de la ciudad.

La acción de calle ya no queda solo en marchar y gritar el mensaje, sino en dejarlo grabado en sitios que la colectividad transita a diario. Son la respuesta pacífica a la violencia y represión desmedida con la que los organismos de seguridad arremeten en contra de las manifestaciones a nivel nacional, iniciadas por las sentencias de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) que anulan las competencias de la Asamblea Nacional; pero hay quienes aseguran que las pintas se han convertido en más que eso.

Multiplicación

Maduro dictador. Con esa afirmación, tan simple como de peso, comenzaron los universitarios a pintar las vías de Ciudad Guayana. Reprodujeron el mensaje en tantos sitios como les fue posible y fueron ganando voluntarios. Ahora son una actividad habitual, respaldada por partidos políticos y la sociedad civil.
        
En varias ocasiones, la marcha se detuvo para dar paso a un equipo de muchachos que bajaban de una camioneta con brochas y rodillos para escribir un mensaje previamente acordado. Del Maduro dictador, han creado nuevos mensajes que le llevan el paso al acontecer del país y el discurso oficial, a veces incluso haciendo uso de términos excluyentes, como mariposón, replicados por el primer mandatario.

No existe filtro dentro de las posibilidades de las pintas, por lo que también son una especie de catarsis para la frustración de los estudiantes; pero no es una acción en solitario. Mientras unos pintan, los otros manifestantes redirigen el tráfico y rodean el área, todo a una velocidad lo suficientemente efectiva para no entorpecer la ruta de la movilización. Repitieron la operación en semáforos, esquinas, avenidas e incluso frente a la terminal de pasajeros de Puerto Ordaz.

“Las pintas comenzaron como una actividad de los estudiantes, pero más gente se está sumando. Ahora hay personas que traen sus pinturas o pintan sus calles por iniciativa propia”, explicó Gefry Márquez, secretario de la juventud de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) en Guayana.

Presión desde lo local

A pesar de que el objetivo principal de las pintas era llamar la atención del Ejecutivo y reclamar la violación a los derechos humanos, la crítica ha recibido atención de los organismos municipales, que se han abocado rápidamente a tapar los mensajes en contra del mandatario nacional.

Un ejemplo de esto, que se volvió viral en la red social Twitter, fue una de las primeras pintas dejadas en Alta Vista, en la emblemática esquina de McDonald’s, que rezaba: Maduro dictador. Aunque fue tapada a la brevedad posible, en menos de 24 horas, los funcionarios recibieron respuesta del emisor: asfáltame este, dictador mmgvo.

Un día antes de la visita del presidente a San Félix, los estudiantes repitieron la operación en esa zona. Nuevamente, el equipo de embellecimiento respondió en horas a lo que habitualmente tomaría meses o años atender, aunque esto no haya salvado al presidente Maduro de sentir el repudio de forma cercana.

Márquez opina que es una forma de pautarle agenda a los organismos municipales para obligarlos a reparar las vías en mal estado y embellecer comunidades olvidadas. “Con esto se demuestra que lo que no existe es voluntad para hacer las cosas, porque pudieran hacerlo. La gente está pintando lugares para que la Alcaldía vaya a arreglar las calles”, constató.

La protesta pacífica y creativa ha sido la respuesta de los universitarios en Venezuela, como también ha servido en otros lugares del mundo como un elemento clave para enfrentarse a fuerzas violentas. Las pintas son una evidencia de irreverencia y constancia, que ha probado, una vez más, que una brocha y pintura puede movilizar más que las armas.



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