miércoles, 15 de marzo de 2017

En una sociedad anarquista ¿qué sucedería con la tecnología?




Peter Gelderloos

Muchas personas temen que la complejidad de la tecnología de hoy y la integración de un alto nivel de infraestructura y producción en la actual sociedad hagan que la anarquía sea un sueño del pasado. De hecho, esta preocupación no es del todo infundada. No es tan solo la complejidad de la tecnología, sino que también es contrario a la creación de una sociedad anarquista el hecho de que la tecnología no es algo neutral. Como Uri Gordon certeramente resumió, el desarrollo de la tecnología refleja los intereses y necesidades de los miembros dominantes de la sociedad y la tecnología cambia la forma física del mundo de tal manera que refuerza la autoridad y desalienta la rebelión.50 No es casualidad que las armas nucleares y la infraestructura energética cree la necesidad de una organización centralizada, una organización militar de alta seguridad y agencias de gestión de desastres con los poderes de emergencia y la capacidad de suspender los derechos constitucionales; tampoco que las autopistas interestatales permitan el rápido despliegue nacional de las fuerzas armadas; que fomenten el transporte marítimo transcontinental de mercancías y el transporte privado por medio de los automóviles particulares; ni que las nuevas fábricas demanden trabajadores reemplazables no cualificados, que posiblemente no podrán mantener el trabajo hasta la jubilación ―suponiendo que el patrón quisiera darle los beneficios de la misma―; porque, con unos cuantos años de trabajo, las lesiones derivadas de las tareas repetitivas o el peligroso ritmo de la producción en cadena los hará incapaces de continuar trabajando.

Las subvenciones y las infraestructuras proporcionadas por el gobierno tienden a beneficiar invenciones que aumentan el poder del Estado, a menudo para desgracia de todos los demás: aviones de combate, sistemas de vigilancia, megaconstrucciones. Incluso las formas más benévolas de apoyo gubernamental para dichas invenciones, como por ejemplo las subvenciones del gobierno a la investigación médica, en el mejor de los casos irán destinados a conseguir tratamientos que son patentados por corporaciones sin escrúpulos que dejarán que la gente muera si no puede permitirse el lujo de pagarlos ―al igual que no tienen escrúpulos en torturar y matar a miles de animales en las pruebas previas―.

Las demandas de libertad nos enfrentan a una elección mucho más dura que un simple cambio en nuestras estructuras de toma de decisiones. Tendremos que desmontar físicamente gran parte del mundo en el que vivimos y construirlo de nuevo. La libertad, así como el equilibrio ecológico del planeta y nuestra propia supervivencia, es incompatible con la dependencia de la energía nuclear, de los combustibles fósiles como el petróleo y el carbón, y con una cultura de automóviles que aísla los espacios públicos y fomenta un sistema de intercambio donde la mayoría de los bienes no son producidos a nivel local.

Esta transformación requerirá de una gran cantidad de inventiva, por lo que la pregunta pertinente es ¿habrá una sociedad y un movimiento social anarquista lo suficientemente ingeniosos como para llevar a cabo esta transformación? Pienso que la respuesta es sí.Después de todo, las herramientas más útiles en la historia humana se inventaron antes de que el gobierno y el capitalismo comenzaran.

Se dice que el llamado libre mercado capitalista fomenta la innovación y que la competencia mercantil contribuye a la proliferación de invenciones rentables, las cuales no necesariamente son invenciones útiles. La competencia capitalista dicta que, cada pocos años, todos los aparatos viejos se vuelven obsoletos, por lo que se crean otros nuevos, así que la gente tiene que tirar los viejos y comprar otros nuevos, en detrimento del medio ambiente. A causa de esta obsolescencia programada, pocas invenciones tienden a ser bien hechas o totalmente meditadas a fondo desde un inicio, ya que están destinadas a ser basura desde su creación.

La doctrina de la propiedad intelectual impide la propagación de las tecnologías útiles, lo que les permite controlarlas o rechazarlas según sean más rentables para ellos. Los defensores del capitalismo suelen afirmar que la propiedad intelectual fomenta el desarrollo de la tecnología, porque asegura a las personas, como incentivo, que podrán beneficiarse de su invención. ¿Qué clase de cretino inventaría algo socialmente útil si no consiguiera el derecho exclusivo sobre ello y se beneficiara de ello? Pero los pilares tecnológicos de nuestro mundo fueron desarrollados por grupos de personas que dejaron que sus invenciones se propagaran libremente y no poseyeron su exclusividad. Todo, desde el martillo, hasta los instrumentos musicales de cuerda o los cereales.

En la práctica, la economía capitalista en sí misma refuta la hipótesis de que la propiedad intelectual fomenta la innovación. Al igual que cualquier otro tipo de propiedad, la propiedad intelectual por lo general no pertenece a quien la produce: muchos inventos están hechos por esclavos asalariados en laboratorios, que no reciben derechos ni beneficios por ellos, porque sus contratos estipulan que la empresa para la que trabajan recibe la propiedad de las patentes.

Las mejores personas para desarrollar innovaciones útiles son las que no necesitan del gobierno o del capitalismo para ayudarles a hacerlo. Los propios anarquistas tienen una rica historia de invención de soluciones a los problemas a los que se enfrentan. Los anarquistas ladrones de bancos conocidos como la banda Bonnot inventaron la huida en coche. Majnó, el anarquista ucraniano, fue el primero en desplegar las ametralladoras móviles. Las montó en tatchankis, carros tirados por caballos utilizados por los campesinos, con devastadores efectos contra enemigos superiores en número empantanados en las tácticas tradicionales. En la España revolucionaria, después de haber expropiado a los grandes terratenientes, colectivizado la tierra y haberse liberado de la necesidad de producir un solo cultivo destinado a la exportación y no al consumo de la población, los agricultores mejoraron la salud de los suelos y aumentaron su propia suficiencia al intercalarlos ―en concreto, usando cultivos de crecimiento tolerantes a la sombra bajo árboles de naranja―. La Federación de Campesinos de Levante, en España, creó una universidad agrícola y otros colectivos agrícolas fundaron un centro para el estudio de enfermedades de plantas y el cultivo de árboles.

En las tierras altas de Nueva Guinea, millones de campesinos viven en localidades con alta densidad de población en valles de montañas empinadas. Sus comunidades no tienen Estado, se basan en el consenso y, hasta hace relativamente poco, estaban aisladas por completo del modo de vida occidental. A pesar de ser presentados por los europeos racistas como primitivos de la Edad de Piedra, han desarrollado uno de los sistemas agrícolas más complejos en el mundo. Sus técnicas son tan precisas y numerosas que se tarda años en aprenderlas. Los presuntuosos científicos occidentales todavía no saben las razones de muchas de estas técnicas, las cuales descartan como supersticiones por no ser capaces de comprender cómo funcionan. Durante los últimos 7.000 años, esos pobladores de las tierras altas han practicado una forma dinámica de agricultura sostenible en respuesta a los impactos sobre su medio ambiente, que podrían haber sido la causa de que sociedades menos innovadoras colapsaran. Sus métodos incluyen complejas formas de riego, retención del suelo, cultivos asociados y mucho más. Los pobladores de las tierras altas no tienen jefes y toman sus decisiones en largas discusiones comunitarias. Ellos han desarrollado todas sus técnicas sin gobierno ni capitalismo, a través de innovaciones individuales y de grupos comunicados libremente dentro de una sociedad amplia y descentralizada. [51]

Muchos occidentales podrían burlarse de la idea de que personas que no usan herramientas de metal puedan crear un modelo tecnológico sofisticado. Estos cínicos, sin embargo, son simplemente ignorantes a causa del bagaje de sus mitologías y supersticiones euroamericanas. La tecnología no son luces parpadeantes ni aparatos que vibran. La tecnología es adaptación. Adaptando un complejo conjunto de técnicas que les han permitido satisfacer todas sus necesidades sin destruir su entorno durante más de 7.000 años, los agricultores de Nueva Guinea han logrado algo a lo que la civilización occidental jamás se ha acercado.

Aún más, hay un montón de ejemplos anarquistas para la multitud impresionada por luces parpadeantes. Téngase en cuenta la reciente proliferación de la tecnología con código abierto. Esta consiste en redes descentralizadas en las que participan miles de personas que trabajan de manera abierta, voluntaria y cooperativa, que han creado algunas de las mejores formas del complejo software del que depende la economía de la era de la información. El enfoque habitual de las grandes corporaciones consiste en mantener la fuente o código de su software secreto y patentarlo, pero en los software de código abierto el código es compartido, por lo que cualquiera puede revisarlo y mejorarlo. El resultado es a menudo mucho mejor y, por lo general, más fácil de arreglar. El software patentado tradicional es más vulnerable a errores y a virus, ya que hay un menor número de cerebros involucrados en la búsqueda de los puntos débiles y muy pocos especialistas están disponibles para solucionar los problemas. Aquellos profesionales del apoyo técnico, a los que llamas por teléfono cuando el sistema operativo de tu ordenador se bloquea, no pueden ver el código del software así como así y, más que darte una solución, todo lo que pueden hacer es dirigirte a un engorroso parche o recomendarte borrar tu disco duro y reinstalar el sistema operativo. Los usuarios de productos Microsoft, por ejemplo, están sin duda familiarizados con sus frecuentes problemas técnicos y los defensores de la privacidad también advierten sobre software espía y la cooperación entre empresas tecnológicas y el gobierno. Un geek antiautoritario involucrado en la creación de software de código abierto lo resume con las siguientes palabras: «La mejor publicidad para Linux es Microsoft».

Tradicionalmente, mucho software de código abierto no ha sido especialmente tan fácil de usar, aunque por lo general esto tiene que ver con el hecho de que el software de código abierto se encuentra dentro, con todo respeto, de una subcultura de pirados por la informática y sus usuarios típicos manejan altos conocimientos de informática. Sin embargo, el software de código abierto y la tecnología participativa son cada vez más accesibles, a un nivel sin precedentes, a los usuarios de software. Wikipedia es un ejemplo de esto. Creada recientemente, en el 2001, en software de código abierto Linux, Wikipedia es ya la enciclopedia más grande y más visitada del mundo, con más de 10 millones de artículos en más de 250 idiomas. En lugar de ser de exclusivo dominio de expertos pagados a partir de una subcultura académica, Wikipedia es escrita por todo el mundo. Cualquier persona puede ser autora de un artículo o editar uno ya existente y, al permitir esta apertura y confianza, se proporciona un foro para la revisión instantánea y desde varios puntos de vista. Los intereses de la amplia comu nidad de usuarios de Wikipedia posibilitan la autorregulación, por lo que el vandalismo, la edición con erratas y los artículos falsos son rápidamente limpiados y los hechos que carecen de citas son puestos en duda. Los artículos de Wikipedia se respaldan ellos mismos en un vasto cuerpo de conocimientos más grande que el pequeño y generalmente elitista círculo representado por el mundo académico. En un estudio realizado a partir de comparativas anónimas fue considerada tan precisa como la Enciclopedia Británica. [52]

Wikipedia está autogestionada y editada por un cuerpo abierto de administradores elegidos por pares. [53] Ha habido unos pocos casos conocidos de sabotaje intencionado, como cuando el noticiero televisivo del programa cómico The Colbert Report reescribió la historia de un artículo de Wikipedia como una broma para su espectáculo, pero la broma fue solucionada rápidamente, como suele suceder con la mayoría de la información falsa del sitio. Un problema más persistente es el que plantea que las empresas usan Wikipedia para fines publicitarios, pagando a personal para mantener una imagen limpia en los artículos relacionados con ellos. Sin embargo, interpretaciones contradictorias de los hechos pueden ser encontradas en el mismo artículo y Wikipedia contiene mucha más información sobre delitos empresariales que cualquier otra enciclopedia tradicional.

Notas

[50] Ver capítulo 5 de Uri Gordon, Anarchy Alive! Anti-authoritarian Politics from
Practice to Theory, Londres, Pluto Press, 2008.

[51] Descripción de los pobladores de las tierras altas de Nueva Guinea en el libro de Jared Diamond (Collapse: How Societies Choose to Fail or Succeed, New York, Viking, 2005), en particular la descripción de su curiosidad, ingenio y humanidad, hace un gran servicio al disipar la persistente imagen de los llamados pueblos primitivos como simios gruñones o nobles salvajes.

[52] «Wikipedia survives research test», BBC News, 15 de diciembre de 2005:
htpp://news.bbc.co.uk/2/hi/technology/4530930.html.

[53] «Editorial administration, oversight and management», Wikipedia:
htpp://en.wikipedia.org/wiki/Wikipedia:About

[Texto extraído del libro de Peter Gelderloos La Anarquía Funciona, Madrid, La Neurosis o las Barricadas Edit., 2015. La versión completa del libro es accesible en  https://mega.nz/#!30pmRbJa!aw8Kf_5dDnjD2DxAvgNNMsWRZHTk__T70wtieDQ4NeE.]


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