Otto Jansen.
El Poder Popular, frase, himno y espíritu mítico de las luchas sociales en la terminología de la izquierda histórica; lo catapultó la Revolución Bolivariana del Socialismo del siglo XXI, en el ideario abstracto que a la burocracia gubernamental, clásicamente conocida, era menester el “anillo de seguridad conceptual” de que el pueblo tenia instancias propias que la revolución respaldaba. Se entendía entonces que la nomenclatura que nunca en diecisiete años fue concreción de funcionamiento en ningún lugar de Venezuela con los Consejos comunales, Comunas y asociación de estas, eran la expresión institucional del Poder Popular a la que la estructura de organismos locales, regionales y nacionales, aun cuando los Ministerios son también de denominación Popular, debían estar a disposición.
Nada más constatar a dónde fueron a parar y hace cuánto tiempo de esto, las mesas técnicas de agua o de luz, a la par de la red de ambulatorios de Barrio Adentro, los Comités de tierras, o las asociaciones culturales de la Patria con sus respectivas categorías de géneros y razas: No cuesta mucho repasar la cantidad de vocablos y enunciados, expresión supuesta de la organización del Pueblo, para entender que el fracaso y derrumbe del proyecto político gobernante, no es tan solo en la dramática manifestación de la economía si no en aquello que una vez fue su arma de encanto, persuasión y seducción de la sociedad Venezolana.
Incapacidad de ejercer mandato ciudadano
El desastre que padecemos en los servicios públicos, casos graves del agua, la electricidad y el transporte, denota precisamente que ese “Poder Popular” nunca tuvo velas en las decisiones del gobierno de la Revolución en sus diferentes instancias y por supuesto hoy puede observarse como se pretende que pague culpas el consumismo de la gente, o su condición analfabeta, como lo cataloga en juicio exquisito quien fue Ministro de Educación; pero es más notorio con los supuestos éxitos de gestión en el discurso revolucionario: Viviendas y jubilaciones, no tengan el poder de la población para darse la condición de titularidad, figura similar o sistema social que proteja la calidad de vida de este sector y que impida, por lo menos, las humillantes colas cuando a los adultos mayores les toca cobrar la pensión. No queda mucho que agregar a la crítica mayoritaria de la rutina en las ciudades donde la organización cívica quedó reducida a modalidades sui generis (Guardianes de terrenos, por ejemplo) pero los derechos y deberes ciudadanos con respecto a múltiples expresiones de su cotidianidad han quedado en vacíos de presencia, actuación o correspondencia con el Estado y el Gobierno del modelo socialista.
Crisis económica y derechos políticos
El altar de los ideales del venezolano que sucumbió a la inspiración que corregiría los errores de los viejos partidos políticos, fue la Constitución Bolivariana de Venezuela; esta menciona en el Capítulo IV SECCION PRIMERA. DE LOS DERECHOS POLITICOS “Articulo 62. Todos los ciudadanos y ciudadanas tienen el derecho de participar libremente en los asuntos públicos, directamente o por medio de sus representantes elegidos o elegidas. La participación del pueblo en la formación ejecución y control de la gestión publica es el medio necesario para lograr el protagonismo que garantice su completo desarrollo, tanto individual como colectivo. Es obligación del Estado y deber de la sociedad facilitar la generación de las condiciones más favorables para su práctica” La crisis generalizada en la que nos encontramos, con énfasis en el área económica, con amenaza de hambruna y secuelas terribles en lo social. Esta crisis, repetimos, pone en evidencia que lo establecido como poder popular, nunca llegó a tener carácter sino mayormente utilitario o propagandístico. En rigor la opinión amplísima emanada de las elecciones parlamentarias que determino la nueva composición de la AN, ahora esquivada por el Gobierno y el PSUV, es expresión del mandato de la población, pretendida desconocer nadie entiende porque, su condición de legitimo poder popular.
Lo patético es que esa etiqueta tiene uso para un escueto grupo de activistas pagos (Como antes lo fueron de los partidos) a los que trasladan de actos en actos para que reciten la jerga que le sirve de hoja de parra a la precipitación del gobierno que ya no puede solucionar nada; en momentos que la participación protagónica lucha por obtener logros ante la crisis, intenta rescatar el espíritu Democrático plasmado en la Constitución Bolivariana de Venezuela y espera también por nuevos impulsores de la autoridad soberana, fuera de colores, ideologías, credos, razas y símbolos inútiles.
Trocitos...
No se sabe si reír o llorar. HidroBolívar efectuó esta semana, una parada de agua en el 70% de la distribución del municipio Heres. El asunto es que todas las comunidades están racionadas o sin el servicio desde hace cinco años y estos primeros días del 2016 presenta exactamente la misma condición crónica.
Fuente: http://www.correodelcaroni.com/index.php/opinion/item/41686-las-desventuras-del-poder-popular