martes, 16 de febrero de 2016

Francia: Esos vinicultores rebeldes que embotellan anarquía



Laura Martins

Bajo el sol del sur de Francia, cerca a la frontera española, una degustación de vinos con estilo libertario ocurre en las alturas de Banyuls-sur-Mer. "La calidad de la uva es excepcional este año", afirma un hombre. "Esto tiene un agradable sabor dulce. Las uvas se dejan en la vid más tiempo para que el jugo de uva esté más concentrado", explica otro.

Las personas que están catando el vino, no se parecen a la imagen estereotipada del vinicultor o enólogo empresario con las mejillas rosadas y bien vestido, que hace gárgaras de vino antes de escupir, hablando en voz alta en honor a las costumbres francesas. Hoy en día el grupo en cuestión tiene siete años de pasión con el "pinard" y todos son miembros del Colectivo Anonymous, “un grupo de afinidad tecno-punk”. Instalados en los mismos trailers que le sirven de albergue al vinicultor residente, están disfrutando el placer de degustar unas cuantas botellas elegidos entre los mejores en su bodega.

Este grupo de amigos, que permanecen en el anonimato, produce un vino natural y francés desde 2013. A semejanza de los primeros grupos punk de los años setenta, su objetivo es instalar el anarquismo, la diferencia esta vez es que el objetivo no es el sistema estatal en su conjunto, sino la industria del vino francés, que piensan que es muy elitista. "Queremos producir vino juntos. Este es el verdadero reclamo del Colectivo Anónimo: no considero que es MI vino o de cualquier otra persona - Creo que es NUESTRO vino", dice Kris, miembro australiano del Colectivo, que fundó junto con Julia, una alemana. Y continúa: "Siempre hay un aspecto social del vino y de la gente que viene a decir, 'aquí está mi vino' en tono de adulación - es una manera totalmente engañoso. Con la creación del colectivo, nosotros quisimos añadir una dimensión política a nuestra práctica. El hecho es que siempre hemos tenido más o menos estrecha relación con el movimiento anarquista, y esa es sin duda buena razón para integrar esa dimensión.".

A mediados de la década del 2000, Kris y Julia frecuentaban los medios de la extrema izquierda en Berlín, fue allí donde se conocieron. Entonces decidieron partir a trabajar juntos en el Languedoc-Roussillon, una región conocida por sus viñedos soleados. Pero trabajando en distintos espacios agrícola en la región, la pareja volvió a sentirse prisionera de un sistema del que él siempre quiso emanciparse al salir de Alemania. Su conclusión fue que siempre terminaban trabajando para una de esas "figuras" - los patrones de rosado mejillas que escupen el vino y se llenan los bolsillos.

"Hace cuatro o cinco años, haciendo la cosecha de la uva, nos dimos cuenta de que estábamos haciendo todo el trabajo sucio y que había un tipo de traje que llegaba cuando terminábamos y decir 'Este es mi vino'", recuerda Kris, disgustado. La verdad es que nosotros - la mano de obra - hicimos este vino. El fue sólo la figura capitalista que puso su nombre en la botella al final de la cadena. Lo que hace que se venda vino aquí es el nombre en la etiqueta: 'Dominio bla-bla-bla', ese tipo de cosas ". ¿La respuesta colectiva? Desenmascarar el sistema, produciendo un vino tan bueno como ese, pero en completa autonomía.

La solución más sencilla para llevar a cabo esta iniciativa estaría en seguir el modo de producción de los productores de vinos para los que habían trabajado, y que conocían bien. Pero Kris y Julia prefirieron empezar de cero y poner en práctica los métodos tradicionales del siglo pasado: todo el vino producido por el colectivo está hecho de uvas orgánicas y contiene pocos sulfitos, por lo tanto, se consideran como un vino natural. "Es jugo de uva fermentado, nada más", precisa Kris. Eso parece un poco tonto, pero cuando conocemos el "baño" que se hace en determinados vinos producidos a gran escala, parece importante recordarlo. "Nada de glicerina, o componentes químicos de síntesis, sin aditivos ...", insiste, irónicamente, enumerando algunos de los ingredientes presentes en los vinos que encontramos en los supermercados.

El vino del colectiva está hecho totalmente a mano. Los miembros del grupo cultivan las vides sin utilizar productos químicos o pesticidas. Se recogen, de inmediato, la fruta a mano y la procesan en una prensa alimentada por la energía de una bicicleta, antes de dejar fermentar el jugo en barricas de madera. De acuerdo con las estaciones del año y la época del año, el equipo varía entre tres a veinte personas. Por ejemplo Haida, una de los amigos de la pareja, artista que diseñó muchos de los logotipos de sus botellas. También está Boris, organizador de la logística para las noches y consejero siempre oportino. En general, el grupo produjo una bodega de 13 tipos de vinos y espera producir un total de 14.000 botellas este año. 14.000 botellas de vino hecho a mano.

Tenemos en la carta de sus productos naturales: el XTRMNTR, un vino tinto elaborado a partir de uvas de Mourvèdre y de Grenache oscuras; el Beau Oui  (un guiño a Gainsbourg, el cantante francés); el Chemin F (un fuerte rosa muy distante de los horrores azucaradas que tenemos el hábito de beber); y un Syrah de los más cálidos, cuya botella en colores fuertes asegura una buena presencia en la mesa, incluso después de que el contenido se haya terminado. "Es relativamente fácil hacer un buen vino si tenemos unas buenas uvas es un proceso holístico," continúa Kris. "Si administra bien el aspecto de la elaboración del vino en los campos, el 90% del trabajo está hecho. Para mí, el mejor vino es el aquel que se macera, fermentado y beneficia en barricas de roble. Si me preguntas mi opinión, la madera es un ingrediente muy importante para el vino".

En la pequeña comunidad de Port Vendres, los residentes pasan tiempo frente a la bodega del Colectiva y observar  curiosamente con el rabo del ojo a los integrantes de esta banda de punk que se esfuerzan con las antiguas prensas de Adam Beyer. Debido a que en toda la región y más allá se aprecia el buen vino: "El entorno tuvo una respuesta positiva", dice Kris. "Una gran cantidad de personas en la comunidad pensó que eramos un tanto extraños, pero era porque no entendían nuestra estética, nuestro modo de vida, incluso nuestra música."

Los vinos del Colectivo hoy son comprados directamente por los mayoristas belgas y alemanes o los turistas británicos que se desvian de sus ruta para hacer una degustación. Pero no todos ven su éxito con buenos ojos, y el colectivo está actualmente amenazado con la expulsión de su bodega. Kris dice: "El alcalde lanzó una campaña para:" Lavar Banyuls'[Banyuls es la ciudad] y la campaña del alcalde para limpiar el lugar (gentrificación)], es una estafa que intenta desalojarnos. Creemos que tienen muchos prejuicios en contra de nuestro estilo de vida alternativo. Tenemos diferentes puntos de vista, pero al alcalde le gustaría que todo fuera muy cuadrado, y que no le agrada ver nuestross trailerss en el centro de nuestros viñedos. Ellos quieren gentrificar la zona, porque así la Costa Azul llegaría hasta aquí. Estamos ante la amenaza de un cambio que afectaría a una región donde hasta ahora vivimos bien-

El grupo se prepara entonces para una verdadera batalla legal. Para defenderse, tienen la intención de invocar el derecho de los agricultores a residir en la tierra que poseen. "Es lo que hicimos en estos viñedos, son hermoso, son interesantes, así que vamos a luchar para salvarlos", insiste Kris, "es absurdo que seamos propietarios de la tierra que cultivamos y luego nos quieran decir y lo que podemos o no podemos hacer con ella".

En su inicio, era una iniciativa anarcopunk para producir un vino natural y seralternativa ante sus equivalentes industriales. Hoy en día, el Colectivo Anonymous está molestando al sistema de una manera mucho más concreta y completa. No es sorprendente entonces que el logotipo representa un sacacorchos en forma de "A" símbolo "Anónimo" y "anarquía". "Al principio fue muy duro", recuerda Kris sobre las cuestiones legales que enfrentan ", pero es importante estar en la lucha por el interés colectivo. Por eso hemos creado este proyecto. Si no avanzacemos entre las dificultades y si no incomodásemos a ningún poder, no tendríamos ninguna razón para para estar aquí ".

[Originalmente publicado, en francés, en https://munchies.vice.com/fr/articles/ces-vignerons-rebelles-qui-mettent-lanarchie-en-bouteille. Traducción al castellano por Redacción de El Libertario.]