sábado, 30 de marzo de 2013

Debate: Las transiciones


Juan Marichal

Son varias las transiciones que se viven hoy en Venezuela, excluyendo - y es un deseo - la transición en la que pensaba la secretaria de Estado adjunta de EEUU para Latinoamérica, Roberta Jacobson y que motivó la respuesta del canciller Elías Jaua: "En Venezuela no hay ninguna transición que no sea la transición al socialismo”.Muy bien, pero después comentamos esta frase.

¿En cuál transición pensaba la señora Jacobson, cuando afirmó esa ligereza? ¿No será que estaba confundiendo a Venezuela con Siria o algún otro país en mente por estos lados del Caribe? .Por ahora, la posibilidad de una transición  para regresar al modelo de país que teníamos con AD y Copei, lo querrán algunos, pero yo no. Y no creo que ande mucha gente detrás de ese proyecto.

Para mí, la doble tarea es evitar este despeñadero del presente y no regresar a los farallones del pasado. Porque, aunque usted no lo crea, estamos todavía en la misma autopista dando tumbos y quedándonos sin gasolina. Y eso indica, que podemos retroceder en algunas cosas en las que se ha avanzado y  que para mi gusto son extremadamente insuficientes para una revolución con 14 años a cuesta.

Volvamos al tema. El otro que habla de transición es el canciller. Habla de un socialismo por venir pero donde estamos ahora - letras más, letras menos - es un capitalismo de Estado con una democracia social que está haciendo cosas buenas y malas y…  a un altísimo costo y con un mercado de  consumismo  creciente…, importado y despilfarrador. Ni siquiera podemos hablar de economías mixtas. La tasa de mortalidad de las cooperativas en las que se creyeron en una primera fase, es tan alta que apenas sobreviven aquellas  creadas durante la cuarta república. Luego, la Economía Social no termina de encontrar su lugar dentro del “pensamiento industrialista y económico” de la revolución y si usted se toma el tiempo para ver a quienes le estamos comprando  bienes y servicios, me atrevo a decir que en general, es a la burguesía comercial, agroindustrial, ganadera e industrial de los países “aliados”. A  excepción de Cuba, si es que este país nos vende algo hecho allá. Nuestros proveedores internacionales son  capitalistas. Fortalecemos la burguesía de esos países y debilitamos a la nuestra, a algunas, no a todas, porque las hay quienes se han fortalecido.  Es una estrategia buena al corto plazo pero sin una economía endógena de verdad que sustituya a los desplazados del capitalismo nacional con creatividad y eficiencia industrial,  lo que vamos a comer mañana será cartón piedra. De manera que ésta es otra de las transiciones que debemos tener en cuenta. Y mire que es peligrosa.

La otra transición es la que está ocurriendo en el gobierno y en la dirección política de este proceso autodenominado “socialismo del siglo XXI". La etiqueta de esta transición se podría denominar: “De Chávez,.. a todos somos Chávez”. Es decir, de un liderazgo centrado en una persona a un liderazgo descentralizado. Pero, ¿descentralizado en instituciones (partidos políticos democráticos,  sindicatos, gremios, comunas, universidades, alcaldías, ejército, poderes del estado) o en un puñado de militares, empresarios y militantes del PSUV? No lo sabemos.

 Sólo sé que entra un aire fresco y muy oportuno  para los dirigentes que habían amarrado su futuro político restringido al presidente fallecido. Si sus  atributos, presencia, poder  y estabilidad política eran administrados y decididos por el Comandante, ahora están libres para pensar qué hacer con lo que tienen y lo que heredan del capital político construido  por el Presidente.

¿Capital político qué se hereda?. Algo de eso hay. No sé qué tanto pero hay una transferencia concreta de algo. Todos sabemos que el presidente trabajó duro para crear su capital político. Muchas veces lo escuché decir que se sentía solo atravesando el “tremedal” (Del latín. tremĕre, temblar. Terreno pantanoso, abundante en turba, cubierto de césped, y que por su escasa consistencia retiembla cuando se anda sobre él). Que él si sabía hacia donde y como debía marchar este país. No queda duda que al presentir su muerte era obligatorio que pensara y le comentara a algunos de sus íntimos colaboradores: ¿Y ahora, que van a ser ustedes sin mi? Otra transición entonces será el de cómo se transmite y se distribuye el  capital político acumulado del líder fallecido.La pregunta es: ¿A  quién (grupo de individuos) o a cuáles (grupos de instituciones)?. La distinción del pronombre seleccionado es un asunto clave para el chavecismo y para el futuro democrático del país.

La revolución en Venezuela era Chávez y por lo tanto no deben olvidarse – y en la historia hay suficientes ejemplos -  de cómo gran parte del capital político creado por una persona como el presidente, muere con él. Quedan luces y recuerdos, más no guías de acciones específicas frente a  un mundo cambiante. Respecto a Mao, sus ideas son opuestas a las de quienes hoy dirigen en China, donde la transición a una suerte de capitalismo controlado por el PCCH. De Tito, sólo la nostalgia  entre quienes añoran aquella unión nacional ficticia que él mantuvo en Yugoslavia.  El partido bolchevique le sobrevivió a la muerte de Lenin, sólo que Stalin hizo algo distinto y ambos dirigentes y sus prácticas serían irrepetibles para el futuro

 Todos en el PSUV saben que parte de la transición de la etapa con Chávez a la etapa sin Chávez, será el de salir a la calle a construir un nuevo capital de apoyo político por parte del pueblo venezolano. Es buena y ayuda un poco, por ahora,  la consigna,  “Chávez somos todos” e inclusive la idea reforzadora de que “Maduro es el hijo de Chávez” no deja de ser ingeniosa  para atender sin mayores traumas la coyuntura electoral. Pero, supongo, debe ser una estrategia mientras ocurren los reacomodos internos en el PSUV, militares y gobierno, y nunca un  destino escogido por este movimiento.

Habrá estilos y decisiones que generarán conflictos en la nueva etapa y que difícilmente se le podrán atribuir en su origen a una supuesta idea  del Presidente expresadas  antes de su muerte o a un pensamiento entresacado por allí de algún texto. Habrá  quienes intentarán seguir “viviendo” de ser los más nobles intérpretes de su pensamiento y que todo lo que hagan (mal o bien) será porque el presidente les habla desde el más allá. El peronismo argentino está sembrado de estos parásitos. Y habrá – y estos (as) son las que cuentan finalmente- quienes tendrán voz propia y serán chavecistas y buscarán jugarse su liderazgo en la calle y lo harán convencidos (as) que a sus espaldas no tendrán a  quien ponga el pecho por ellos.

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