lunes, 7 de noviembre de 2011

Como era de esperar, la universidad está al servicio del capital: Sobre la UBV y la toma de su sede en Zulia


Eduardo NúñezEspecial desde Maracaibo

En esta sociedad hemos dejado a merced de las instituciones “nuestras vidas”, lo que comemos, nuestro tiempo de ocio, nuestros gustos; la totalidad de los procesos que buscan producir, reproducir y desarrollar la vida no están en nuestras manos. Obviamente los procesos formativos y de aprendizaje/enseñanza no escapan  al dominio de las instituciones. Instituciones que  en el caso de la Universidad Bolivariana de Venezuela, que se jacta de ser “la casa de los saberes”, tiene como finalidad ser un aparato de distención y contención social, haciendo que parte de las capas sociales del país que se encontraban excluidas de la “educación superior”, tuviesen un lugar donde “formarse”, recibir un título y ser “profesionales” de y para la “revolución bolivariana “es decir, mano de obra medianamente calificada, acrítica, solo y únicamente para alimentar al capital.
  
Es así como hace poco más de ocho años en  las afueras de la ciudad de Maracaibo, se levanta la Universidad Bolivariana de Venezuela Sede Zulia, en lo que fueron las instalaciones, durante treinta años,  de la universidad privada Rafael Urdaneta [URU], por gestiones de la alcaldía de la ciudad, gobernada en ese entonces por Jean Carlos Di  Martino [PSUV]. Estas instalaciones ya habían cumplido su vida útil, por lo que la URU decide construir su nueva sede en la Vereda del Lago, que es una zona calificada como bien público. Para ello la autoridad de ese entonces debió hacer modificaciones en el plano regulador para que dicha edificación se concretara.
 
Desde sus comienzos la UBV Sede Zulia, ha servido a los intereses del Estado-capital, por lo cual siempre han existido quienes formando parte ella – en condición de asalariados o estudiantes- se han resistido a estar con el mercado o constituir el ejército de reserva que necesita la sociedad capitalista para desarrollarse. Dichas resistencias, no han pasado de peticiones, denuncias y/o propuestas a o en contra de las autoridades de la sede y su mediocre actividad administrativa. Es dentro de este ciclo de luchas reivindicativas, que desde hace un mes y siete días [para la publicación este artículo] un grupo de estudiantes decidió tomarse la sede para exigir solución a la serie de problemas que afectan a  la universidad.

Esta acción a diferencia de otras que la han precedido, ha tenido en primer lugar un carácter prolongado en el tiempo- con anterioridad el pasado 10 de mayo se dio una toma de tres días de la sede-, lo que ha llevado a muchos a develar su verdadero carácter reaccionario, al  decir que se está perdiendo el tiempo, que las demandas son ciertas pero que deberían verse clases para no perder el semestre. Al igual que el capital no quiere que perdamos tiempo en decidir que compramos o vendemos, aquellos que de alguna u otra forma ven peligrar sus salarios y/o privilegios (certificados) con la toma, quieren que retornemos a clases, para que no tengamos el tiempo para discutir, compartir, reflexionar e incidir sobre las condiciones por las cuales estamos en la universidad y bajo qué condiciones subsistimos en la misma.

En segundo lugar, se llevaron las demandas a la calle. Durante mucho tiempo quienes han sido críticos al funcionamiento de la UBV, han preferido ser reservados con las demandas, para según ellos “no hacerle el juego a la oposición”. El lunes 31 de octubre se llevo a cabo un corte de ruta en las inmediaciones a las oficinas del Minci en Maracaibo, lo que implico que medios de comunicación que no adhieren al gobierno cubrieran y divulgaran lo sucedido. Por otra parte, medios de comunicación del gobierno o afines a este, optaron por ignorar lo sucedido o mostrarlo parcialmente.

La tercera diferencia que veo y que considero que es la más importante, es que se han sumado a la acción gran parte de los tercerizados que son explotados por medio de la figura de cooperativas que laboran en la sede. Que las autoridades no han mostrado ningún empacho a la hora de amedrentar a los asalariados de la universidad negándoles la entrega de sus “cesta tickets”. Estas dos situaciones demuestran que más allá que un problema de orden académico o administrativo, este es un conflicto inherente a la relación capital-trabajo.

La toma nos está dando y nos dará la posibilidad de enfrentar y desenmascarar la totalidad o al menos una parte del entramado de relaciones de poder que se han construido sobre y a través de esta institución y que desde hace  ocho años ven a esta universidad como un gran negocio.

Para terminar, Parafraseando a Rafael Barret  que decía “deseáis
mi vida para salvar no la patria, que habéis inventado, sino vuestra propiedad”, Nosotros podemos decir que sabemos que los lumpenburgueses y la socialdemocracia desean nuestro retorno a clases no para salvar la universidad, que habéis inventado, sino vuestra propiedad.

Para mayor información de lo sucedido en la Universidad Bolivariana de Venezuela Sede Zulia, visitar los siguientes link:

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