jueves, 8 de abril de 2021

Amor: Las reglas del juego

Atropos
 
Cuando  nos  situamos  ante  una  cuestión  abismal,  el  suelo  amenaza  con  derrumbarse  bajo nuestros pies, llevándonos con él. Porque ¡no iremos a quedar suspendidos en el aire! ¿O sí? Tal  vez,  si  tuviéramos  alas...  Sería  un  buen  descubrimiento,  que  podría  compensarnos  el desengaño, pero que de no revelarse a tiempo podría llegar a ser fatal.

El amor es una cuestión abismal, que es necesario apreciarcomo revolucionaria, para evitar que  acabe  en  devastación.  Para  quien  así  lo  entienda,  es  una  fuerza  capaz  de  hacerse consciente. Pregunta, y arroja luz. Parte de esta evidencia: “el amor no puede ser libre como aspiración porque ya lo es. Dondequiera que esa libertad no existe habrá atracción sexual o miras de interés y conveniencia, pero amor en el verdadero sentido del término que comprende una atracción de doble matiz material y espiritual, no”. La muchacha que lo escribió nunca llegó a vivirlo, ni pudo completar su evolución al anarquismo. Cuatro tiros, tres en la cabeza y uno en el corazón, se lo impidieron, teniendo solo 18 años.[1] Había llegado a la pregunta sin retorno, y hubo quien temió la respuesta por encima de todo.

Es  preciso  repetirla  aquí  y ahora,  y  que  nos  la  planteemos  a  nosotros  mismos:  ¿hasta  qué punto  podemos  decir  que  hemos  elegido  nuestras  relaciones?,  ¿hemos  sido  libres  de  decidir con quién queríamos estar?, ¿escogemos o solamente nos  escogen, o no elige nadie? Porque haberlo decididoes condición necesaria del amor.

Atendiendo a las condiciones de la vida social tal como se presentancuando una persona que se está abriendo a la vida, un adolescente, se encuentra con ellas, las expectativas no son muy buenas  si  de  lo  que  se  trata  es  de  establecer  relaciones  con  sentido.  Las  formas  de  ocio capitalistas  están  diseñadas  para  obtener  máximo  rendimiento  dinerario,  forzando  a  las personas a consumir el máximo tiempo posible y en la manera más intensiva, con lo cual se promueven todo tipo de adicciones. Los lugares de ocio capitalista básicamente son locales de consumición, o espacios improvisados para poder consumir todavía más y sin límites legales, como  son  los  botellones.  Cada  vez  la  música  y  la  danza  tienen  menos  peso  frente  al  mero consumo  de  sustancias.  No  tenemos  estilo  propio  de  la  tierra,  ni  la  música  es  en  vivo  sino pregrabada. Tampoco es necesario saber bailar, ni existen ya los bailes grupales. La cultura popular brilla por su ausencia, también en espacios de ocio contracultural y que han resultado no ser tan contraculturales.

¡Ah! Pero los prejuicios y las creencias atrasadas, estos no solamente se conservan, sino que vuelven a la carga con más fuerza, reproduciendo esquemas atávicos de relación de poder. La gente  necesita  modelos  de  comportamiento  y  allí  están  los  productos  y las  ficciones  del mercado, cada vez más embrutecidosy más vacíos. Una primera evidencia para la inteligencia adolescente que se encuentra con este panorama es que suponer elección libre y responsable en  un  entorno  vaciado  de  sentido,  es  simplemente  demencial.  Tengamos  en  cuenta  que  el paradigma dominante tiene por base nociones como “tiempo libre”, frente a un tiempo no libre, “ocio”, como opuesto al “negocio”, categorías que,de  poder  ser  utilizadas  por  los libertarios, van a recibir un significado muy distinto. Claro que el descanso es parte necesaria de  la  vida,  pero incluso  cuando  soñamos  no dejamos  de  pensar,  y una  ruptura  total  con la actividad, volcarse a formas de ocio totalmente pasivas, vicarias, despersonalizadas, que no respetan la necesidad de expresión creativa y la espontánea alternancia entre lo verbal y lo no verbal, lo consciente y lo no consciente, es claramente antinatural. Como antinaturales son las reglas del juego que impone para las relaciones sexoafectivas este modelo, consumista y postmoderno, pero a la vez continuador de esquemas poco evolucionados, impropios de una sociedad compleja. Y en esto afecta gravemente a la mujer, que de nuevo se va a convertir en el objeto de consumo, por la perpetuación de la mentalidad de abuso patriarcal.

Efectivamente, el ocio capitalista, al vaciar de contenido la actividad, la despersonaliza, niega la diferenciación personal que debiera tener más amplio campo de desarrollo en las sociedades complejas. Entonces, lo mismo da una persona que otra, porque incluso los propios individuos tienden a estandarizarse, porque la diferencia no se valora sino que se margina, ya quepara ganar una competición hay que ser más de lo mismo. Sobre todo, la propia forma de ocio, tan superficial  y  basada  en  lo primario, no  permite  conocer  al  otro,  establecer  una  relación  de confianza con él. Una consecuencia es que todo tiende a jugarse a una carta, o lo tomas o lo pierdes.  Y  son  hombres  los  que  siguen  llevando  la  iniciativa  y  beneficiándose  del  patrón consumista de relaciones, y sigue siendo mujer la consumida, y ella la persona a la que se le plantea la disyuntiva del todo o nada.

Yendo  por  partes.  El  que  lleva  la  iniciativa  es  el  que  la  lleva  por  tradición  y  el  que  sale beneficiado  del  modelo,  que  es  patriarcal.  La  consecuencia  reproductiva de  una  sexualidad irresponsable sigue recayendo en la mujer, igual que  el rechazo social que le va a aplicar la doble  moral  golfa/decente, haciendopresión  sobre  la  mujer para  reducirtodavía  más  sus oportunidades de elección. Si un hombre sale con muchas, no pasa nada, pero si una mujer sale con más de uno, malvisto socialmente. Ya desde el momento en que se para a hablar con un hombre se le puede estar atribuyendo una relación, con lo cual, por lo visto, se supone que ella tiene que acertar a la primera o...que tiene que aguantarse con el que le toque en suerte. Eso  es  un  reforzamiento  de  la  lógica  del  todo  o  nada  que  beneficia  al  varón.  Si  además  el sentido de la seguridad personal, debido a la violencia machista, en la mujer mengua conforme más lejos se va y cuánto más entrada la noche, la libertad de movimientos y de elección queda restringida frente a la del hombre. No es casualidad que sean ellos los que ejercen la violencia, apoyados en un sistema de creencias y de instituciones que perpetúan el abuso con raíz en la diferencia  reproductiva  de  la  mujer  cisexual,  a  partir  de  la  cual  se  aplican  esteterotipos  y violencias que van a ser comunes a todas nosotras, con independencia de si somos mujeres cis, trans,  lesbianas,  bisexuales,  si somos  fértiles  o  no  lo  somos...Igual  que  hemos  de  tener presente  que  las  violencias  específicas  que  vive  cada  colectivo  de  mujeres,  y que  vive  cada mujer  en singular,  entran a  formar  parte  de la misma  construcción de  género mujer,  que  a todas nos afecta y nos ha de mover a la acción.

Por  tanto,  iniciativa  masculina,  condiciones  puestas  por  el  hombre,  que  se  beneficia  de creencias irracionales que le protegen del “no” de la mujer, y que se van a manifestar como chantajes: “yo ya he salido contigo una vez, y ahora ya no sabes cuándo me vas a volver a ver”, “te vas a quedar sola”, fantasmas varios,  de que se pase el periodo fértil de la vida que en la mujer es más reducido, de que se pase la juventud física a la que tanto valor se le da en la mujer...O se van a manifestar a través del complejo de culpa implícito en el concepto de amor-fusión , o amor romántico, como se le suele llamar en teoría: el amor es incondicional, el amor es entrega total y permanente, es renuncia, la mujer tiene que anularse por el hombrey por los hijos porque el amor es un sentimiento por encima de todo, y sin ellos no es mujer, es egoísta, cerrada al amor y al sexo etc...y de ahí al ¿quién te crees que eres para rechazar a ese chico?, ¿tanto te crees que vales? Es muy importante en la educación sexoafectiva enseñar muy  bien  a  las  mujeres  a  cuestionar  el  privilegio  sexual  del  varón,  su  supuesto  derecho  a obtener sexo de la mujer cuando él quiera, aun sin que ella sienta deseo o sin que medie su consentimiento. Lo mismo que a no sentirse culpables por dar una negativa, enseñarles que se  puede  dar  una  negativa  de  manera  asertiva,  sin  dañar  a  nadie,  y  que  el  darla  no  las convierte en egoístas ni tiene por qué implicar que se vayan a quedar solas, y si esto es así, siempre es mejor que vivir anuladas en relaciones que ellas no han elegido.

Las reglas no dejan de ser injustas para el hombre [2], que se ha deshumanizado con ellas, pero para la mujer son además portadoras de jerarquía de género, con todo lo que implica esto, de una mayor probabilidad de maltrato y una mayor vulnerabilidad a la violencia, dado que la psique femenina es educada para asumir esas creencias manipuladoras patriarcales que vienen a bloquear su autodefensa.

Queda patente además que incluso cuando se concede tiempo a que una relación madure, las relaciones que parten de un acercamiento de intencionalidad puramente sexoafectiva, y no de  acercamiento  entre  seres  humanos independientemente  del  sexo,  vienen a  estar  viciadas desde el principio. Aparecen una serie de condicionantes y de presiones más o menos sutiles, que hacen que cuando se vaya a decir que no, ya se está dentro de la relación, que ha venido antes que el conocimiento y la elección. Y el hombre también paga en fracasos las relaciones propias de la sociabilidad líquida, acelerada y superficial, porque al final la vida sentimental se  reduce  a  tener  relaciones,  a  ir  probando  suerte  e  intentando  dar  en  la  diana.  Pero  sin sentido, la búsqueda puede no tener fin.

El  sentido  se  halla  en  la  actividad  en  la  que  desplegamos  nuestra  especificidad  funcional, aquella  por  la  que  nos  diferenciamos  como  personas  en  la  sociedad,  y  en  medio  de  la interacción de grupo, entre iguales de todos los géneros, donde eres ante todo persona, y te pueden conocer como persona, antes que como mujer, hombre o cualquiera que sea tu género. La elección del otroesfacilitada por la integraciónen grupo de afinidad,además porque este posibilita que se lleguea él a través de otros que ya le conocen,siendo prolongación de una red  social  elegida  y  confiable  (lo  que  no  significa  que  nos  obliguemos  a  descartar  las posibilidades de la sociabilidad más casual).

En nuestro movimiento las Juventudes Libertarias han sido agentes muy activos en procurar un tipo de ocio que reuniera estas condiciones de sana sociabilidad. En estos entornos sociales surgidos de los grupos libertarios y de los ateneos, las mujeres empezaron por primera vez a tratar  y  ser  tratadas  como  personas  y  como  iguales,  en  relaciones  de  sana  camaradería surgidas de la afinidad y guiadas por la espontaneidad.

Se ha hablado aquí de la libertad como componente del amor. Pues bien. Después de poder elegir, viene poder construir, ya que las relaciones humanas son una obra que se va creando día a día, y el amor es camino de conocimiento, principalmente por la convivencia. Y para esta  deben  darse  a  su  vez  condiciones  que  se  concretan  en  reivindicaciones  históricas  de  la lucha   obrera   y   feminista:   la   reducción   de   jornada,   subida   salarial,   medidas   para compatibilizar  el  trabajo  con  el  cuidado  de  los  familiares,  protección  de  la  maternidad, corresponsabilidad en las tareas domésticas, estabilidad en el empleo en la misma localidad, empleo cualificado que permita el desarrollo personal...Todos esos factores estructurales, que junto a la propia falta de igualdad en la pareja y en general de educación sexoafectiva, están haciendo que seis de cada diez matrimonios en España acaben en rupturaal cabo de pocos años, lo que también suele conllevardisolución deuna estructura familiar con consecuencias para los hijos [3].

Una  vez  nombrada  esta  realidad,  ya  sabemos  ponerle  palabras,  identificarla,  y prevenir  su silenciamiento. Los más jóvenes a menudo no disponen de los recursos para verbalizar lo que sufren  dentrode  la  normalidad  sistémica,  pero  eso  no  significa  que  no  estén  sufriendo,  y mucho. Seguir disimulando, acogerse a las reglas del juego por comodidad, tragar con lo que esa normalidad nos quiere deparar, o resignarse a no tener vida social, en una dinámicadel todo  o  nada,  nos  perjudica  como  personas  y  como  comunidades.  Esto  debe  ser  gritado, denunciado,  y  confrontado  mediante  nuestra  acción  creativa  militante.  Merecemos  otra oportunidad  de  encontrarnos  a  nosotros  mismos  en  otro  modelo  de  sociabilidad,  uno que servirá como base relacional de un futuro antiautoritario.

Notas:

[1] Sexo  y  amor,  Hildegart  Rodríguez,1931,  en: http://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000164701&page=1 Prodigio de una época, todavía por redescubrir, como tantas mujeres que concibieron la revolución sexual en España y quedaron sepultadas bajo la lápida de la dictadura y de la desmemoria posterior.

[2] Volvemos a decir, que al usar este genérico de hombre del patriarcado, no englobamos a todos y cada uno de los hombres, que el ser hombre no convierte en opresor a nuestro compañero de lucha, lucha en la que no queremos abrir divisiones, sino resolver desigualdades.

[3] Ojo. Se usa el dato sobre rupturas matrimoniales en España para hacer idea de lo que duran los vínculos sentimentales en una  sociedad que  no facilita condiciones  para ellos.  No  se  está con  esto  defendiendo  el matrimonio ni haciendo del divorcio algo malo en sí mismo.

[Artículo publicado originalmente en el fanzine anarcofeminista La Madeja # 3, Asturias, abril 2021. Número completo accesible en https://grupomoiras.noblogs.org/files/2021/03/Madeja-n3.pdf.]


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