martes, 16 de febrero de 2021

De qué se preokupan quienes okupan

 

Itsaso y Nata
 
El   imaginario   colectivo   de   antaño   hizo   pensar   que   los   alquileres   a   bajo precio eran algo accesible para personas  con  vidas  líquidas  y  trabajuchos. Al de nada, si tu proyecto vital,  el  mercado  y  la  alineación  de  los  astros  permitían  encontrar  estabilidad  laboral,  la  situación  comenzaría  a  solidificarse,  y  esto  se  materializaría,  en  el  mejor  de  los  escenarios,  en  la  compra  de  una  vivienda.  ¿Alguien  más  recuerda esta leyenda urbana?

Después,  los  opinólogos  de  clase  media  eruptaban  posturas  encontradas:  a  un  lado  del  ring  había  quien  decía  que  alquilar  es  tirar dinero, y al otro lado quienes fluían por la vida  cual  unicornios,  diciendo  que  comprar  era limitante para el deporte millenial por antonomasia:  ver  mundo  con  mochila  y  visa  en  el  bolsillo,  conocer  culturas  en  una  semana  o  regatear para comprar chancletas de un euro.

¡Basta  de  chorradas!  Sin  peros  ni  condiciones,  todxs  deberíamos  tener  derecho  a  un  techo al que no entrar de extranjis. Saber que no  te  echarán  de  casa  mañana,  no  puede  ser  un privilegio. De la feminización de la pobreza y  los  hogares  monomatennales,  ni  hablemos  porque  es  un  hecho  que  los  desahucios  son  violencia estructural organizada y cuando hay menores de por medio, terrorismo.

La casa real la lía, pero los teletertulianos nos asoman  por  la  ventana  de  casos  irreales,  cuan-do  lo  verdaderamente  interesante  sería  saber  cuál  es  la  cantidad  de  MENAS  abandonados  a  su suerte por las autoridades, o de personas des-ahuciadas por bancos que han sido salvados con fondos públicos; cuál es el número de viviendas sin  personas  y  personas  sin  vivienda,  o  debatir  si  tener  un  segundo  piso  es  ético  mientras  gente duerme en cajeros de las entidades bancarias que les han echado de sus casas. Algo no cuadra (¿o  cuadra  demasiado?)  y  según  Malcom  X:  «si  no  estamos  prevenidas,  ante  los  medios  de  comunicación, nos harán amar al opresor y odiar al oprimido», como reza la famosa pintada viral: «el enemigo no viene en patera, viene en limusina» y  como  dijo  la  bollera-feminista-negra  Audre  Lorde, «no se puede destruir al amo con las herramientas  del  amo».  Son  frases  que  valen  para  toda lucha: interioricémoslas.

Debería  preokuparnos  el  estigma  que  se  ha  creado,  así  como  la  falta  de  autocrítica  de  unas  autoridades  y  medios  de  comunicación  negligentes  que  han  decidido  criminalizar  a  quienes   buscan   soluciones   autogestionadas   para los problemas que los gobernantes ignoran:  perteneciendo  al  precariado  alquilar  es  carísimo y comprar imposible, ¿qué hacemos?

Esto  es  una  campaña  de  desprestigio  planificada  con  escuadra  y  cartabón:  sabemos  que es un allanamiento del camino para tomar drásticas  medidas  de  cara  a  los  futuros  impagos  de  hipotecas  y  alquileres  que  se  avecinen  por los despidos post-ERTE. Organicémonos   desde   el   anarcosindicalismo  feminista:  rebatamos  con  argumentos,  creemos  propuestas  realistas  y  pongámoslas  sobre la mesa.

Quizás  este  tema  a  ti  no  te  preokupe,  porque hoy no eres okupa, ¿pero mañana?
MO-VI-LI-CÉ-MO-NOS
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[Publicado originalmente en el periódico CNT # 425, Valladolid, octubre-diciembre 2020. Número completo accesible en https://www.cnt.es/wp-content/uploads/2020/10/425-WEB-1.pdf.]


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