sábado, 18 de julio de 2020

Argentina: Contra la explotación, sea estatal o privada



Patricio (periódico Organización Obrera)



La lógica binarista y sus discursos no se toman descanso ni siquiera en época de pandemias y cuarentena. Nuevamente comienza la guerra retórica entre público y privado, Estado o empresa. Otra vez reproduciendo la separación personal/político, la construcción de un “sentido común” que deja poco margen para “creativos y librepensadores”. Pareciera que nuestros destinos, una vez más, quedan a merced de la clase política y empresaria que entran en estos debates de conflictos de intereses totalmente alejados de nuestra clase. Lo que nadie pareciera plantearse en el circo televisivo o el periodismo hegemónico es: ¿acaso cambia la lógica de explotación y dominación si el patrón es el Estado o una empresa privada? ¿Se modifica en algo la estructura jerárquica de subordinación y vender la fuerza de trabajo por un salario?¿Es acaso el “Estado de Bienestar” el caballito de batalla del “capitalismo con cara humana” para seguir perpetuándose en el tiempo? Un capitalismo donde “ganen todos”, como dijo Alberto. ¿Sabrá el presidente que sin explotación, pobreza y desocupadxs no hay capitalismo? O lo sabe y no lo quiere decir, no sea cosa que los terratenientes, “gauchos” con 4x4, liberales y clase media alienada tengan otro motivo para salir a decir que este es un gobierno comunista.




El Estado progresista nos “cuida” porque nos necesita para producir y consumir; sabe que va a tener que explotarnos para eventualmente volver a hacer girar la rueda semiparalizada de la economía. Los Estados de corte liberal prefieren pagar el costo político de las muertes por pandemia con tal de no sacrificar el mercado. Unos nos cuidan para poder seguir exprimiéndonos, otros nos tiran directamente al pozo sin mediar palabra. Siempre a merced de un ente superior que lo que da, lo quita. En este contexto, el primero tiene todas las de ganar. Lavado de cara y como nuevo; posiblemente pase a la historia como un “gobierno que tuvo que afrentar serias dificultades”. Mientras tanto, nos enchufan una reforma laboral encubierta, rebajan salarios, suspenden trabajadorxs, dan rienda suelta a la represión policial (Que se justifica por sí misma debido a la pandemia misma, porque cuando preguntas nadie la apoya). Ante el planteo, la justificación: “hay que entender la situación”, “está todo muy difícil”, “hay que hacer un esfuerzo”, “los anteriores dejaron una bomba”, frases que ya escuchamos en 2016, con otras caras y colores.

En ocasión de las empresas del o administradas por el Estado, tenemos el caso de Aerolíneas Argentinas. Es de conocimiento que la industria relacionada con el turismo ha tocado fondo, y esto sin duda alguna afecta a las líneas aéreas alrededor del globo. Como método para reducir gastos temporalmente ante la falta de ingresos, recurre a la suspensión de sus trabajadorxs para ahorrarse las cargas sociales. Sin embargo, la mayoría del personal suspendido es el que percibe los salarios más bajos de la compañía, siendo que no hay gerencias, jefaturas ni supervisores que hayan sido afectados por dicha medida. ¿No tiene más sentido sancionar cargos jerárquicos superiores que a mayor ganancia más cargas sociales cobran, y que por ende la empresa termina ahorrándose más dinero? Eso por un lado. Por el otro, el acuerdo entre gremios y empresa fue fi rmado el 8 de junio, les empleades fueron notificades el 11, pero se indica que la suspensión es desde el 1 de junio hasta el 31 de julio. ¿Qué pasa con esos 11 días trabajados? ¿Se liquidan contemplando o no las cargas sociales?¿En qué lógica entra una suspensión de forma retroactiva? El cuerpo de delegades ya solicitó el acta por escrito para poder leer bien lo que firmaron los gremios junto con la empresa, sin embargo, a varias semanas de estar firmado, no hay noticia alguna o comunicación por parte de la secretaría gremial. ¿Habrá algo que no quieren que se sepa? También se sigue esperando el pago de los feriados adeudados de marzo y abril, del cual hasta ahora solo “se tiene la palabra” de la empresa, asi como ya advirtieron que los aguinaldos no contemplarán los ítems no remunerativos de las liquidaciones de sueldo.

La argumentación principal ante este y otros casos básicamente es la misma: “no hay plata”. Lxs trabajadorxs no tenemos dudas de que no hay plata para repartir entre lxs de abajo, pero no vemos que les de arriba pierdan algún privilegio y tengan que sacrificar algo de su olla de oro en esta situación tan adversa, ya sean políticos, empresarios, banqueros o terratenientes. Las diferencias entre empresas estatales y privadas, entonces, bajo el marco de la lógica capitalista y las relaciones de poder, son escasas o nulas. Está claro que de un lado u otro observamos, impotentes, personas ajenas a nuestra clase, hablando de lo que política y económicamente es mejor para la clase trabajadora, inundadas de comodidades y privilegios, sin jamás tener en cuenta nuestra voz, pasándose la pelota mutuamente pero gozando de los mismos beneficios, sin perder absolutamente nada. Hablan de lo que es mejor para el pueblo sin escucharlo. Quien dice representar a un grupo de personas pero las deja a la margen de la resolución de confl ictos y toma de decisiones para guiar el rumbo de sus vidas no representa a esas personas; se representa a si mismo y a sus propios intereses, los cuales persigue bajo un orden verticalista y jerárquico teniendo a esas personas a su merced como un jefe o patrón. Ninguno de ellos trabaja ni produce, no sufren las mismas carencias, no les falta dinero a fi n de mes, no acumulan deudas. Si nos dieran a elegir alguien que nos represente, tendríamos que elegir a alguien con quien compartamos similitudes, no diferencias. Como clase explotada, no tenemos ninguna similitud con nuestros explotadores, por lo tanto la mejor opción siempre va a ser representarnos a nosotrxs mismos.


   
[Publicado originalmente en el periódico Organización Obrera # 81, Buenos Aires, julio-agosto 2020. Número completo puede solicitarse al e-mail internacional@fora.com.ar.]  


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