martes, 30 de junio de 2020

Contrastando historias: Gripe “española” en 1918 y COVID-19 en 2020



JAFL

[Nota previa de El Libertario: Este artículo lo tomamos del fanzine anarcosindicalista digital LibreExpresión, junio 2020, que en versión digital nos fuese amablemente remitido por la gente que lo edita, integrantes de CGT en la fábrica Seat Componentes EN  Catalunya. ¡Gracias compas!]

La historia es una ciencia social que debería servirnos para algo más que saber el color de los calzoncillo o bragas de tal o cual rey o reina. El análisis de circunstancias, contextos, procesos y acontecimientos a lo largo de la historia nos puede iluminar no solo respecto a sus posibles causas sino lo que es más importante; adelantarse a las posibles consecuencias.
 

Y la historia siempre se repite, aunquesea con matices. La actual situación creada por la pandemia del COVID-19 se prevé con unas consecuencias imprevisibles en sus aspectos sanitarios, pero también en los frentes económico y social.

Echemos un vistazo a la historia y veamos que podemos aprender de la pandemia acaecida entre 1918-1920 y conocida como “Gripe Española”. Pese a su nombre, esta mutación del virus de la gripe tiene su origen en Estados Unidos y fue propagado por sus soldados durante la Primera Guerra Mundial. Las muertes producto de la enfermedad son difíciles de cuantificar debido a la falta de datos, pero se estima que alrededor de 50 millones (entre un 10 y 20% de las personas afectadas). Personas de todas las edades puesto que no hacia distinción como es el caso de nuestro COVID.

En España la cifra ascendió a unas 300.000 personas. En el plano económico los efectos de la pandemia sumado a la finalización de la guerra mundial, supusieron una fuerte recesión en la producción e inversión industrial, una bajada del PIB, la desaparición de muchos negocios especialmente relacionados con la industria de servicios y entretenimiento... Los únicos beneficiados fueron aquellos negocios relacionados con las farmacéuticas y productos de atención a la salud. ¿Os suena? Eso sí, una de las grandes diferencias fue que, en 1918,la escasez de mano de obra causó, al menos temporalmente cierta mejoría en los salarios.
No fue el caso de España  Catalunya donde después de años de grandes beneficios, y sin tener la necesidad de seguir produciendo puesto que la guerra había acabado, los empresarios y el poder establecido pretendieron hacer recaer los gastos de la crisis en los trabajadores y las clases más desfavorecidas. Semejante contexto provocó más de mil huelgas en Catalunya y ochocientos crímenes violentos relacionados con la política en menos de 2 años, hasta el punto de ser conocida Barcelona como “La Rosa de Foc”, debido al duro y constante enfrentamiento principalmente entre anarquistas y patronos. Tal situación culminó en el golpe de estado y dictadura de Primo de Rivera.

Ahí lo dejo. Si volvemos a la actualidad, las repercusiones del COVID-19 no se presentan más halagüeñas. Al igual que la pretérita epidemia, la que ahora sufrimos tendrá una elevada repercusión social. No solo sanitarias sino también económicas, demográficas, científicas y sociales.

Tanto en la pandemia de 1918 como en la actual la población más vulnerable es la que sufre peores consecuencias y el mayor impacto de la enfermedad. El antídoto, pero también la herramienta para que las repercusiones no se ceben en los más débiles es la eterna receta: compromiso, lucha y solidaridad. Si por el contrario acaban imponiéndose la desigualdad y el “sálvese quien pueda”, ya hemos podido ver algunas de las consecuencias de que nos habla la historia.


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