sábado, 13 de junio de 2020

Chile - Ollas comunes: cuando la subsistencia significa resistencia




Amapola, la mariposa okupa

Hace unas semanas, pudimos ver el actuar de la policía en contra de vecinxs del territorio denominado La Granja, en donde, haciendo uso de sus maquinas de represion fueron y, voltearon una olla común que se organizó debido a la creciente escasez de alimentos que se produjo en el contexto de la cuarentena por el Covid-19.

Este contexto vino a hacer más visible aún la brecha de desigualdad de clases que está sumamente normalizada, como si hubiera un límite de pobreza tolerada y permitida.
 
Ahora que se nos aparece con esta violencia, nos parece inadmisible, nos indigna, nos volvemos críticxs, pero... la pobreza ES una forma de violencia que se impone en el modelo capitalista.

La burguesía acomodada vive en su paraíso de estabilidad material mientras las clases explotadas están todo el tiempo parando la olla apenas en el cotidiano, muchas veces con un ingreso per cápita que con suerte alcanza el dólar diario para toda una familia.

El umbral de la pobreza que la sociología y la economía ponen encima nuestro para medirnos es una burla, porque se utiliza para validar que existen porcentajes altos de la población que viven con más de un dólar, y el resto, ¿dónde quedan?, ¿es ese porcentaje de pobreza permitido por el modelo?.

Y ahora, para tratar de silenciar las olas de manifestaciones por hambre que aparecen, se despliegan dispositivos de guerra, guanacos, zorrillos, balines, granadas de mano abandonadas en plazas, y para rematar, la intervención policial y militar en barrios que empiezan a auto organizarse.

Este escrito no es para romantizar las ollas comunes, sino para resaltar su contenido de resistencia. Esa resistencia que se construye desde la colectividad en la que no nos quieren. Por eso buscan separarnos, atomizarnos, reducirnos.

Resistencia a las políticas de la muerte, al peso de la miseria institucionalizada, resistencia al abandono intencional y calculado del Estado hacia nosotrxs.

En todos los territorios aparecen espacios de solidaridad (en Arica, por ejemplo, apareció un almacén solidario que se basa en el trueque), que van a intentar ser reprimidos, censurados, apagados, para que sigamos dependiendo de las empresas, el mercado, y que sigamos sin encontrarnos para construir vida colectiva. Pero ante la pobreza que nos impusieron, no podrán lograr que dejemos de encontrarnos para existir, y resistir.

[Publicado originalmente en el boletín Sedición # 2, Chile, junio 2020. Número completo accesible en https://lapeste.org/wp-content/uploads/2020/06/Boletinsedicion2.pdf.]


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