lunes, 24 de febrero de 2020

Opinión: Fragmentación en el movimiento de los trabajadores en Venezuela



Héctor Lucena

Uno de los fenómenos que ha venido ocurriendo en los últimos años es el del llamado paralelismo sindical. Se trata de la coexistencia y funcionamiento de más de un sindicato en un determinado centro de trabajo o producción. Si bien no es una manifestación nueva, lo crítico del asunto es su agudización, ylo más grave con consecuencias inéditas en la historia laboral venezolana, como es el que este fenómeno ha servido de cultivo para la violencia, que viene desbordando a las instituciones que atienden el problema.

Ya desde los orígenes de la conformación de la estructura sindical venezolana se facilitó el germen para que a posteriori la fragmentación sindical se multiplicara. Cuando se construyó el esquema de organización sindical en la Ley del Trabajo de 1936, se diseñó una estructura que facilitaba la organización de sindicatos por municipios, distrito, por empresa, por profesión. Se circunscribía el ámbito de estas organizaciones a verdaderos micro-espacios, a diversos seccionamientos, y además colocadas en una marcada subordinación al gobiernopara autorizar su creación y funcionamiento.
 

Las reformas de mayor relevancia puestas en práctica en los años posteriores no alteraron el fondo de estos gérmenes de la fragmentación. Incluso el proceso que dio lugar a la vigente Ley Orgánica del Trabajo, en los últimos años de la década del ochenta y que culminó con su aprobación a fines de 1990, pudo al menos insertar las organizaciones sindicales de carácter sectorial, las de ámbito nacional, así como introdujo el silencio administrativo enel proceso de legalización de los sindicatos, que en principio se consideraba como una manera de restar fuerza a la tramitación burocrática ante las instancias ministeriales.

Importa señalar que para este entonces se pudo al menos conocer de las aspiraciones del propio movimiento sindical, aunque no hay que dejar de mencionar que el mismo hecho de la fragmentación existente le dio preeminencia a la vocería de algunas corrientes sindicales sobre otras. A pesar de este avance en la estructura sindical, el mismo ocurre cuando ya la creada y mantenida por varias décadas había consolidado mecanismos electorales de reproducción de liderazgos, con un ejercicio cuestionable de la democracia sindical.

Como se ha podido observar, el esquema diseñado para la organización de los sindicatos es el germen inicial que facilita el paralelismo sindical. En manos del Estado y particularmente del Ejecutivo ha existido una amplia discrecionalidad para facilitar o entorpecer el desarrollo sindical, por la vía del control de los procesos de legalización.

En los años que van del siglo XXI, la relación Movimiento Sindical y Poderes Públicos ha sido difícil. El hecho de que los poderes públicos fomentaron un Referéndum para intervenir en la vida sindical año 2000-fue una de sus evidencias. Igualmente, el haberle sustraído a los sindicatos el manejo de sus elecciones internas, al someterlas a la supervisión de un ente estatal Consejo Nacional Electoral, CNE-ha dado lugar a nuevas formas de intervención, ya que los sindicatos al no contar con la certificación que este organismo emite, son declarados en mora sindical y se les niega su capacidad para ejercer sus facultades de representación. Para responder al criticismo local y en foros internacionales, en la OIT especialmente, el CNE emite la resolución número 090528-0265, de fecha 28 de mayo de 2009, la cual rige todo lo concerniente a los procesos electorales llevados a cabo en los sindicatos para la elección de sus representantes; y flexibiliza esta intervención, aunque continúa jugando un papel central este ente electoral al “recibir las notificaciones de convocatoria a elecciones de las organizaciones sindicales”, así como “conocer y decidir los recursos interpuestos contra los hechos, actos, omisiones y abstenciones de la ComisiónElectoral, relativas al proceso electoral de las organizaciones sindicales”.En el medio sindical hay antecedentes de bandas armadas para atemorizar a los opuestos. Pero ha predominado que la violencia ha estado de lado de quienes cuentan con el amparo delas autoridades. Ocurrió en el período de predominio de los adecos, especialmente en los años sesenta y setenta. Renacen estas prácticas en los años dos mil al volverse violento el ambiente sindical, como resultante de la confrontación y el antagonismo político; y nuevamente la licencia para actuar con violencia la tienen aquellos que igualmente cuentan con el amparo y protección de las autoridades.

El registro sindical: autonomía o subordinación

Quienes observan más virtudes que defectos en el desarrollo del paralelismo, razonan que por esta vía del paralelismo se recuperaron sindicatos que estaban en poder de una burocracia autoritaria; ejemplo de ello lo ubican en el sector automotriz se supone del Estado Carabobo, donde están instaladas la mayoría de las plantas ensambladoras y autopartistas-. La otra virtuosidad era la creación de sindicatos en donde no los había o se desplazaba a sindicatos patronales.

Nuestra apreciación del problema difiere de lo anterior, hemos venido identificando el fomento del paralelismo como resultante de una política oficial. En un principio de la presente etapa política, se anunció que la política laboral venía con el interés en la democratización del funcionamiento del movimiento sindical. En los primeros años del presente proceso político, 1999 y2000, el registro sindical se mantuvo en los mismos parámetros previos, es decir, el registro de nuevos sindicatos se ubicaba alrededor de 300 anualmente.

La prioridad era que los trabajadores, en un espacio plural, activaran mecanismos democratizantes en los sindicatos existentes. Pero ya en el 2001 en el proceso de establecimiento de las nuevas institucionalidades, el registro se disparó a más de 500 sindicatos. Recuérdese que este fue el año del Referéndum Sindical, que obligó a la celebración de elecciones bajo la autoridad del Consejo Nacional Electoral. Luego vino la turbulencia política de los años 2002 y 2003 (golpe de estado, paros nacionales y huelga petrolera), en la cual la CTV, al lado del empresariado, se comprometió abiertamente en la confrontación más política que laboral contra el gobierno.

De lo anterior derivó que entre el 2002 y el 2005 se agregaban más de quinientos nuevos sindicatos anualmente. Importante tener presente que en los conflictos del 2002-2003, el sindicalismo oficial se deslindó totalmente de la CTV, en la que hasta entonces existían algunas organizaciones afectas al oficialismo; y simultáneamente se inició la construcción de una central nacional UNT-con sus ramificaciones regionales. Esta central disfrutó de la ventaja de la cercanía con el gobierno, para que su registro no implicara todas las exigencias burocráticas que el interventor sistema venezolano impone a este tipo de organizaciones.

En los últimos años, del 2006 para acá, el registro ha seguido in crescendo, puescada año se registran más de seiscientos nuevos sindicatos. Importa destacar que se aplica explícitamente una política oficial vía del Ministerio del ramo, dirigida a lo que en sus postulados llama eufemísticamente “impulsar la democratización y orientación de los sectores laborales del país... consolidando la democracia participativa y protagónica” (MPPTSS, 2009). Es así que cada año el Ministerio se fija metas de registro de nuevos sindicatos. La meta fijada para el 2007 fue cumplida, se registraron 623 nuevos sindicatos; para el 2008 la meta fue sustancialmente incrementada, no obstante el registro alcanza a 604 nuevos sindicatos. En el 2009, se alcanzan 790 nuevos registros, aproximándose a la meta fijada.

En los dos últimos años se ha experimentado una reversión del proceso de paralelismo. En el 2010 y en el 2011, se registraron 321 y 242 nuevas organizaciones sindicales, respectivamente. Estas moderación y normalización del registro, luego de la saturación experimentada en una década, se explica por el interés en la fusión de empresas que han sido estatizadas, y el interés en que los trabajadores se organicen en sindicatos nacionales o al menos regionales. Este proceso se adelanta en petróleo, electricidad, teléfonos y empresas básicas.

Hay que advertirque tanto los patronos como el Estado no deben intervenir en la vida sindical. Por tanto, es un contrasentido que el Gobierno fije metas de registro sindical, mucho más cuando hay tantos espacios desatendidos en el ámbito laboral. Metas convendría fijarse, para empezar, en la creación de empleos productivos y decentes; en el fomento de la negociación y acuerdos colectivos de trabajo.

En cuanto a recursos para el proceso de registro, llaman la atención los cuantiosos recursos que se destinan a tal fin; en el 2009 se destinaron más de veintidós millones de bolívares para los 790 registros. Realmente es una cifra monumental para una actividad interventora.

Regresando al análisis de la supuesta virtuosidad del paralelismo sindical, el ejemplificar como virtuoso el paralelismo en el sector automotriz del Estado Carabobo, peca de no advertir que se trató desafortunadamente de fracturar una organización por rama, que aglutinaba a casi todo el sector tanto de ensambladoras como de autopartistas, y que fue sucedidapor organizaciones de empresas que representan la figura organizacional sindical más débil ante los poderes patronales y estatales. Un sindicato de rama extiende sus facultades en amplio número de organizaciones productivas y limita la emergencia de organizaciones estructuralmente débiles y de fácil control.

Lo realmente virtuoso corresponde en ganar electoralmente y con procesos democráticos las organizaciones existentes, y no tener que recurrir a la protección estatal, que brinde privilegios para registros, que luego comprometen y limitan.

[Fragmento extraído del capítulo titulado “Fragmentación en el movimiento de los trabajadores”, incluido en la obra de varios autores Libro homenaje al Padre José I. Urquijo, Caracas, UCAB, 2013. Texto completo accesible en https://documents.tips/documents/libro-homenaje-al-padre-jose-i-de-urquijo-1-caracas-y-como-caso-particular.html.]


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