sábado, 9 de noviembre de 2019

Chile: 2 textos del periódico (A) “Guerra de Clases” # 1, noviembre 2019



        I.-  Guerra de clases



Patricio Ruedas



 A quien lee: Sabemos bien que leer un tí­tulo tan fuerte como el que elegimos a veces puede causar confusiones, asom­bro e, incluso en algunxs, terror. Pero nosotrxs ¿por qué elegimos un título así? entre lo simple y lo complejo la res­puesta tiene que ver con el lado de la ve­reda desde el cual nos posicionamos.



A través de la historia moderna el concep to de clase se ha visto tan maniatado, mini­mizándolo a solo una cuestión económica, lo cual creemos abiertamente que es erró­neo y fuera de la realidad. Para nosotrxs desde la opresión sólo existen dos clases, la clase oprimida, que es donde nos posiciona­mos, y la clase opresora, quienes son los que toman las decisiones de manejo del capital, manejo de la política parlamentaria, hasta el manejo de nuestras propias vidas. Hay quienes dicen que la guerra de clases es algo añejo, que eso ya no existe, a lo cual no sa­bemos en qué realidad viven quienes hacen esas aclaraciones, pues para nosotros tanto ayer como hoy la guerra de clases es algo que nunca ha cesado. Puede que en lo ma­terial no se vea una guerra tangible ya que en la mayoría del mundo la clase oprimida no tiene una capacidad de respuesta mate­rial en contra de quienes están ejerciendo el poder, pero desde el poder sí replican una implacable guerra para lxs que estamos por construir un mundo nuevo y alejado de toda lógica de su sistema capitalista, tanto en la práctica individual como en lo colectivo.



Podemos ver la guerra plasmada en la re­presión efectuada hacia los movimientos en resistencia, vemos la guerra plasmada en la desigualdad social, vemos la guerra plasmada en el desplante de la represión a la cual se le ha dado rienda suelta en estos últimos tiempos de revuelta en distintos lu­gares del mundo. Hoy podemos presenciar cómo poco a poco nos adentramos en una crisis del sistema actual, tanto en lo político parlamentario, reflejado en la abstención y los problemas de confianza hacia los parti­dos que cruzan en el poder tanto desde la socialdemocracia, la izquierda centralista hasta la derecha más autoritaria, como así también en lo económico con las exigencias del pueblo que se contrarrestan evidente­mente con el modo de producción y consu­mo al que nos ha arrastrado el sistema, con­virtiendo necesidades vitales en negocios.

Así, para finalizar con la explicación y a modo editorial es que desde nuestras po­sibilidades como oprimidxs creemos que es necesario tomar posición en la guerra que se está dando y darle resistencia desde la organización, la acción y la propagan­da que se ve plasmada en este periódico el cual llega a tus manos, esperamos que con la creación de este nuevo órgano de difu­sión se pueda llegar a propagar la palabra y acontecimientos que el monopolio de me­dios de comunicación no difunden por el hecho de no ser apropiados a los intereses de sus dueños. Alentamos la organización y creación de la prensa anarquista, es hora de plasmar nuestras ideas para empezar a construir un movimiento sólido con la ca­pacidad de articulación necesaria para que más pronto que tarde seamos capaces de dar una respuesta tanto a nuestras necesi­dades como también a nuestros objetivos.



En este primer número dejamos varios ar­tículos los cuales relatan situaciones de lucha en diversos sectores del mundo, demostran­do así los distintos focos de lucha que se dan desde la clase oprimida en diversos territo­rios, como también en diversas realidades.



Para finalizar dedicamos este primer nú­mero a todxs quienes creen en la lucha constante contra el actual sistema de domi­nación, a todx aquel que carga con el do­lor que significa vivir bajo la dominación y aun así decide seguir plantando cara, a quienes se fueron esperando un mundo mejor, a lxs caídos en la revuelta de octu­bre, a quienes hoy no pueden ver la luz.



¡Por la consolidación del movimiento anarquista, por la dignidad de los pueblos, por la difusión de la idea, por la anarquía!




II.- Un llamamiento anarquista de la región chilena


Amedeo Sabaté



“El Anarquismo no se abandona sin abando­nar la propia alma. Del mismo modo que el suicida no está cansado de la vida, sino de sí mismo, así el compañero disgusta­do es un luchador cansado. Compañeros apartados, todavía hay fuego encendido en nuestra casa (...) La hora es oscura. Pero es nuestra hora. Para nosotros la virtud y el orgullo de saberla aferrar. Si vencemos la noche, podremos hacer nuestra la aurora’’.

Camillo Berneri



No pretendo entregar en el presente un nuevo saber desde lo alto de una palestra, ya sea una primitiva o una intervenida por el humano, pues ambas son cosa que no magnificaría en un altar. No me quie­ro respaldar bajo ninguna ciencia exacta, hablo desde mi experiencia y posiciona­miento como individuo, enriquecida por los pormenores y atascos del devenir en la metrópolis. No soy más que una voz intermitente y parpadeante que se refle­ja en actos articulados desde mí y ocasio­nalmente, pero siempre en consenso, con demás parias y relegados, que dan lugar a bibliotecas, banderas, lienzos, panfletos varios, proyectos en su diversidad que han seguido el rastro desde ya hace seis años.



Entro en colisión permanente con el mundo, pues las vivencias, desde que soy consciente, son los datos adquiridos por el ejercicio de ser precisamente lo que soy. Abogo y me desenvuelvo desde el cómo veo y el asimilo el medio, la potencia del cam­bio y lo efectivo de la labor. No soy más que un lumpen, un resto marginal dentro de los otros restos, con algo de formación que opera en un tablero complejo, con objetivos varios; más que un triunfo al que ascender, lo que algunxs mesianicxs llaman y aclaman para denostar a lxs demás, encegueciéndose ante lo que puede ser el inmediatismo de vivir la anarquía por fuera de lo romántico de la revuelta, algo ya problematizado por la pluma, la máquina o el teclado de com­pañerxs que me precedieron. Escribo desde un lugar llamado Santiago, con una dispo­sición fraterna a lxs camaradas que libran la contienda que se disputa desde ser anarquis­ta en lo contemporáneo con sus contradic­ciones, diferencias y divergencias entre sí.



Me es grato contarles que el anarquismo se está reencontrando, Me es grato decir­les que se ha subestimado lo que podemos y estamos haciendo. Me he topado con crí­ticas muy lucidas, de que el anarquismo ha sido en ocasiones sectario, como también ha abogado livianamente por la organiza­ción amplia con demás sujetos de manera orgánica; desde donde han existido derivas hacia un reformismo digno de escupirle en el rostro y largarse a casa. No me encuen­tro denostando ni la articulación en afini­dad, como tampoco las proyecciones de lucha orgánicas, tanto en organizaciones numerosas, como grupos que quizás abo­gan al tensionamiento social (no piensen que hablo del despotismo del entrismo insurreccionalista, al que me refiero de for­ma vulgar, dado que se aboga a tensionar a través de la violencia a movimientos del cual vagamente son participes, tampoco entraría a la discusión con compañerxs que intentan en realidad cambiar esto, quienes comparten la misma calle, o tal vez no).



Necesitamos de la afinidad para muchos proyectos, desde ahí partimos a la arti­culación según nuestros intereses. Hablo de nosotrxs, hablo de individualidades, no somos parte de ningún hilo de la his­toria en este territorio como anarquistas, ya que desde antes del golpe militar las or­ganizaciones y propuestas desde este color se fueron difuminando, no estamos bajo el régimen de ninguna directriz, no creo únicamente en la afinidad, ni tampoco en la organización numerosa y social. Somos anarquistas moviéndonos en el entramado y somos cuchillos andantes, participan­do de la lucha como también pétalos de flores, posándonos tiernamente sobre los hombros de quienes tengamos la felicidad de llamar camaradas, mas allá de abogar a una estética única de un anarquismo. No se sorprendan o intenten rastrear mi error, de que intento ser el equilibrio de fuerzas e intenciones puestas en escena, no soy ni me considero ningún avatar reuniendo las mejores cualidades, he aprendido y confia­do en mis negaciones y afirmaciones. Soy, según quien tiendo y afirmo ser, no de la distancia que tome de lxs demas (o sí), no aspiro a ser la luz que responde todo, ni la misma piedra que pueda arrojar cada po­sicionamiento. Basta de buscar la paz falsa entre lxs anarquistas o quienes se atreven a llamarse a si mismxs como tal, que cada unx haga lo que quiera hacer y vea como surten sus efectos en el medio, las críticas son críti­cas y enfrascarse en rencillas de ego bastante daño han hecho a lo largo del tiempo -que por lo demás no espera a nadie, las revuel­tas tampoco, hay que estar organizados-.



Este es un llamamiento anarquista, don­de llamo a que nos encontremos y viva­mos cada día como lo importante que nos podría significar. Donde llamo, no empujo a nadie a seguirme, sino a poder afirmar que seguimos ardiendo y viéndonos las caras. Pasemos a ser el terror de quienes sustentan el colapso del planeta, pero no de manera efímera sino sustentada en poner en jaque a quienes nos oprimen de manera concreta y prolongada. Se nos vienen eventos ines­perados, se nos avecina el colapso, tejamos redes y que el asesinato de la humanidad, de nuestrxs compañerxs, de lxs animales no quede sin la presencia firme de quienes decimos ¡NO!. A todxs quienes encontré y perdí en el camino, a quienes se perdie­ron, a ti que puedes estar leyendo esto, a lxs compañerxs defraudadxs, sigamos riendo y alegren el corazón con la dicha de quie­nes seguimos luchando, hoy como ayer

.

Las asambleas se ponen en movimiento, por las urbes posibles, los grupos se arti­culan y las caras se encuentran, se conocen y se repiten. Las mismas caras dispuestas a abandonar el letargo del anarquismo som­noliento y anestesiado, que se encuentra entumecido por el duro golpe encestado por un movimiento que devino aleccio­nador. Los años pasan, los días y minutos transcurren y veo en mi espalda la misma mochila cargada con fracasos y caídas, al fin me he encontrado con un lugar donde poder vaciarla, donde estos fracasos descan­sen en esa memoria que me hace aprender, donde entender que los golpes recibidos son las balas cargadas para el porvenir.



“Aquellos que reclaman lo posible, jamás logran nada. Pero aquellos que reclaman lo imposible, al menos logran lo posible”.

Mijail Bakunin



[Textos tomados del periódico Guerra de Clases # 1, Santiago de Chile, noviembre 2019. Número completo accesible en http://www.mediafire.com/file/7d18y7dlgr335bs/Guerra_de_Clases_-_Peri%25C3%25B3dico_Asamblea_Libertaria_Santiago.pdf/file.]




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