sábado, 12 de octubre de 2019

Erdogan con apoyo de Trump va hacia un genocidio contra los kurdos en Rojava



Humberto Decarli

El gobierno turco, acompañado de milicias manipuladas por ese régimen, ha invadido el norte de Siria. La ocupación para establecer una franja de seguridad por la administración del autoritario Erdogan [quien por cierto es gran aliado y socio comercial de la dictadura de Maduro en Venezuela] se fundamenta en golpear a los kurdos moradores de la zona a quienes considera terrorista ese bárbaro presidente que es más que un déspota. Estados Unidos toleró a los pueblos kurdos de la provincia de Rojava cuando hubo el enfrentamiento con el ISIS pero ahora los abandonó para permitir la intervención otomana.
 
Washington se retira de la región siguiendo el esquema de abandono de múltiples áreas donde había presencia gringa para permitir la acción de un aliado suyo efectuar un genocidio contra los kurdos. Es una manifestación más de la identidad de un racista, supremacista y anti emigrante como Donald Trump con su par de Turquía, un fundamentalista islámico cancerbero de los intereses americanos en la zona.

El martirio del pueblo kurdo

La historia del Kurdistán es una verdadera ordalía. Es un pueblo que ha padecido múltiples vicisitudes porque todos los Estados vecinos se han esforzado en reprimirlos e impedirles la formación de un país. Habitan en Irán, Irak, Turquía y Siria y desde toda la región se han mantenido intactos a pesar de haber sido asfixiados e impedidos de desarrollar su cultura.

En Irak se recuerda con pesar el empleo de armas químicas por parte de Sadam Hussein contra las regiones del norte, habitadas por este pueblo. Fue una ingente masacre, rayana en el genocidio y solo el establecimiento de un área de exclusión por parte de Occidente logró impedir el uso de la fuerza aérea mesopotámica para bombardear la parte septentrional.

Turquía siempre persiguió a los kurdos que agrupados en el Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PPK por sus siglas), respondieron con la lucha armada. Abdullah Ocalan, el máximo dirigente de esa organización política fue capturado en Kenia y enviado a Ankara donde lo condenaron a muerte permutada la pena por cadena perpetua gracias a presión internacional. Se le ha mantenido detenido en una isla aislado sin poder recibir a nadie ni a sus abogados, durante mucho tiempo, mecanismo característico de la tradición otomana de violación descarada de los derechos humanos, en la que un hito sangriento fue la masacre generalizada contra el pueblo armenio en la 1ra. Guerra Mundial.

Irán combatió a los kurdos de ese país encabezados por Mustafá Barzani, quien mantuvo un ejército guerrillero  en los años cincuenta y sesenta, integrado por el Partido Demócrata del Kurdistán. Previamente el ejército soviético invadió el norte del país con mira a integrarlo a la república de Azerbaiyán y confrontar al Sha, simpatizante de los nazis. Sin embargo, cuando no pudo incorporarla a la mencionada república soviética, negociaron con los persas y se retiraron luego de recibir concesiones petroleras, acabando con la denominada República de Mahamad, segundo Estado kurdo en la historia pues el primero fue el de Ararat en la década de los veinte del pasado siglo. Después de la ida de los rusos Irán aplastó la resistencia de este heroico conglomerado humano.

Siria siempre jugó a la demagogia con el norte de la nación otorgándole la nacionalidad pero los han reprimido de forma recurrente sobre todo en la fase final de la derrota del Estado Islámico.

El tratado Sykes-Picot, mediante el cual el colonialismo inglés y el francés se repartieron el Levante luego del declive del imperio otomano, consideró en sus discusiones otorgar territorio a los kurdos pero no se llegó a materializar. Después, el acuerdo de Sevres, donde se concretó la distribución del área, ni siquiera hizo mención al derecho de este pueblo preterido.

La experiencia social de Rojava

Cuando los kurdos asumieron la administración del área norte siria, lindante con Turquía, organizaron un esquema político diferente, con autogobierno y participación directa de los hombres y las mujeres de este ámbito territorial. Igualmente, la igualdad de género se impuso en todas las instancias de la vida nacional incluyendo al ejército, donde las unidades femeninas fue determinante en la derrota del Daesh. En el plano económico la autogestión de las comunidades fue la referencia de una incursión innovadora en este rubro. Se ha promovido el vegetarianismo como fórmula de alimentación, siempre en defensa de la vida de los seres no humanos que nos acompañan. Se acogió, en materia ambiental, las ideas del ecologista libertario Murray Bookchin y se estableció un respeto ecológico desde la óptica social.

Abdullah Ocalan y el PPK, de origen marxista, avanzaron hacia las ideas ácratas del precitado pensador norteamericano. Originalmente preconizaron la independencia de Turquía pero ahora promueven una confederación o una asociación con Siria y con Anatolia, siempre sin la creación de un nuevo Estado. El experimento realizado en el Kurdistán sirio ha sido relevante. Es un faro de luminosidad en un segmento del orbe donde predomina el fanatismo religioso. Interpretaciones fundamentalistas de los credos han abonado el camino para la intolerancia, la violencia y la muerte. Y la Casa Blanca, con un ocupante racista, retira su presencia militar de esta provincia para allanar la senda de la invasión otomana, siendo el presidente Erdogan un político integrista islámico.

Donald Trump apoya lo peor del Oriente Próximo

Hay un hecho público y notorio: Estados Unidos tiene una política exterior aislacionista y por ende, está en proceso de retirar sus fuerzas militares en varios sitios del planeta, siendo uno de ellos el Levante por ser un lugar conflictivo donde las aspiraciones estratégicas americanas han decaído. El único país que le exporta algo de petróleo es Arabia Saudita porque Washington tiene en la actualidad soberanía energética por el empleo del fracking o fractura hidráulica de las rocas lutitas de donde obtiene un excedente de fuentes fósiles como el gas y el petróleo a pesar del daño ambiental.

En defecto de la presencia de los gringos, éstos han delegado en cuatro de sus aliados la defensa de sus intereses. Se trata de Israel, Arabia Saudita, Egipto y Turquía. Israel ha sido su punta de lanza en el Máshrek aunque posee una democracia representativa parlamentaria pero es una entidad sionista con la geofagia inherente a todo proyecto expansionista como el Gran Israel, aspirado por los halcones de Tel Aviv.

Arabia Saudita representa al islam más retrógrado siguiendo al wahabismo, una variante sunnita. Es una sociedad que combina el consumismo importador más sórdido de las élites con la pobreza de los estratos bajos y los emigrantes árabes e indios. Sus niveles sociales son irrisorios pues apenas este año es cuando las mujeres pueden tener derecho a conducir vehículos automotores. Al poeta palestino Ashraf Fayadh, se le condenó a cientos de latigazos por opinar y al periodista Jamal Kassoggi lo asesinaron los agentes de seguridad enviados por el régimen de Riad en el consulado saudita en Estambul cuando fue a buscar una copia certificada de su divorcio para volverse a casar y la novia se quedó esperando fuera del recinto. Su delito fue escribir disintiendo en The Washington Post. Trump, como siempre, hizo el amago de condenar ese espantoso homicidio pero nada más.
La casa real maneja a plenitud el país, a través de una monarquía absoluta donde no hay ningún contrapeso y el príncipe heredero Mohamed Bin Salmán es un guerrerista y agresivo. Mantiene una guerra de ocupación en Yemen contra los chitas hutíes y allí han cometido las mayores masacres sobre civiles.

Ante un paisaje tan abyecto Estados Unidos los apoya. La razón reside en las descomunales compras de armas y misiles efectuadas por el monarca y el príncipe heredero a las empresas bélicas americanas. El negocio de los perros de la guerra es la guía de la política exterior del Departamento de Estado. Toda una indignidad pero el pragmatismo priva sobre lo demás, los intereses crematísticos encima de la humanidad.

Egipto es otro de los administradores de los intereses americanos en ese espacio al este del mundo árabe. Está gobernado por militares desde el golpe dado contra el presidente Mohamed Murzi, quien fue derrocado por los sectores castrenses después de ganar las elecciones. Al Sisi, el uniformado presidente actual, fue escogido por intermedio de la consumación de un fraude. Se han aliado a Israel para reprimir a los fundamentalistas egipcios en la península de Sinaí.

Turquía está en manos de una cúpula castrense y religiosa que encabeza el presidente Erdogan. Allí impera un gobierno despótico que ha asfixiado a la oposición interna y despreciado a los emigrantes sirios. Todo un gendarme que aspira protagonismo en la región. Ejerce una política de odio hacia los kurdos y eso lo lleva a cometer los mayores desmanes contra ese grupo étnico, muy propio de esta clase de regímenes. Sobrevivió a un supuesto golpe de Estado, motivo empleado para perseguir a quienes se le oponen. Ahora, se dan las condiciones, ayudado por el presidente americano, para aplastar al pueblo kurdo y liquidar la interesante experiencia social llevada a cabo en la provincia de Rojava, al norte de Siria.

De tal manera que Donad Trump, con su política característica de las etapas de ensimismamiento de los Estados Unidos, deja en manos de un gang de criminales de los mencionados países, la defensa de los negocios del Tío Sam. Es algo lógico de una figura proveniente del espectáculo que maneja diestramente la manipulación informativa a través de las redes sociales.

Los kurdos en solitario

Los hombres y las mujeres del Kurdistán seguramente van a resistir a un enemigo superior en cantidad y armamento además del ostensible apoyo americano. Los países árabes vecinos nada harán en solidaridad porque tienen posturas ideológicas diametralmente opuestas dado que defienden posiciones fanáticas religiosas y cada Estado vecino, el de Turquía, Líbano, Jordania, Egipto, Siria e Irak, nada quieren de la apertura existente en Rojava y están bajo la férula de diferentes clases de autoritarismo.

Europa asume una posición de neutralidad favorable a Erdogan. Putin tiene una excelente relación con ese gobierno y nada que decir de los pueblos de África, Asia y América Latina, distantes en kilómetros y también en afinidad con los kurdos y lo que les afecta. Estados Unidos, como ya aseveramos, juega a los otomanos por cuestión de intereses.

Las unidades de defensa (YPF) seguramente se replegarán para reaccionar desde la retaguardia para ejercer una guerra asimétrica en virtud de la diferencia entre ambos ejércitos. Establecer formaciones guerrilleras rurales no es factible porque es un territorio generalmente llano sin montañas considerables. Pero sí acciones en las urbes de la provincia. Enfrentan una encrucijada  ante la emboscada perpetrada por Erdogan y Trump. Ojalá tengan algún éxito porque la humanidad lo necesita dada la trascendente experiencia social vivida en este territorio rodeado de fanatismo religioso y autoritario.

El reto es superar el suplicio tantálico de no permitírsele vida propia.El indicado tratado Sykes-Picot los menciona pero nunca se hizo tangible la aspiración de autonomía para los kurdos. Las efímeras repúblicas de Ararat y Mahamad tampoco cristalizaron por haber sido liquidadas. Es hora de que se les reconozca el derecho a tener existencia autónoma como colectividad.


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