jueves, 5 de septiembre de 2019

Argentina: Entre la neolengua y el horror económico



Carlos Solero

En el turbulento presente de la región Argentina, donde, lo que parece importar es solo el ritmo en la escalada del dólar y no el exponencial incremento de los padecimientos en la población expoliada por el capital además cada idea buscan imponer neologismos.

En efecto, no podemos sino remitirnos a la distopia de George Orwell 1984 ya que allí aparece la cuestión de la neolengua, vigilada tenazmente por la llamada "policía del pensamiento". Mencionar el reperfilamiento de deuda, el paraguas cambiario y otras metáforas climáticas y hasta de navegación no es otra cosa que la expresión superestructural de la crisis de un sistema predador y su lógica de dominación. El horror económico, como explica Viviane Forrester, produce shocks en diversas esferas materiales y simbólicas.

Los multimedios de comunicación no son más que los propaladores que difunden y amplifican los discursos del poder. A lo sumo se polemiza acerca del modelo de acumulación y nunca se admite la puesta en cuestión del sistema como totalidad que condiciona y moldea subjetividades que pretende dóciles, delegativas y obedientes.

Magno grado de alienación social que produce de continuo hambrientos y carecientes de amparo.

Las patotas sindicales colaboran con la represión como en Chubut.

El sistema pone en escena su asistencialismo como un eslabón porque su esencia es perpetuar los privilegios y el sometimientote las personas más vulnerables.

En uno de sus celebres ensayos Fredy Perlman afirma: "En cuanto los seres humanos aceptan el dinero como equivalente de la vida, la venta de la actividad humana se convierte en condición de su supervivencia física y social. " Miserable sociedad la que encadena de ese modo cosificándolo todo, transformándolo todo en mercancía. En este devenir, la vida es tan desechable como cualquier objeto y no aceptamos ni aceptaremos ese destino de muerte planificada.


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