lunes, 26 de agosto de 2019

Manual anarquista de preparación artística


Luis Camnitzer

Yo me eduqué en el siglo pasado en una época en que estaban de moda los manifiestos. Fiel a la tradición que me educó, cada tanto me salgo con algún manifiesto propio y el siguiente manual que paso a exponer es un ejemplo:

1 ) Todo lo que está en orden tiene que ser desordenado para entender la razón que informa su orden.
 
2) El arte tiene que ser utilizado como un instrumento para el aprendizaje de los demás y no para adoctrinarlos.

3) Para evitar abusos y poder responsabilizarse de su obra, el artista tiene que identificar en donde se ubica el poder.

4) El poder puede estar en uno mismo, en la obra, o en el público, y hay que tratarlo de acuerdo a su ubicación.

5) Las recetas artísticas introducen falsos órdenes y no desarrollan la conciencia sino que la erosionan.

6) La obra de arte debe activar la creación de los demás, no frenarla.

7) Endulzar las obras de arte no mejora su gusto.

8) El arte placentero es demagogia.

9) Si la forma no apoya el contenido narrativo y no se integra con ella, la obra de arte es hipócrita.

10) El arte ordenado está para ser desordenado y reordenarlo mejor.

11) Todos tenemos el derecho al desorden, siempre que sea constructivo.

12) La verdad no es, ni una cosa fija, ni una propiedad privada del artista

13) Generalmente, las obras de arte de los demás son tan buenas o mejores que las de uno.

14) La fama en el arte no es sinónimo de calidad.

15) El arte competitivo ayuda a fijar los precios pero destruye la cultura.

16) El que se venda o no se venda la obra no tiene nada que ver ni con la obra ni con el público.

17)  Cuanto menos visible la autoría del artista, más espacio queda libre para el cambio social.

18) El fin no justifica los medios, por lo tanto la expresión del material merece tanto respeto como todo lo demás.

19) La transparencia  no solamente es material sino es también un concepto y forma parte de la rendición de cuentas del artista.

20) Sin transparencia no hay arte. Solamente hay magia de pacotilla y el consiguiente abuso de poder.

21) La mirada crítica es tanto parte de la creación de la obra como lo es de su recepción.

22) La mirada crítica a veces es más importante que la obra.

23) El autor tiene que ser su propio público primero, para que luego todo el público llegue a ser autor.

24) El artista, como todos los demás, necesita libertad de pensamiento y de expresión, pero no por eso es un ciudadano con coronita.

25) El efecto final de una obra exitosa tiene que ser que el público termine educando al público.

El manual obviamente está dirigido al artista profesional o a quien lo va a ser, y refleja una serie de dudas sobre la formación que, sin muchos cuestionamientos, lleva a la profesionalización. A esta altura tengo que confesar que también tengo mis dudas sobre el significado y la importancia de la profesionalización del artista. No es que quiera negar la existencia de las escuelas de arte o el derecho a ser un artista profesional. Pero en el día de hoy, estamos trabajando en el marco de un sistema educativo muy particular que pienso que no solamente es anacrónico sino también anti-social. Como en todas las profesiones, se entrena al educando para sobrevivir dentro de un mercado en lugar de educarlo para contribuir a la maduración individual y a la construcción de una cultura colectiva.

Esta prioridad del entrenamiento para el mercado nos hace aceptar, como si fuera una pauta normal, la noción que el artista es un individuo que tiene que establecerse con una marca comercial llamada “originalidad”. Y esa marca, obligadamente, tiene que competir con las marcas comerciales de los otros artistas para así poder establecerse. Una consecuencia de esto es que, en lugar de construir cultura, se favorecen los mitos individuales y la fabricación de íconos deseables y adquiribles. La otra consecuencia es que, después de largos años invertidos en estudiar, las probabilidades de supervivencia económica del graduado son mínimas. Esto obliga a cuestionar un poco el sentido que pueda tener este tipo de entrenamiento. Quizás sea hora de alterar rumbos y convertir la educación del artista en una educación integral, en algo que sea aplicable a cualquier actividad y que esté integrada con ella.  Este cambio en parte ya está ocurriendo en la cultura empresarial. El problema, sin embargo, es que allí esta creatividad se produce en forma limitada. Si bien genera lucro, no genera  conocimientos.

Con esto de generar conocimientos en mente, el arte es mucho más importante que como mero medio de producción. Pero aún si, tal como se hace hoy, aceptamos al arte como un campo de producción y de profesionalización especializada, todavía tenemos que hay fallas en la preparación del estudiante. Uno de los puntos que me parecen claves en la formación del artista en ese sentido, y que en parte me llevaron a escribir el manual/manifiesto, es la extraña ausencia de los temas éticos relacionados a la expresión artística y sus consecuencias.

[Sección inicial del texto de una conferencia del autir, que en versión completa está disponible en http://esferapublica.org/nfblog/manual-anarquista-de-preparacion-artistica.]


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