miércoles, 7 de agosto de 2019

Chile: Mensaje desde el anarcosindicalismo a los trabajadores migrantes



Arpía Cantora

Hemos llegado a Chile, un país fundado sobre los cadáveres de las poblaciones indígenas. Forjado en batallas en donde los cuerpos de los negros arrancados de África fueron usados en primera línea como carne de cañón, exterminados hasta que la negrura fuese motivo de asombro. Llegamos a Chile, un país racista que aún niega su origen indígena mientras tipifica como terrorismo, la resistencia mapuche.

El asentar los pies sobre esta tierra nos convoca a comprometernos con ella y con quienes en ella también hacen enormes esfuerzos por lidiar con estructuras de poder que especulan con nuestra existencia, negándonos el acceso a la salud, la vivienda y la vida en libertad.
 
Nuestra condición nos obliga a trabajar hasta obtener el visado que nos garantice eso que nombran libre tránsito y que se vuelve derecho doblemente falaz con la aprobación de leyes racistas como la detención por sospecha. Y es que los inmigrantes somos siempre sospechosos. Nos delatan rasgos físicos, formas de vestir y hablar. Por ello el visado se vuelve un requisito indispensable. No obstante, nuestra lucha por esa autorización de permanencia no puede hacernos perder de vista que a nuestro lado hay trabajadores que tendrán en nuestro obligatorio esfuerzo, un reto que el patrón llama “estándar de productividad”.

Cuando nos dicen que somos buenos trabajadores no nos están halagando. Acarician a quien soporta la humillación y garantiza la ganancia del explotador, propician la competencia entre trabajadores. Y ante eso, lo mejor será nuestra negativa al chantaje. No queremos ser los mejores explotados ni convertirnos en cipayos. Hagamos lo nuestro al ritmo de los nuestros y recordemos siempre las sabias lecciones del movimiento internacionalista de trabajadores.

En este sentido, es justo y necesario traer a nuestra memoria aquellas palabras que en el año 1929, se asentaron entre los acuerdos de la Asociación Continental Americana de Trabajadores, ACAT -AIT:
«El congreso dirige a los obreros emigrantes un llamado apremiante para que se organicen en los sindicatos revolucionarios a fin de defender los intereses de su clase. Al capitalismo internacionalmente organizado debe oponerle el proletariado mundial su organización internacional, revolucionaria y libertaria. Sólo por la abolición de la explotación económica y de la dominación política, sólo después de la supresión de todas las fronteras artificiales y de las diferencias de clase violentamente sostenidas pueden ser armónicas las relaciones de los obreros de todos los países y el tráfico entre pueblo y pueblo».

Para quienes llegamos a la región chilena, resulta de vital importancia poder encontrar organizaciones dispuestas a recibirnos en pro de una lucha conjunta por la conquista de nuestra emancipación. En este sentido, es necesario que organizaciones abrazadas a los principios de apoyo mutuo,acción directa y autogestión, se fortalezcan y multipliquen. Cada vez que en los medios se exponen cínicamente las bondades de la inmigración en términos economicistas, nosotros deberíamos estar preparados para responder con una sólida campaña que denuncie toda la sobreexplotación y discriminación que pesan sobre nuestros cuerpos.

La historia en este continente está signada por la migración. Fueron obreros inmigrantes los ejecutados en el Chicago de 1887 y que se hicieron símbolo de lucha proletaria cada primero de mayo. Fueron inmigrantes también aquellos rebeldes fusilados en la Patagonia de 1920. Ante esa historia, no podríamos ser menos que continuadores de la solidaridad internacionalista.

Esta región convoca una ola inmigratoria y si bien es cierto que esto constituye un interesante aporte cultural, bajo las actuales condiciones significa sobre todo el fortalecimiento del capitalismo. Nosotros deberíamos ofrecerles a los trabajadores que burlan el punto y la raya, una alternativa para la organización anticapitalista.

Estamos seguras que los anarquistas de la región chilena sabrán hacer frente a esta situación, pues sus posiciones contra los patrioterismos siempre han sido claras. Ya desde 1902, en el periódico La Agitación, podía perfilarse esta certeza ante la posibilidad de un conflicto bélico entre naciones:
«Los gobernantes, eternos explotadores de la miseria, empiezan a incitaros a la matanza de vuestros hermanos, los trabajadores de la República Argentina… Escuchad: Más allá de los Andes hay unos obreros que sufren nuestras mismas miserias y las mismas tiranías, y que, como nosotros, nada tienen que defender. Ellos no pueden ser vuestros enemigos porque son vuestros hermanos de esclavitud… Obreros chilenos: arrojad a vuestros gobernantes esos rifles asesinos con que se os quiere armar contra vuestros hermanos; que el propietario defienda sus propiedades; que el gobernante defienda sus instituciones políticas».

El movimiento obrero no tiene fronteras. Mal podríamos dedicar nuestras vidas a la defensa de privilegios e instituciones que sólo garantizan nuestra miseria. Por ello, los trabajadores inmigrantes debemos organizarnos en anarcosindicalismo y colocarnos al lado de nuestros hermanos de clase en cada una de las luchas libertarias que se avecinan, como es el caso del movimiento contra las AFP. La conquista de una vejez libre del estraperlo, debe encontrarnos sólidamente juntos.

Sólo entre las organizaciones anarquistas que no tienen empacho en elevar consignas escandalosas para la mentalidad con peaje. Sólo entre ellas hallaremos la posibilidad de construir una sociedad sin divisiones, sin puntos ni rayas, sin jerarquías paridoras de las más crueles desigualdades.

[Publicado originalmente en el periódico Acción Directa # 1, Santiago de Chile, primavera 2016. Numero completo accesible en https://www.mediafire.com/file/9uh9b5woku0r8gw/Accion_D_1_segunda_prueba.pdf/file.]


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nos interesa el debate, la confrontación de ideas y el disenso. Pero si tu comentario es sólo para descalificaciones sin argumentos, o mentiras falaces, no será publicado. Hay muchos sitios del gobierno venezolano donde gustosa y rápidamente publican ese tipo de comunicaciones.