sábado, 6 de julio de 2019

Centenario del error histórico: el Tratado de Versalles



Humberto Decarli

Finalizando el mes de junio se cumplió el centenario de la firma del Tratado de Versalles. Se formalizó de esa manera la finalización de la llamada Gran Guerra, en el marco de un duro gravamen de las potencias vencedoras sobre Alemania, generador de las graves consecuencias ocurridas ulteriormente. Fue suscrito en la ciudad de Versalles, vecina de París, muy conocida por su palacio y por haber sido la localidad desde donde Thiers y los prusianos aplastaron a los revolucionarios de la Comuna en el año de 1871.
 
Tanatismo de la Primera Guerra

El conflicto existente en Europa desde el año 1914 hasta 1918 fue una estridencia de muerte y destrucción. La guerra de las trincheras, el fango y los escasos avances entre los contendientes se manifestaron en las batallas del Somme, Marne y Verdún, con resultados mortíferos y el empleo de armas contundentes como los tanques de guerra por primera vez empleados por los británicos y el uso de gases y armas químicas de exterminio masivo.

La confrontación se cumplió en dos grandes bandos, la triple Entente, integrada por el Reino Unido, Francia, Rusia quien luego hizo mutis y se apartó por la revolución de octubre e Italia que inicialmente se ubicaba en el otro bando; y la triple Alianza, por Alemania, el Imperio Austro Húngaro y el Otomano. Fue la búsqueda de imponer el liderazgo sobre el viejo continente y la pugna por los mercados entre sus economías. Fueron choques entre varios imperialismos resueltos mediante la supresión de la vida.

Sigmund Freud apreció, luego de este conflicto, que la idea del progreso de alguna manera estaba reñida con los seres humanos porque antes había pensado que los avances económicos, científicos y tecnológicos beneficiarían a la sociedad. John Maynard Keynes creyó en el crecimiento de los bienes y servicios como instrumento de solución de los problemas básicos de la humanidad y avizoraba un futuro luminoso. Pero ambos pensadores erraron porque la realidad demostró que la destrucción forma parte de la condición humana y la idea de progreso no era ineluctable como los han sostenido acertadamentelos ideólogos postmodernos.

Stanley Kubrick dirigió una película, conocida como Patrulla Infernal o Senderos de Gloria, donde en combinación con el guionista Arthur C. Clark, expresaron de una forma magistral, uno de los ángulos de este enorme conflicto. Insistieron en el autoritarismo de los oficiales militares en contra de los soldados, de origen popular, porque fue una guerra en la cual los oprimidos fueron empleados por los dominadores para sus fines de control. Además, el nacionalismo fue un elemento acicateador de todas las barbaries cometidas. Allí el mencionado guionista presenta un diálogo en el cual un oficial subalterno,ante un superior, habla de la patria como el lugar de los imbéciles, utilizando un pensamiento de Samuel Johnson en cuyo texto original se definía como el espacio de los canallas.

Construcción del conflicto

El asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria en Sarajevo, la capital de la provincia de Bosnia-Herzegovina del Imperio Austro-Húngaro, por parte del nacionalista fascistoideGavriloPrincip, fue el pretexto para estimular los aires belicistas aunque fue exclusivamente la gota desbordadora de tantas pasiones.

Alemania había tenido un desarrollo industrial impresionante y necesitaba imponer su comercio al resto de Europa pero encontró fuerte reluctancia por parte de Francia y el Reino Unido. El Imperio Austro Húngaro era una potencia del centro del continente pero en el enfrentamiento con Italia no salió bien parado, el zarismo en Rusia estaba languideciendo dadas las derrotas ante Alemania que dejó el ejército exhausto y esa coyuntura fue aprovechada eficazmente por los bolcheviques que a la postre tomaron el poder. Mientras tanto los germanos le dieron una ayuda al enviar a Lenin en un tren blindado desde Ginebra hasta San Petesburgopara derrocar a la monarquía y posteriormente firmar la Paz de Brest Litov, acuerdo entre Rusia y los tudescos para congelar cualquier desavenencia y así quedaba excluida de este enfrentamiento continental.

El colonialismo europeo en África fue desequilibrado. El Reino Unido, Francia y Bélgica sacaron mayor provecho a la descomunal explotación de esos territorios, no así Alemania e Italia quienes no lograron un beneficio similar. Igualmente había un sentimiento antialemán por parte de Francia por la humillación desde Versalles en la guerra franco prusiana después del aplastamiento de la Comuna. Esa misma postura la tenían los ingleses así como los rusos predicaban un paneslavismo y por esa consideración apoyaron a los pueblos balcánicos de su misma etnia, idioma y religión y además, no querían permitir la línea ferroviaria entre Berlín y Bagdad.

El Reino Unido, Francia e Italiaaprobaron en sus respectivos parlamentos los presupuestos de guerra donde destinaban ingentes sumas para financiarla. Incluso, los partidos socialdemócratas apoyaron semejante conducta guerrerista. Los pacifistas fueron desplazados a pesar de su oposición a la pugna. Justo es aseverar que los comunistas, los consejistas, los trotskistas y anarquistas, se negaron a promover y participar en la guerra. Ya el gobierno socialdemócrata había masacrado a Rosa Luxemburgo, Clara Zetkin, Karl Liebknecht y los espartaquistas.

El autoritarismo alemán estuvo representado en el general Ludendorff y el mariscal Von Hindenburg, quienes convencieron al Kaiser para iniciar la aventura castrense.El máximo oficial germano llegó a ser presidente de la república antes de la llegada al poder de los nazis con Adolfo Hitler a la cabeza. La mentalidad militar teutona siempre sostuvo que la derrota alemana se debió a una errónea conducción de la clase política.

La confrontación en las trincheras estuvo estancada y hubo poca guerra de movimientos pero la llegada de los Estados Unidos cambió la suerte del conflicto. Entraron frescos a la confrontación y fueron constreñidos a intervenir porque los alemanes hundieron varios buques americanos con armas para Francia y el Reino Unido, en la expansión del gran negocio gringo hacia estos dos países europeos mientras se desarrollaba la pugna.

Regularización del fin de la guerra: Versalles

Concluido el enfrentamiento se reunieron los triunfadores en Versalles para normar sus resultados. Las condiciones impuestas a Alemania fueron demoledoras: las provincias germanas de Lorena y Alsacia pasaron a Francia, la ciudad de Danzig fue declarada territorio libre en Polonia, se desmilitarizó Alemania yse le prohibióproducir armas, se creó la Sociedad de las Naciones promovida por el presidente americano Woodrow Wilson, y lo más grave, las compensaciones económicas impuestas a Alemania, de un nivel tan elevado que fueron terminadas de pagar en el año 2010. Fueron duras obligaciones capaces de haber estimulado el recrudecimiento del nacionalismo teutón que aprovechó el nacionalsocialismo para crecer inusitadamente en los estertores de la República de Weimar.

Domingo Alberto Rangel, en la biografía de Alberto Adriani, señalaba que el merideño había asistido como observador de Venezuela a la firma del tratado y presenció cómo Keynes criticaba agriamente su suscripción lo cual le valió renunciar porque el gobierno del Reino Unido sí lo aprobaba. Hablaba de una paz cartaginesa porque era una infamia, sobre todo en el plano económico, lo impuesto a Berlín. Y la historia le dio la razón porque fue uno de los motores del monstruo nazi gestado con este gravoso acuerdo.

Una de las grandes fallas del tratado fue no haber reglado las actividades económicas para evitar la repetición del conflicto. El capitalismo triunfante en la Segunda Guerra lo aprendió y en Breton Wood forjaron los organismos multilaterales para equilibrar las cifras macroeconómicas. No se repitió una nueva conflagración en el viejo continente y nació la Guerra Fría como una nueva forma de matizar el enfrentamiento, entre Estados Unidos y Occidente, por un lado, y por el otro, la Unión Soviética y el bloque socialista.

Efectos de la Gran Guerra

Hubo un desmembramiento político en el ámbito de la Triple Alianza. El imperio Austro Húngaro desapareció y fue reemplazado por catorce Estados, entre ellos Austria, Hungría, los integrantes de la futura Yugoslavia yChecoslovaquia; el imperio otomano decayó y sus territorios en el Oriente Próximo se los repartieron Francia y el Reino Unido luego del tratado Sikes-Picott; Rusia, extinguido el zarismo,se transformaría a la postre en la Unión Soviética; Italia adquiría el Fiumi y la ciudad de Trieste de Yugoslavia y el Trentino-Alto Adigio de Austria.

No obstante, la secuela más relevante del Tratado de Versalles fue la humillación de Alemania preparando el abono del sentimiento chauvinista y junto a la catástrofe hiperinflacionaria de la República de Weimar, sentar las bases de la reacción nacionalsocialista para entrar en una nueva guerra.

El avenimiento del suburbio parisién ha sido uno de los grandes errores de la historia diplomática porque se impuso un maniqueísmo inaceptable donde los vencedores no le dieron tregua a los vencidos ocasionando una respuesta peor que la situación aspirada a mejorar. Además, fue el epílogo de una confrontación entre élites gobernantes pagada con las muertes y heridas de los sectores populares en beneficio de esas cúpulas recipiendarias de los dividendos del poder. 


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