lunes, 29 de julio de 2019

Argentina: Orden social y presos políticos



Sociedad de Resistencia Oficios Varios La Plata - F.O.R.A.

El 17/6/2019 Organismos de derechos humanos solicitaron a la Corte Interamericana de Derechos Humanos que “adopte las medidas que estime pertinentes” frente a “la gravedad del problema de los presos políticos” en Argentina y “la violación de Derechos Humanos fundamentales” que esa situación acarrea. Los colectivos advirtieron al organismo internacional que la situación de decenas de personas encarceladas ”sin haberse fundamentado” tal decisión judicial “hace peligrar la vigencia de las garantías fundamentales de las personas consagradas en la Convención Interamericana sobre Derechos Humanos”.

Según el análisis de los organismos remitentes esa “virulencia” radica en la utilización por parte de Cambiemos y el Ejecutivo liderado por Mauricio Macri, del Poder Judicial para “perseguir y disciplinar a militantes y dirigentes opositores, para tratar de desactivar organizaciones y proyectos contrapuestos al oficialismo”. Y así lo plasmaron en la misiva enviada al organismo internacional: “El Poder Judicial se ha transformado en un instrumento de disuasión, tortura y persecución al que echa mano a su antojo el Poder Ejecutivo Nacional”. La abogada integrante de la Liga apunta un dato más: “la diversidad del universo” de presos y presas políticas.
 
En el recuento que llevan los abogados y abogadas integrantes de los organismos que trabajan en sus defensas y que los acompañan figuran los ex funcionarios de gobiernos kirchneristas, pero también los militantes detenidos durante las protestas en contra de la reforma previsional de diciembre de 2017, los presos en la causa del memorándum de entendimiento con Irán, trabajadores y sindicalistas de distintas vertientes de izquierda y militantes anarquistas.

“La estrategia de la represión estatal es contra todo aquel que se pronuncie en contra del modelo aplicado por el Gobierno, sin miramientos. Y cuando eso sucede la amenaza contra el ejercicio de los derechos a expresarse libremente, a protestar o a integrar un proyecto político no apunta a determinado sector, sino a la ciudadanía en su conjunto. Hoy pasa con estos compañeros y puede pasar con cualquier otro. En nuestro país hubo personas que estuvieron detenidas unos días por twittear contra el presidente. El grado de gravedad es profundo”, también plantearon ante el organismo internacional que existe un retraso en las causas por delitos de lesa humanidad, un agravamiento en la represión a la protesta social y un aumento de casos de violencia institucional.

El Ministerio de Seguridad y el Gobierno Nacional elevan más y más el nivel de violencia, haciendo de los hechos una cuestión de Estado y obviamente como lo esperábamos de Seguridad Nacional. Allanaron clubes de barrio y bibliotecas que son un ejemplo de trabajo social, allanaron conventillos y se llevaron gente pobre y trabajadora. El Gobierno y sus Tribunales no pueden aún establecer acusaciones concretas y responsabilidades específicas acerca de estas detenciones. Sólo tienen hechos, ni siquiera tienen calificaciones o carátulas.

Sabemos los libertarios que el aparato legislativo-judicial, esta como cúspide del aparato estatal, forma parte de las clases dominantes y, como resulta evidente, el poder siempre pone en marcha las herramientas para perpetuar su posición.

Solidaridad con lxs presxs

Un ejemplo de esta ignominia llevada adelante por los poderes del Estado es el caso de la situación de Anahí Salcedo que se agrava duramente, la responsabilidad es del gobierno y del poder judicial. Particularmente del Juez Julián Ercolini que lleva la causa. En el momento que Anahí es detenida, estaba gravemente herida y con amputaciones. La atendieron en el Hospital Fernández donde se estaba recuperando. Pese a las recomendaciones del equipo médico, que no le habían dado el alta pues necesitaba seguir con atención allí, por orden del Juez Ercolini, del Ministerio de Justicia y El Servicio Penitenciario Federal fue retirada del Hospital y trasladada arbitrariamente al Penal de Ezeiza. En ese Penal, en los últimos años han muerto al menos nueve mujeres por desatención médica o torturas.

Hoy Anahí debería estar en el Hospital, pero ni siquiera recibe atención médica en el Penal. Tiene quebrado el hombro sin atención de  traumatólogo, infectada la cicatriz de la operación en la cara, con antibióticos discontinuados por el Servicio Penitenciario Nacional. Y sumado a todos estos males, los tres dedos que perdiera de la mano derecha imposibilitada de higienizarse, con la mandíbula caída y la discontinuidad de la dieta blanda que tenía en el Hospital. Esta desatención médica es tortura.

Frente a esta situación, Anahí presentó un Habeas Corpus, y en la audiencia el Juez a cargo de la tramitación del Habeas le pidió a ella que le demuestre por qué necesitaba atención médica, que ella debía entregarle los informes médicos, siendo que se encuentra tras las rejas y en las condiciones que detallamos. Por otro lado, la Gremial de Abogados y Abogadas, que lleva su defensa presentó otro Habeas Corpus.

Desde los primeros desarrollos del anarquismo moderno, la preocupación por la justicia se estableció como un importante horizonte para la praxis revolucionaria. Aquélla, no sólo abarcaba asuntos propios de la distribución de los recursos, la participación política y el reconocimiento de singularidades. También comprendía otras expresiones y problemas de la vida social e individual, producto, por ejemplo, de las clasificaciones de conductas y situaciones antisociales (y antipersonales) y las formas de castigo. Con ello, a pesar de los intentos de mantenerlo en la ausencia, el anarquismo generó de forma temprana una crítica al poder punitivo estatal, a las formas de creación de delitos y penas, a los mecanismos de persecución, de procedimiento y de sanción. En fin, al sistema penal en su conjunto.

Sabemos de la práctica sistemática de la tortura, el maltrato, las muertes bajo custodia en los diferentes ámbitos de las fuerzas de seguridad así como en las rutinas del personal penitenciario, esta situación de inhumanidad nos deben mantener en alerta y con la máxima solidaridad con los presos y las presas.

[Publicado originalmente en el periódico Solidaridad Obrera # 80, Buenos Aires, julio-agosto 2019.]


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