domingo, 16 de junio de 2019

Cínicos, precursores del anarquismo en Grecia antigua: La insolencia como arma política


Enrique Bienzobas

Tan peligroso es dar una espada a un loco como poder a un malvado.
                Antístenes

Trascurría la segunda mitad del siglo V antes de Cristo, era el "Siglo de Pericles". Atenas vivía un período plagado de satisfacciones. Sus gentes se sentían felices, sobre todo los ciudadanos, otra cosa eran los esclavos y las mujeres; tal vez la única mujer a la que le importaba muy poco ser o no ser ciudadana era Hiparquia. La situación económica era más o menos floreciente, a pesar de las continuas guerras, pero incluso eso fue aprovechado por Atenas en beneficio propio [1]. Los ciudadanos participaban en las guerras pero también en la política, en la crítica, en el teatro... se encontraban a gusto, como en un sueño. Habían ido creando un ethos a su medida. Bueno, no todas las gentes como acabamos de mencionar: esclavos, mujeres y extranjeros -aunque fueran respetados- quedaban al margen del reparto en todos los sentidos.
 
No duró mucho tiempo dicho estado de felicidad: el mismo Pericles propuso, y consiguió, la privación de los derechos políticos a los nacidos de una madre no ateniense, algo que la Asamblea, muy democrática ella, aprobó. Esa misma democracia, ya sin tantos derechos, arrebató la vida a Sócrates por "corromper a la juventud", es decir, por criticar a la clase política. Y algo más tarde Esparta, que envidiaba la prosperidad ateniense, se enzarzó en una guerra por todo el Peloponeso dejando a la demócrata polis muy maltrecha y desilusionada. Comienza entonces un período de transición al helenismo. Un período de crisis. La práctica diaria, el carácter, la moralidad..., el ethos, creado y recreado como algo construido a modo de modelo, la comunidad reducida, levantada a la medida de los seres humanos, se estaba convirtiendo en algo universal (global decimos hoy sintiendo casi lo mismo), algo que ya no se puede abarcar, que ya no entiende ni controla, "un crisol de morales absurdas", como dice Sloterdijk [2]. El desarraigo y la deslocalización empiezan a hacer mella en las gentes.

Ese mismo desarraigo unido a la inseguridad y a la precariedad facilitaron la aparición de escuelas de pensadores que, siguiendo la tradición sofista, ofrecían soluciones, explicaciones de cómo alcanzarla felicidad, pues eso es lo que se buscaba. Entre esas escuelas las más importantes fueron la Escuela Platónica, la Estoica, la Epicúrea..., la Cínica. Y es de esta última de la que queremos decir algo.

Parece que denominar anarquistas a personas del siglo V a.C. cuando fue Proudhon el primero en emplear el término en el siglo XIX, sería algo fuera de lugar. Pero no lo consideramos tal. Y emplear un sinónimo de anarquista, tal como libertario, tampoco por ser eso: sinónimo, por lo tanto. Entonces, valiéndonos de un helenista como Carlos García Gual, que los considera como un preludio [3], les aplicaremos su verdadero nombre: anarquistas.

Respecto al término cinismo podemos comprobar que tiene al menos dos acepciones, por un lado la general, mentir con descaro para aprovecharse de dicha mentira (muy utilizada por los políticos profesionales), y por otro lado la acepción empleada para referirse al cinismo como posicionamiento filosófico de desprecio a las convenciones y normas sociales, morales, políticas, etc. Los alemanes tienen dos vocablos para esas dos acepciones: kynismus, el cinismo filosófico, y zynismus, el cinismo vulgar, sinónimo de hipocresía. En español solo disponemos de cinismo, por lo que si, en alguna ocasión se pueda insinuar algún error añadiremos filosófico a cinismo.

Sin ser muy exigentes la llamada Escuela Cínica se prolonga desde su inicio, a mitad del siglo V a. C., con Antístenes, hasta el siglo V d. C., momento en el que Agustín de Hipona se quejaba de su existencia [4], claro que ya para entonces los cínicos primitivos habían cambiado, como así lo manifestó el emperador Juliano hacia mediados del siglo IV, dejando bien claro en Contra los cínicos ignorantes la diferencia existente entre los "idealistas" primitivos y sus seguidores de siglos posteriores.

Y es que, como nos dice García Gual, "La perduración de la secta cínica es un trazo notable, como también lo es la variedad de tipos humanos que podían camuflarse bajo el ascético uniforme del cínico" [5]. Al menos aquellos "camuflados" buscaban asemejarse a Diógenes no sólo en vestimentas pobres sino también en su insolencia. Hoy los cínicos que pululan por todo el ámbito de la política y las finanzas no dudan en tapar sus mentiras tras las sedas y otros lujos.

Las enseñanzas cínicas surgieron en un gimnasio llamado Cinosargo, situado a las afueras de Atenas, en el camino a Maratón. En dicho gimnasio se reunían los nacidos de uniones mixtas entre atenienses y extranjeros. Era un gimnasio-santuario,pues estaba dedicado a Heracles –Hércules en la mitología romana-, hijo de Zeus y de la mortal Alcmena, apropiadamente unión mixta. Se conoce ya su existencia a principios del siglo V a. C. pues fue citado por Herodoto en su referencia a la batalla de Maratón (6). Antístenes, discípulo de Gorgias, en su condición de no ciudadano ateniense, su madre era tracia (él respondía que también la madre de los dioses era frigia), se refugió en él para impartir sus enseñanzas, que versaban sobre todo de retórica, a él se debe lo que puede ser la primera definición de proposición (oración, nombre, discurso..., logos): proposición es lo que expresa lo que era o es algo. Diógenes Laercio, en su Vidas de filósofos le sitúa en el origen de la Escuela Cínica, otros sin embargo lo califican de "precursor" [7]. Afirmaba que la educación es un tesoro preferible a la riqueza y criticaba a la democracia ateniense por la demagogia de los políticos y la irresponsabilidad de las gentes que eligen no por los méritos sino por los engaños de los demagogos. Si a ello le añadimos su ateísmo y el sarcasmo respecto de la religión cuyos ritos, lo mismo que en otros aspectos (sociales, culturales...), no tienen ningún sentido, tenemos ya la base de lo que será, con su discípulo Diógenes el perro, la escuela cínica.

En cuanto al apelativo de perro conviene comentar algo. Dicen que Cinosargo se refiere a "perro blanco" o "perro veloz", también se aplica a los que visitaban el santuario/gimnasio donde enseñaba Antístenes, queriendo equipararlos con dichos animales, cuyo espíritu es el opuesto al social de las abejas. Cuando se lo aplicaron a Diógenes, con el ánimo de insultarle, él lo vio muy apropiado enorgulleciéndose de ser como un perro, pues dicho animal es desvergonzado e, incluso, insolente. Desde entonces Diógenes y sus posteriores seguidores, se aplicaban a sí mismos -y misma en el caso de Hiparquía– tal calificativo. Los cínicos hicieron de la desvergüenza del perro la insolencia del antisistema.

Diógenes el perro, verdadero fundador de la escuela cínica y probablemente el más importante, es su filósofo más conocido. Puede que por ello (por aquello del tonel) un grupo de psiquiatras británicos, sin ningún conocimiento de la filosofía cínica, diera su nombre a un conjunto de síntomas para caracterizar una enfermedad, el "Síndrome de Diógenes", que afecta a las personas que viven, la mayoría en soledad, en casas sucias y desordenadas, que acaparan basura y cubren sus cuerpos sucios con ropas igualmente sucias, presentando carencias de todo tipo. Pues bien, esos síntomas nada tienen que ver con Diógenes el perro. Los filósofos cínicos cuidan sus cuerpos -en su bolsa o alforja no faltan útiles de limpieza- practican gimnasia y no acaparan absolutamente nada, mucho menos basura. Así pues, aplicar a esas gentes descritas en el artículo de The Lancet [8] el nombre de Diógenes es incorrecto y no tiene ninguna justificación científica, desgraciadamente el concepto se ha extendido no sólo entre los psiquiatras, también entre periodistas, asistentes sociales, policías, etc., convirtiéndose en algo ya de dominio público de manera totalmente acrítica.

Como acabamos de decir a los filósofos cínicos griegos -y a Hiparquía, la única filósofa de la escuela-, les gustaba la limpieza, cuidaban de sus enjutos cuerpos haciendo todos los días deporte. Eso sí, los cubrían pobremente con un manto que les servía de vestido y para dormir por las noches. El resto de sus posesiones consistían en una bolsa, donde llevaban lo imprescindible, incluida la comida así como un vaso, y un bastón o simplemente palo. Eso era todo. Vivían en los caminos, calles, plazas, portales públicos, etc., lugares en los que explicaban su filosofía, que nada tenía que ver con los pensamientos complejos de Platón o Aristóteles, por poner dos ejemplos. Se trataba de una filosofía de la praxis enfrentada a las que practicaban los intelectuales orgánicos. Mostraban sus enseñanzas con la práctica cotidiana, la cual servía de razones contra la oficialidad en todos los aspectos: políticos, culturales, artísticos, sociales..., despreciando toda forma de Estado, incluidas sus normas que se basan en la hipocresía.

Su enseñanza era vivir en, de y por la naturaleza sin depender de nada. Así eran libres y, por tanto, felices, que era su objetivo último, al menos aspirar a la felicidad. La gente esclava no puede sentirse feliz y la esclavitud es impuesta por aquellos que se consideran "amos" de otros en todos los sentidos, si bien nada en la naturaleza indica que así debe ser. Pero también la esclavitud -nos dicen- tiene sus raíces en la búsqueda del placer. Viviendo en la naturaleza las gentes eran felices, como los animales, la aparición de organización social origina nuevas formas de placeres no relacionados con la naturaleza. Con el advenimiento del Estado, de las normas sociales, surgieron enfrentamientos y diferencias. Pero también censuran los excesos de comida y bebida, el lujo y la comodidad moralmente excesiva, y las leyes que privan de libertad. Ante la vida cómoda que debilita la fortaleza y precipita al vicio proponen la ruptura con las convenciones, las leyes y los placeres artificiales y el regreso a una vida animal. El ser humano para ser libre tiene que romper con las leyes, vivir de manera natural, autárquica, sin depender de nada ni de nadie. Por eso aceptaron alegremente el apelativo de perros, aunque tampoco les ofendía que les calificaran de ratas, querían ser incómodos a la sociedad [9].

Para llevar una vida de acuerdo con la naturaleza, el ser virtuoso debe renunciar a los placeres y para ello el cínico debe practicar ejercicios de forma continuada, algunas veces eran muy duros, Diógenes, por ejemplo, se revolcaba en la nieve los días de invierno y en la tierra caliente en verano. Además tienen que aprender a dominar sus deseos y pasiones liberándoles de necesidades, así como de las opiniones de los demás. De esta manera no posee nada porque nada necesitan, nada les perturba. Pero no se quedan ahí sus principios, deben ser explicados con su ejemplo sin miedo, mostrar los vicios de la sociedad y las injusticias de los poderosos, criticarlos y proponer su fin. Su aspecto abandonado, sin casa, sin familia, sin patria -se consideraban ciudadanos del mundo entero-, son su mejor ejemplo, si alguno de ellos o ellas eran ricos se desprendían de sus bienes, un ejemplo es el de Crates de Tebas que liquidó toda su fortuna y la repartió entre sus vecinos, cuando Diógenes se enteró le dijo que debió arrojar al mar todo el dinero; otro ejemplo es la esposa de Crates, Hiparquía que, perteneciendo a una familia rica, despreció a todos sus ricos pretendientes para casarse con el cínico. Vivieron como mendigos, homesless decimos hoy: mantón, bastón, alforjas y libertad eran todas sus posesiones. ¡Y su ejemplo!

Política y socialmente rechazan la participación en las instituciones, se ríen de ellas. Para ellos y ella el modelo a seguir no es el del gregarismo y su modelo serían los animales libres -no las comunidades de hormigas o abejas, por poner algún ejemplo-, se inspiran en el perro como queda dicho. Y, al igual que el perro ellos, y ella, comen y beben en la vía pública (entonces muy mal visto), orinan, defecan, practican el sexo delante de todo el mundo. Esta forma de actuar pretende ser un revulsivo entre las gentes, una auténtica provocación buscando la reacción de los demás. Frente al trabajo, que es un elemento integrador, proponen la sobriedad, la mendicidad que no rechazan o incluso el robo. Algo que justifican diciendo que entre los amigos no existen propiedades, los dioses son los dueños de todo lo que existe y los cínicos, que practican la virtud, son los amigos de los dioses, de ahí que puedan coger lo que necesiten.

Por último, y dado que la hemos mencionado en varias ocasiones, a pesar de que existieron un número importante de cínicos, hablaremos solo de Hiparquía, la única filósofa que se reunía con los hombres y discutía con ellos en situación de igualdad. Cuentan que en una ocasión Teodoro el ateo se vio mezclado en una discusión filosófica con Hiparquía de la cual salió mal parado (10). Podemos considerarla sin error la primera feminista de Occidente, pues antepone sus decisiones a las de sus padres y la sociedad para vivir como ella quiso. Un escritor español del siglo XVII que quiso pasar desapercibido nos cuenta de ella lo siguiente: "Hiparchia desdeñando ejercicios de mujeres, diose a la Filosofía: tanto resplandeció en ella, que fue admiración de aquel siglo; hermosa tanto como pretendida en casamiento de ricos, y nobles mancebos de su edad. No los admite, pide por marido a Crates, cuya escuela cursaba"(11). Hiparquía tenía 15 años cuando fue atraída por los discursos de Crates, desde ese mismo instante quedo enamorada del filósofo cínico siguiéndole a todas partes, hasta el punto que quiso casarse con él. Sus padres no lo permitieron pero ella dijo que o se casaba con Crates o se suicidaba. El propio Crates, a solicitud de los padres de la joven, quiso disuadirla y, aunque no está muy claro el método empleado para tal fin, parece que le mostró sus riquezas, es decir, su cuerpo, su manto, alforja y bastón diciéndole que esa era toda su propiedad y que si se unía con él tendría que vivir como él. Sin dudarlo aceptó. El matrimonio se consolidó de una manera muy cínica [12]. Desde entonces vivieron juntos como cínicos el resto de sus vidas.

Notas

1. La creación de la Liga de Delos para hacer frente a la invasión persa se ciñó en una fuente de ingresos para disfrute de Atenas, convertida en cabeza dirigente de un imperio.

2. Peter Sloterdijk: Crítica de la razón cínica. Trad.: Miguel Ángel Vega Cernuda. Ed.Siruela. Madrid 2011. Pág. 259.

3. Carlos García Gual: "Los cínicos griegos como preludio anarquista", El País, 30/10/2010, bit.ly/2GnsC2S

4. "Y todavía hoy vemos que hay filósofos cínicos. Son, en efecto, esos que no solo se cubren con el manto, sino que llevan también una maza". Agustín de Hipona: La ciudad de Dios, XIV, 20. Citado en Los filósofos cínicos y la literatura moral serio burlesca. Edición de José A. Martín García y Cristóbal Macías Villalobos. Ed.: Akal. Tres Cantos, 2008. Vol. II pág. 1135

5. Carlos García Gual: La secta del perro. Ed.: Alianza, Madrid 2011. Pág. 82.

6. "... recién llegados de un santuario de Heracles, el de Maratón, asentaron sus reales en otro santuario de Heracles, el de Cinosarges". Historia, Libro Sexto. Traducción de Carlos Schrader. Editorial Gredos, Madrid, 2006. Pág. 328.

7. Carlos García Gual: La secta del perro, págs. 28 y ss.

8. Clark, Mankikar y Gray: "Diogenes Syndrome: a Clinical Study of Gross Neglect in Old Age", The Lancet. Vol. 305,No. 7903, p. 366-368. February 15, 1975.

9. En los años sesenta del siglo XX hubo en los Estados Unidos de América un movimiento, que se extendió por otros países como el Reino Unido, Alemania, etc., llamado Motherfuckers (que puede muy bien asemejarse a los filósofos cínicos) a los que Abbie Hoffman, el activista que se autoproclamaba "anarcocomunista", dijo de sus componentes que "vivían como ratas". Servando Rocha: Historia de un incendio, La Felguera ediciones. La Laguna, Tenerife, 2ª ed. 2007. Pág. 35.

10. Teodoro le reprochó haber dejado las labores propias de mujer para realizar las de los hombres y ella le respondió que ocupó mejor el tiempo ofreciéndoselo a las ciencias en lugar de a las labores improductivas.

11. Gerónimo Fernández de Mata: Crates y Hiparchia marido y mujer, filósofos antiguos. Imprenta Real. Madrid 1637, [7] + 65 págs [bit.ly/2UAYHZ4]. Citado en filosofia.org: bit.ly/2UCbIBt

12. Realizaron el acto sexual en las escaleras de un portal público, a la vista de toda aquella persona que quisiera mirar.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nos interesa el debate, la confrontación de ideas y el disenso. Pero si tu comentario es sólo para descalificaciones sin argumentos, o mentiras falaces, no será publicado. Hay muchos sitios del gobierno venezolano donde gustosa y rápidamente publican ese tipo de comunicaciones.