viernes, 24 de mayo de 2019

El poder latinoamericano reflejado en Argentina




Humberto Decarli

La dinámica política argentina es un espejo del poder en América Latina. El acceso de la izquierda o de la derecha a la estructura del aparato de dominación ha generado resultados similares, fracasos e incluso situaciones catastróficas. Desde la bonanza financiera ocurrida al final de la segunda guerra hasta la actualidad se han presentado coyunturas con el estigma de la frustración. El peronismo, corriente populista que ahora muchos izquierdistas la catalogan como transformadora, progresista y nacionalista, ha predominado en la escena del país.
 
El efecto destructivo del populismo peronista

Cuando se produjo la entrada financiera espectacular porque sus productos fundamentales de exportación, la carne vacuna y el trigo, tuvieron un incremento desproporcionado gracias a la devastación de la 2da. Guerra Mundial, el P.I.B. de la nación era mayor que el canadiense, lo cual expresaba la dimensión de la percepción gigantesca de divisas causadas por la escasez de los mencionados productos. Algo muy parecido a lo ocurrido en Venezuela al término de la Gran Guerra cuando en 1918 acontece la primera bonanza económica y financiera en Venezuela debido a la elevación de los precios del café y del cacao que la dictadura gomecista se encargó de despilfarrar. Demás está decir que nuestro país ha tenido otras situaciones dinerarias favorables por el alza del crudo, con Gómez en la década de los veinte, C.A. Pérez en 1974 y Luis Herrera Campins en 1978.Todas similares con finales decepcionante. Es, como lo denominaba Arturo Uslar Pietri, la autopista Caracas-Buenos Aires.
Fue un hecho fortuito incapaz de crear una expansión sustentable que a la postre determinó la caída libre de la economía del sur. Eran productos de exportación del sector primario y no se invirtió lo obtenido por los excelentes precios del momento causando luego la etapa de las vacas flacas.

Los militares se adueñan de Argentina

Después del golpe de Pedro Aramburu deponiendo a Perón, le sucedieron regímenes castrenses con las efímeras experiencias de Arturo Illía y Arturo Frondizi, se forjó la saga militar más terrible de la región, seguida con los presidentes electos Héctor Cámpora y Juan Domingo Perón, y luego de la defenestración de Isabelita Perón los milicos se adueñaron del poder hasta el desastre bélico de las Malvinas en 1982 cuando se vieron obligados a negociar y llamar a elecciones.

Vuelve la democracia clientelar

El radicalismo triunfa en el retorno a la democracia formal a cuya cabeza estuvo Ricardo Alfonsín quien culminó antes de tiempo su mandato por el fracaso del Plan Austral, diseño económico de los organismos multilaterales. Continuó el conservador De La Rúa, quien fracasó estrepitosamente y hubo de recortar violentamente su mandato. Adviene luego el peronismo en sus vertientes de Menem y Kirchner. Ambos fueron nefastos con sus políticas neoliberales y populistas, respectivamente. El último fue sucedido por su esposa, Cristina Fernández, quien presidió dos gestiones salpicadas de una enorme corrupción. El colmo de la bellaquería fue que Néstor Kirchner compró una millonada de dólares unos días antes de la devaluación del signo monetario argentino en una demostración de inmoralidad. Los esposos Kirchner fueron estrechos aliados de Hugo Chávez en la ejecución de las decisionesemanadasdel Foro de Sao Paulo.

El kirchnerismo es derrotado

Una alianza heterogénea encabezada por Macri alcanza derrotar a Cristina Fernández en el 2015. La llamada derecha continental se regocijó con la victoria del radicalismo y grupos tradicionales pero el panorama, a cuatro años de la elección de Macri, es desolador. Hubo de acudir al Fondo Monetario Internacional para oxigenar las escuálidas arcas estatales pero los resultados no son eficaces.
Nuevamente los esquemas aplicados, estatistas o privados, han fracasado.Los controles, las regulaciones, las desregulaciones, el libre mercado, todo termina en pésimas secuelas. Esto ha llevado a la economía argentina, aparte de la catástrofe venezolana, a ser la peor de América Latina al menos en cifras macroeconómicas y las más graves, los espantosos dígitos sociales de desigualdad. Una nación que depende de la exportación de soya es extremadamente débil porque es primaria aunque antes también lo era pero el comercio del trigo y el ganado bovino se expresaba en buenas divisas porque sus precios fueron elevados.

Próximas elecciones

Las encuestas dan como favoritos para la elección presidencial de octubre de 2019 a la alianza Cambiemos de Mauricio Macri y a Alberto Fernández, por el justicialismo. La compañera de fórmula para la vicepresidencia del peronismo es Cristina Fernández, quien sorpresivamente dio un paso al costado y se ubicó detrás de su antiguo jefe de gabinete pensando en los numerosos juicios penales por la descomunal corrupción durante sus dos períodos.

El tándem de la anterior elección se repite prolongando la polarización donde está la centroderecha que incluye a la Unión Cívica Radical, el partido emblemático del conservatismo gaucho, por una parte y por la otra el sempiterno justicialismo. Son caras de la misma moneda pero con métodos distintos radicados en el binarismo mercado-Estado.

Apreciación sobre el panorama político argentino

En los últimos años se ha experimentado en la nación de Ernesto Sábato, todas los planestradicionales posibles enmarcados dentro del espacio permitido por el poder. Las medidas de libre mercado que asfixiaron a Alfonsín, De la Rúa y ahora a Macri; y al populismo simbolizado por el peronismo cuyo eje es el Estado como alfa y omega de su teleología.

El devenir gaucho es patético por la derrota ideológica de los dos bandos asfixiantes de la actividad política. Demuestran el fracaso de sus proposiciones a pesar de haberse adueñado del espectro existente. La estructura de dominación acepta esta clase de propuestas para dar rienda suelta a la posibilidad de escogencia aunque sea con dados marcados.

Podemos concluir en la proyección de la coyuntura austral hacia toda América Latina. El problema es el poder no los gobiernos, accidentes del vellocino de oro configurado por el mando de esa relación social desigual expresada reiteradamente en la cotidianidad. Vitrina de una vinculación anómala generada por las bases fundacionales de las diferentes repúblicas de la región, las cuales han pervivido desde la secesión del colonialismo ibérico.


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