martes, 24 de abril de 2018

Una educación sin escuela



Hugues Lenoir

Tal es el título de una obra de Thierry Pardo (2017, Une éducation sans école, Québec, Ed. Ecosociété) lo cual no deja de recordarnos aquella obra de Ivan Illich Una sociedad sin escuela, a la que se refiere explícitamente como lo hace además también con Sebastien Faure, con Michel Foucault y su famoso Vigilar y Castigar o con Murray Bookchin.

Pardo se reivindica explícitamente en la tradición y los valores de la educación libertaria. Después de algunas consideraciones filosóficas y críticas sobre la escuela como una institución a menudo limitante (¿siempre?) del desarrollo armonioso del niño, con la excepción a veces de alternativas educativas a las que el autor reconoce algunas virtudes, desarrolla su teoría de la “educación pirata”, de la pedagogía exterior.
 
Su libro se escribe en una corriente crítica en Québec y Francia frente a la institución escolar que se considera, con frecuencia –de seguro a justo título- como opresiva para los niños y no les permite florecer plenamente. Les impone aprendizajes decididos por el Estado y muy a menudo por “razones de Estado” y no según los deseos, preocupaciones y motivaciones para aprender de los más jóvenes.

Si Pardo milita por una educación sin escuela, tal como Illich, no aboga en ningún caso por una sociedad sin educación, pues al contrario son la sociedad y el mundo los que se convierten en fuente y medio de educación. No se trata de dejar al niño solo en un proceso incontrolado de autoaprendizaje o absentismo permanente, sino de organizar lo que él llama un sistema de educación pirata fuera de la institucionalización pero bajo la responsabilidad de adultos y de partes interesadas y activistas de tal enfoque. Esto es para que los niños escapen del trauma o la frustración del contenido escolar impuesto y no elegido.

De hecho, para el autor "otros mundos educativos son posibles" (página 25). Por lo tanto, se trata de reemplazar la escuela, pero no por “no importa qué”, sino por una educación de conocimiento libre, liberada de la lógica impuesta de los programas y, sin embargo, direccionada y coorganizada con y por los padres educadores y el medio ambiente. Tal sería la educación pirata que Pardo define de la siguiente manera: una escuela que "se basa en la libertad y disposición de los padres, en conexión con la comunidad educativa, para implementar una variedad de enfoques y estrategias que respalden el aprendizaje y el desarrollo integral de los niños. La educación pirata tiene como objetivo la emancipación "(p. 74-75) en el contexto de" un universo significativo "(p.98) donde el conocimiento tiene sentido. La educación en el hogar, educación pirata,  también se denomina ecoeducación y ofrece algunos ejemplos bastante clásicos en otros lugares: salidas, viajes, proyectos, reuniones, visitas a museos, etc. como pretextos y oportunidades para descubrir y conocer fuera de los muros del aula de clase considerados como obstáculos físicos y simbólicos para el aprendizaje.

Pardo no ignora los excesos sectarios y dogmáticos siempre posibles en el contexto de la educación en el hogar, denunciados desde hace tiempo. También es consciente de que este modelo no puede ser un modelo único, ya que hay familias que no tienen los medios requeridos para tal educación, o que algunos niños, a pesar de las limitaciones, prosperan en un ambiente escolar tradicional. Para él lo esencial, como para todos los educadores libertarios, es el libre desarrollo y el florecimiento del niño, siendo la única forma de hacerlo un individuo libre, autónomo y equilibrado de la mano y el cerebro como lo soñaba Sébastien Faure.

Algunos incluso podemos ser escépticos sobre la capacidad de los padres para tomar buenas decisiones educativas, pero a pesar de ello esta aspiración de educar sin escuela tiende a desarrollarse hoy y el autor hubiera podido medir mejor intereses, limitaciones y dificultades. Sin embargo, es innegable que estamos frente a un aporte para repensar la escuela y avanzar hacia una educación sin prácticas autoritarias, sin muros y contenidos impuestos, abierta al mundo; en otras palabras, una escuela emancipatoria.

[Reseña publicada originalmente en francés por el periódico Le Monde libertaire # 1.794, París, abril 2018. Traducida por la Redacción de El Libertario.]


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