lunes, 9 de abril de 2018

América Latina; Fusiles detrás de las poltronas


Carlos Solero

En apariencia en Latinoamérica hay gobiernos civiles surgidos del voto popular y por lo tanto rige el llamado Estado de Derecho, lo cierto es que la burguesía hace mucho tiempo que hace uso de esas argucias y estos a los que vemos a diario en tapas de periódicos y en la t,v no son más que el mascarón de proa del sistema del capital mercancía.

Como ya lo expresaron pensadores socialistas revolucionarios en el siglo XIX, “el gobierno del estado moderno no es otra cosa que la junta que administra los negocios de la burguesía en su conjunto”. Este irrefutable con ferocidad la fuerza bruta dispersando manifestaciones, cortes de ruta o tomas de establecimientos.


En efecto, aunque los uniformados no se vean tanto como en otras épocas siempre están agazapados para defender los intereses de las clases dominantes. En los conflictos socio ambientales de la minería, de los agrotóxicos, en las disputas por tierras que llevan adelante poblaciones como los Mapuche, los Wichí o los Qom.

En las últimas décadas se vienen librando luchas contra el capital y el Estado en sus diversos niveles por diversas cuestiones y en todas las ocasiones “el brazo armado de la ley”, entiéndase la mano ejecutora de vigilancia, control y castigo emerge con brutalidad.

Los ataques en el Nordeste del territorio argentino, el Noroeste, en Cuyo y particularmente en la Patagonia son claros ejemplos de lo dicho.

La represión está a la orden del día y entonces las denominadas “guerras de baja intensidad” están en curso, en pleno desarrollo.

No es posible no asociar las violentas incursiones contra las comunidades en resistencia que dejados un saldo sangriento con los ataques en las marchas por la aparición con vida del joven anarquista Santiago Maldonado, el asesinato del joven Mapuche Rafael Nahuel, el permanente hostigamiento a las comunidades.

Buscan estigmatizar para aniquilar a los insumisos, a los resistentes. Las jornadas de diciembre de 2017 en las que las fuerzas estatales desplegaron su saña contra la protesta social dejó un tendal de presos, procesados judicializando la protesta social.

Buscan sembrar el terror y entonces rige el estado de excepción, donde la ley muestra sus garras más afiladas que nunca.

No debemos olvidar que los fusiles son el respaldo del ejercicio del poder, la explotación y la dominación capitalista.

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