jueves, 8 de marzo de 2018

Éxito de la Huelga General Feminista del 8 de Marzo



Paula Ruiz Roa

Escribo estas reflexiones unos días antes del 8M, día de la Huelga General Mundial Feminista; Día Internacional de la Mujer Trabajadora que se celebra en recuerdo de las luchas y huelgas de las mujeres trabajadoras desde el comienzo de la revolución industrial a finales del siglo XIX y principios del XX y más concretamente por las 149 mujeres que murieron tras el incendio de la fábrica textil en Nueva York en 1911; pero con independencia de lo que pueda suceder el 8M, estando convencida de que, sin duda, será un día muy grande, podemos afirmar con rotundidad y sin grandilocuencia que la convocatoria de HG ha sido todo un éxito y lo ha sido porque las mujeres hemos empezado a ganarle la partida al sistema. El 8M de 2018 significará un antes y un después en la lucha de la emancipación de la mujer en nuestro país y resto del mundo ya que estamos hablando de una huelga a escala mundial en la que van a participar muchos países con millones de personas movilizadas.
 
Las mujeres hemos conseguido que la opinión pública hable de la HG, que se conozca, que haya sido motivo de conversación en las casas y en los centros de trabajo, en las tertulias, en centros educativos, en los barrios y en la calle, también en los despachos y pasillos de los Parlamentos y Ministerios. Las mujeres hemos conseguido que el propio Gobierno y que el amplio espectro de los partidos políticos, organizaciones sindicales, organizaciones sociales, vecinales, patronales... se posicionen sobre la misma, incluso hasta la propia Conferencia Episcopal siempre tan proclive a condenar y criminalizar al Movimiento Feminista, sus acciones y sus posiciones ideológicas (aunque posiblemente en esta ocasión, se habrán leído solo las primeras reivindicaciones de la Huelga General, aquellas que se refieren a los aspectos concretos laborales, brecha salarial, discriminación económica, ignorando aquellas otras que hablan de transformación social, de antipatriarcado, de libertades, de respeto al derecho a la propia identidad sexual, de libertad sexual, de valores de tolerancia...).

Han sido varias las ministras y ministros que se han pronunciado públicamente sobre la Huelga, por supuesto de forma contraria a la misma, con argumentos absolutamente peregrinos, como lo de “hacer huelga a la japonesa” o las propias declaraciones del presidente del Gobierno diciendo que no es de su competencia el opinar sobre la sangrante brecha salarial; argumentos irresponsables políticamente que han servido para encender más la mecha y que la sociedad se pronuncie y debata sobre la huelga, sus objetivos, sus razones, etc.

Efectivamente, es de destacar que, de forma clara y rotunda, la clase dirigente de los partidos de la derecha, esencialmente PP y Ciudadanos, hayan sido quienes más claramente se hayan posicionado en contra de la Huelga de las Mujeres, lo que a todas luces significa que estamos ante una huelga política, ideológica, con aspiraciones de transformación social, porque se plantea contra este sistema capitalista y patriarcal que es el responsable de que la mujer ocupe un papel social secundario e invisible y son estos partidos de la derecha rancia y casposa quienes más defienden y sirven a su sistema.

Por supuesto que es una huelga política porque quiere erradicar las situaciones de desigualdad manifiesta entre hombres y mujeres, porque va mucho más allá de problemas estrictamente laborales, como la brecha salarial, considerando que estos aspectos laborales no son sino una parte de un todo mucho más amplio y que afecta a la configuración de esta sociedad, sus modelos y patrones educativos y culturales.

Esta sociedad sigue sin creerse que los hombres y mujeres somos personas de la misma especie, la humana, debiendo resultarnos inaceptable desde la racionalidad, la dominación de una parte de la especie (hombres)sobre la otra mitad (mujeres). No es verdad que en el ADN de la especie humana existan diferencias que justifiquen la dominación del hombre sobre la mujer. Se trata simplemente de injusticia social, del mantenimiento de los privilegios del hombre, de la imposición a las mujeres de un papel secundario, de sumisión y explotación y consideración de objeto.

Estamos ante un éxito de la lucha de las mujeres ya que el objetivo primero de la visibilidad y sensibilización social se ha conseguido, habiéndose logrado captar la atención de los grandes medios de comunicación y esto rara vez se consigue a no ser que participen las organizaciones instauradas en el engranaje del poder y el sistema. Y en esta ocasión, esas organizaciones políticas y sindicales institucionales se han “sumado al carro ya en marcha” con el propósito de no quedarse al margen, de seguir “pintando” algo en el panorama de los movimientos sociales, intentando lavar su imagen deteriorada ante la opinión pública, constatando que la sociedad estaba movilizada sin necesidad de su presencia, que no han protagonizado el proceso de construcción de la Huelga General. Lamentablemente, su incorporación a la convocatoria y al movimiento lo han hecho para generar confusión, para desinformar, para desprestigiar al propio movimiento, con actitudes de arrogancia y prepotencia, convocando paros de 2 horas por turnos de manera unilateral y al margen de la lucha del movimiento feminista en su conjunto. Pero el movimiento de las mujeres es imparable y no va a reparar en esos detalles nimios que intentan distraer de los grandes objetivos del día 8M.

Afortunadamente, existen organizaciones sindicales, como CGT, que desde el anarquismo, el anarcosindicalismo y el anarcofeminismo, mantienen la actitud histórica de compromiso con la lucha por la emancipación de la mujer (habiendo aportado a la historia el legado contundente, aunque todavía invisible, del Movimiento Mujeres Libres), manteniendo una lucha sin concesiones, sin reformismos, sin complejos de inferioridad, sin sentimientos de culpabilidad; una lucha abierta contra lo que significa el capitalismo, contra el patriarcado en el que se sustenta, contra el androcentrismo en el que orbita.

Con esta historia de compromiso y lucha, la CGT, no ha dudado en convocar la huelga general de 24 horas en coordinación con la demanda del Movimiento Feminista, porque las mujeres de CGT somos anarcofeministas y con ello formamos parte del movimiento sindical y también del movimiento feminista.

Sin duda, la Huelga General de 24 horas el 8M, no es un fin en sí misma, sino una estrategia más para seguir avanzando y demostrando la capacidad de parar el mundo que tenemos las mujeres (tanto el sistema productivo como el reproductivo). Una huelga general de 24 horas es una huelga integral, contra el sistema en su conjunto, abarcando reivindicaciones de tipo laboral, por eso es una huelga laboral que paralice el sistema productivo, el sistema de distribución y comercialización; una huelga general de consumo para atentar directamente contra la esencia del actual capitalismo; una huelga de cuidados que ponga en el centro del debate político que lo importante, lo trascendental, es el sostenimiento de la vida, la crianza, el trabajo doméstico reproductivo, visibilizando a las mujeres que lo ejercen y las condiciones de desregulación absoluta que sufren. También una huelga en los centros educativos, para que las familias no enviemos a clase a nuestros hijos e hijas y seamos capaces de pararnos a reflexionar qué está pasando con la violencia machista, qué escala de valores manejamos, qué tipo de relaciones son las que se están estableciendo entre las y los jóvenes.

Muchas cosas estamos haciendo bien las mujeres en este proceso que nos lleva a la Huelga General para conseguir poner en el centro del debate político, en el centro del debate de la opinión pública, la existencia de dicha Huelga General de 24 horas. Algo estaremos haciendo bien para que los grandes medios de comunicación se hayan hecho eco de la misma, y es que somos centenares los colectivos que conforman el movimiento feminista y somos millones las mujeres que ya hemos dado el paso definitivo de ponernos en marcha para erradicar la lacra del machismo. Han sido miles las plataformas y asambleas que han surgido en torno a la Huelga feminista del 8M, formadas por organizaciones feministas, organizaciones sociales y sindicales en todos los rincones del territorio español.

Sin duda la prepotencia machista manifestada por algunos dirigentes como Donald Trump, Putin, Rajoy o las recientes acusaciones, de acoso sexual a mujeres de Hollywood, contra Harvey Weinstein... pueden haber sido elementos que facilitan o contribuyen a aumentar el nivel de crispación e indignación contra el machismo, no solamente entre las mujeres sino en la sociedad en su conjunto; pero también es cierto que este tipo de denuncias surgen en un determinado momento y contexto en que las mujeres mantienen una lucha abierta contra el machismo, contra las violencias machistas que ya resulta irreversible.

Las mujeres en toda su diversidad (trabajadoras asalariadas y no asalariadas, mujeres estudiantes, mujeres mayores, migrantes, refugiadas...) nos hemos unido ante un solo grito: Basta de desigualdades y violencias, estamos hartas. Como mujer, considero que el éxito ya se ha alcanzado, a través del proceso asambleario que se ha ido construyendo durante todo este último año que ha permitido llegar a este nivel de concienciación que ha trascendido ya a toda la población.

Pero es más, las movilizaciones, las manifestaciones ya están siendo éxito en múltiples lugares y lo van a ser el mismo día 8M con millones de mujeres en la calle demostrando que “Sin nosotras el mundo no funciona”. Viva la lucha de las mujeres. Viva la Huelga General Feminista del 8M.

[Tomado del periódico Rojo y Negro # 321, Madrid, marzo 2018. Número completo accesible en http://www.rojoynegro.info/sites/default/files/rojoynegro%20321%20marzo.pdf.]


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