domingo, 18 de febrero de 2018

“Wooblies” y anarcosindicalistas en los orígenes del sindicalismo petrolero en Venezuela



Rodolfo Montes de Oca

… En las localidades petroleras del occidente del país (Estado de Zulia), la presencia de trabajadores centroamericanos, en especial guatemaltecos y nicaragüenses, trae nuevas influencias, por lo que el carácter de las luchas parece dictarlo el anarcosindicalismo norteamericano nucleado en torno a la IWW, aquí es donde identificamos la tercera corriente. Con este grupo es el que se vincula José Pío Tamayo [164] (1898-1935), una de las figuras asociada al anarcosindicalismo venezolano de aquellos años. El cual instruía en la cárcel a los jóvenes luchadores antigomecistas en el "socialismo de Bakunin y Marx”[165], hasta pocos meses antes de morir en 1936.

Hay que resaltar que el poeta y escritor venezolano José Pío Tamayo activo impulsor de las ideas socialistas en estas tierras, entiéndase por estas las enseñanzas tanto de Marx como de Bakunin y no solamente de las ideas marxistas como lo ha querido poner la historiografía comunista de estos predios. Venezuela era un país germinal en todos los aspectos, culturales, políticos y sociales, los individuos que confluían en las ideas izquierdistas, por lo general no tenían una clara separación o distinción entre las ideas marxistas y anarquistas, los actores de la época no estaban al tanto de las interminables disputas ideológicas entre una corriente y otra.
 
Al respecto, Rafael Elías Rodríguez uno de los integrantes del grupo Eltonel de Diógenes del cual participaba Pío Tamayo, en una carta dirigida al escritor Raúl Agudo Freites escribirá:
“¿Que leíamos? De todo. Traíamos libros de la biblioteca de Roberto, que eran en parte la de don Egidio. Y también de la de don Bartolomé Losada. De vez en cuando Pío iba a Barquisimeto y compraba libros- los pocos que se podían conseguiren la librería que fue del escritor Antonio S. Briceño. Historia, literatura, filosofía, versos. Anatole France y Maupassant, Baudelaire y Verlaine, Darwin y Le Bon, Barbusse y Gabriel Miró, Jean Jaurés y Ferrer i Guardia. Y Tolstoi, el gran Tolstoi de las barbas blancas y la pasión cristiana.
Así pasaron los años. En 1917, recuerdo, cayó en nuestras manos un programa de la revolución mexicana. Llegó por correo, encartado y sin censura. Consumimos noches enteras discutiendo sus puntos. Nos sentíamos todos solidarios del gran movimiento realizado en la república hermana. Otra vez, también el recuerdo es nítido, Pío trajo de Barquisimeto un libro de Kropotkin sobre la propiedad. Lo leíamos como de costumbre. Pero no interesó sino a Pío y a mí. Lo discutíamos, como se dice ahora, exhaustivamente. Y luego vinieron las noticias de la revolución rusa. Pocas y confusas.”[166]

Reafirmando la presencia del anarquismo en José Pío Tamayo, el profesor Domingo Alberto Rangel, escribió:
“No tardarían en llegar otros proletarios extranjeros a encenderle la lucecilla a sus hermanos de Venezuela. Cuando el imperialismo da un salto cualitativo en Venezuela pasando de los puertos y ferrocarriles al petróleo, entran por la barra del Lago de Maracaibo los barcos que trasportarían los “jugos de la tierra” desde los terminales de Cabimas, La Salina y Tía Juana hasta las refinerías de Aruba y Curazao. Muchos de los marinos que operaban aquellos barcos eran norteamericanos que pertenecían o habían pertenecido a la Internacional Workers of the World, la famosa IWW., que constituyó la vanguardia mas férrea del proletariado en los Estados Unidos.
En los burdeles de Ambrosio, en los garitos de Cabimas y en los lugares de trabajo, los marinos difundieron las primeras inquietudes revolucionarias entre los trabajadores del petróleo.” [167]

En otro texto, Rodolfo Quintero dirá:
“El contacto con trabajadores de grupos de estudiantes influenciados por las charlas del “anarcocomunista” Pío Tamayo en los calabozos del Castillo de Puerto Cabello, fueron los factores económico-sociales e ideológicos que signaron la propaganda obrerista de los primeros tiempos”[168]

Los anarquistas fueron los principales promotores de las primeras organizaciones proletarias dentro de los campos petroleros. Un viejo obrero, Raúl Henríquez Estrella, recordaba en un artículo haber recibido orientación anarquista en 1930:
“mis actividades políticas y sindicales se desarrollaron mas o menos así: el español José Fernández, tornero en el Táller Mecánico, marxista-anarcosindicalista en España, me conquistó con sus ideas clasistas”.[169]

Al parecer esta es una clásica expresión de nuestro “pasticho ideológico”[170] muy común en la cultura sindical y política de la región. Ejemplos como estos serán recurrentes a lo largo de la historia del anarquismo en Venezuela.

Para reforzar lo anterior el catedrático Rodolfo Quintero escribió sobre uno de estos sindicalistas anarquistas:
“Signado de anarquismo en una gran parte; aun hubo gremios enteros que recordaban como sus líderes precisamente a los españoles llegados en la época que me he referido, inclusive en el Zulia también hubo campos petroleros, compañeros extranjeros; Mariano por ejemplo, el viejo Mariano como le decíamos los obreros, como le decíamos todos, fue una figura relevante en el trabajo de organización y agitación del movimiento obrero desde luego inicial; era un obrero europeo traído por contrato, como técnico para las compañías y así incorporado a la vida gremial de la época.”[171]

Hay que acotar que en los campos petroleros es donde se evidenciaba con mayor frecuencia las injusticias del sistema y las desigualdades sociales, sobre todo por parte de los inversionistas norteamericanos y su personal de confianza, sobre ello el cronista y sindicalista Jesús Prieto Soto escribirá: “el afán de los “jefes catires” era producir petróleo, petróleo y más petróleo. Lo que no fuese petróleo no importaba”[172]; por su parte Bernardo Pérez Salinas escribirá sobre las “tensiones de clase” dentro de los campos petroleros:
“El gesto despreciativo hacia el venezolano, de la superioridad racial del que ostentaba, solo se colmó, cuando la punta de la criollísima cuchilla marina empezó a encontrar en muchos casos registrados, la trayectoria de las entrañas del rubio despótico e insolente invasor… E sombrero de corcho, con faja de fierro y con la intervención ofensiva a flor de labios “hijo de perra”, pronunciaba en ingles “son of a bitch”. En los periódicos, muy a menudo había noticias como la siguiente: “de trece puñaladas muere un alemán en
Lagunillas (abril 1, 1936)”[173]

Sin embargo algunos de esos “gringos”, estimularon la formación de los primeros sindicatos petroleros, tal y como lo reconoce el mismo Pérez Salinas en otro párrafo:
“En Mene Mauroa, en 1921, un inglés llamado Mr. Robertson, durante las horas de comida se acercaba a los trabajadores y les decía que ellos necesitaban un sindicato como los de Londres, donde él era sindicalista”

Sobre “Mr. Robertson”, Rodolfo Quintero al cual se refiere como “Mister Roberto” apuntará:
“Contactos con obreros de las Antillas inglesas técnicos norteamericanos de mentalidad progresista “Mister Roberto” era el más decidido, y venezolanos que habían participado en la huelga declarada hacia algunos años en Mene Grande, culminaron en reuniones clandestinas realizadas en el barrio “Corito” o disimuladas en una mesa del “Hijo de la Noche” donde se resolvió crear una organización de lucha que a plazo breve presentara un pliego de peticiones a las compañías.”[174]

Incluso varios autores como el Proyecto Cultural Alas de Xue de Colombia, Angel Cappelletti y Rodolfo Quintero afirman que en el Sindicato Petrolero Clandestino de Venezuela (SAMOP) predominaban las tendencias anarquistas. SAMOP, son las iniciales de la Sociedad de Auxilio Mutuo de Obreros Petroleros, organización sindicales fundada en 1931 e impulsada por Rodolfo Quintero, que logró reunir a 5.000 obreros en su seno.

Rodolfo Quintero y Leonardo Rodríguez, el primero protagonista y el segundo cronista, nos comentaran sobre SAMOP y su funcionamiento:
“Acorde el carácter de las uniones referidas encontramos la Sociedad de Mutuo Auxilio de Obreros Petroleros (SAMOP) fundada en 1932. De manera silenciosa los promotores de la sociedad, empleados de la Venezuela Oil Concessions en Cabimas, elaboraron un proyecto de estatutos y de pliegos de reivindicaciones.
“En un amplio local situado en Ambrosio, donde funciona un casino de Santos Matute Gómez denominado “Foreig Club” se realizó la reunión de instalación de la SAMOP con la asistencia de mas de cinco mil obreros. He aquí algunos de los nombres de los componentes de su primera junta directiva: presidente: Rodolfo Quintero; Vicepresidente, Víctor Vegas; Secretario de Organización: Francisco Sotillo (trinitario); Secretario de Actas, Rafael Grillet; Secretario de Propaganda, El Negro Colina”[175] Para su funcionamiento se crearon Comités de Empresas en cada una de las compañías y Sub-comités en los diferentes departamentos. Luego se hacen esfuerzos concretos por constituir una asociación similar en Lagunillas. Semanas más tarde a la fundación, con la participación de los trabajadores de la Venezuela
Oil Concessions, Lago Petroleum Company y Venezuela Gula Company, los directivos del SAMOP se dispusieron a entregar sus peticiones después de crear fondos de resistencia y prepararse para la huelga en reuniones secretas. La expulsión de los activistas por las compañías petroleras y la prisión de Quintero por parte del representante gubernamental, ante la alarma de las compañías por el violento crecimiento disolvieron este movimiento.”[176]

Hay que reseñar claramente que SAMOP, no era una instancia anarcosindicalista, esto queda al descubierto cuando acudiendo al texto anterior, se resalta el carácter jerárquico y de organización piramidal que tenía la sociedad mutualista. Pero renegar que dentro de ella confluían las individualidades anárquicas, sería un grave error. Sobre todo, cuando dichas aseveraciones provienen de su principal animador, Rodolfo Quintero. Al respecto este autor, en otro texto, vuelve a mencionar al anarquista Mariano:
“Inclusive en el Zulia también hubo campo petrolero, compañeros extranjeros, Mariano por ejemplo, el viejo Mariano, como le decían los obreros, como le decíamos todos, fue una figura relevante en el trabajo de la organización y agitación del movimiento obrero desde luego inicial; era un obrero europeo traído por contrato como técnico para la compaña y así incorporado en la vida gremial de esta época.”[177]

Alguien muy respetado por su rigor como cronista del movimiento
obrero venezolano, Bernardo Pérez Salinas, nos dice:
“Huyendo de la represión desatada, llegaron a la zona del Mar Caribe grupos de anarcosindicalistas y socialistas españoles que trataban de establecerse en estos países”.[178]

Más adelante Pérez Salinas dirá:
“Es cuando se empieza a hablar acerca de las ideas socialistas y acerca de las ideas comunistas. A mí siempre me interesa deslindar, porque la gente enreda.
Deslindar qué es socialismo y qué es comunismo; son dos cosas distintas, no es lo mismo, eso tiene que quedar claro. Había la gente con la idea socialista, había la gente con la idea comunista, había la gente con la idea anarquista. Entonces no predominaba ninguna”.[179]

Inclusive en el mismo texto Pérez Salinas afirmará:
“Había gente también ya metida dentro del movimiento sindical con un ideario anarco-sindicalista, a veces muy vago, pero lo tenían. Yo era uno de estos, yo estaba muy influido por esa cosa.”[180]

De aquellos años 20, Rodolfo Quintero escribirá:
“En más de una ocasión me reuní con algunos de estos anarcosindicalistas. Los gremios de panaderos, tranviarios, telefónicos y otros organismos denominados de ‘mutuos auxilios’, fueron seriamente infiltrados por las ideas de Proudhon y Bakunin”.[181]

Es de suponer que si aquellos gremios fueron "infiltrados” por los anarcosindicalistas, fue porque los razonamientos y la argumentación ofrecida por ellos, tenían cierta cabida dentro del proletariado venezolano.

Más adelante y en el mismo texto, Quintero apunta:
“La primera gente extranjera que llegó eran anarcosindicalistas, le metían a uno a Bakunin más que a Marx por los ojos, porque eran italianos y españoles, que eran los dos sitios de Europa donde el anarcosindicalismo llegó a tener más fuerzas. Eran individuos peleadores, que no querían conciliación de clases. Los anarquistas decían inclusive que los marxistas eran gente de conciliación; luchaban contra el Estado. Dejaron una siembra que yo diría positiva en un noventa por ciento, porque formó los primeros cuadros sindicales aquí”.[182]

Notas:

[164] José Pío Tamayo nació el 4 de marzo de 1898 en El Tocuyo (Estado Lara). Poeta y líder revolucionario, uno de los principales promotores de las ideas de izquierda radical en la Generación del 28, participo en grupos como el Tonel de Diógenes y de publicaciones como Venezuela Libre, Avispas, Nueva Prensa, Revista Universitaria, Siluetas, Élite y Mundial. Organiza la Unión de Obreros de Venezuela en Barranquilla (Colombia) y en Panamá la Huelga de Inquilinos. Es detenido en los sucesos de la Semana del Estudiante en 1928, es preso del Castillo Libertador. Muere el 5 de octubre de 1935 en Barquisimeto (Estado. Lara)

[165] RODRÍGUEZ, Leonardo (1988). La clase obrera en el tiempo de Gómez 1908-1935. Publicaciones El Pueblo.

[166] AGUDO FREITES, Raúl (1969). Pío Tamayo y la Vanguardia. Ediciones UCV.

[167] MESA, Salóm (1987). La Vida me lo dijo, Elogio a la anarquía. Editorial Hermanos Vadell. Valencia, Venezuela.

[168] SOTO PRIETO, Jesús. La lucha obrera por nuestro petróleo.

[169] SOTO PRIETO, Jesus. op, cit.

[170] Forma hilarante de referirse a las confusiones ideológicas y contradicciones de ideas y hechos entre muchos militantes de diferentes corrientes en estas tierras.

[171] FARIAS, Eduardo (1990). 1928. Responden los protagonistas. Fondo Editorial Tropykos. Caracas, Venezuela.

[172] SOTO PRIETO, Jesús. La lucha obrera por nuestro petróleo.

[173] PÉREZ SALINAS, Bernardo. Tras las huellas del sindicalismo. Cuadernos Obreros de Acción Democrática.

[174] SOTO PRIETO, Jesús. La lucha obrera por nuestro petróleo.

[175] SOTO PRIETO, Jesus. op.cit.

[176] RODRÍGUEZ Leonardo (1988). La Clase Obrera en el tiempo de Gómez, 1908-1935. Publicaciones El
Pueblo.

[177] FARIAS, Eduardo (1990). 1928, responden los protagonistas. Fondo Editorial Tropykos. Caracas, Venezuela.

[178] LARES, Fermín. El movimiento sindical y la lucha política en Venezuela 1936-59. Monte Ávila e Instituto
Nacional de Altos Estudios Sindicales, INAESINO.

[179] LARES, Fermín. op.cit.

[180] Ibidem

[181] GODIO, Julio (1980). El Movimiento Obrero en Venezuela 1850-1944. Editorial Ateneo de Caracas.

[182] QUINTERO, Rodolfo. Historia del Movimiento Obrero en Venezuela, en P. Gonzáles Casanova, Historia
del Movimiento Obrero en América Latina.

[Párrafos tomados del libro Contracorriente. Historia del Movimiento Anarquista en Venezuela (1811-1998), Madrid, LaMalatesta/El Libertario, 2013, pp.99-105.]


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