miércoles, 20 de diciembre de 2017

Wallmapu (territorio mapuche): Mujeres que luchan con lo único que tienen, sus vidas



Siriarte

* Centenares de mujeres mapuches se  han organizado en una Marcha
por el Buen Vivir, que está recorriendo Chile y Argentina para denunciar los abusos a su pueblo

Mari mari kom pu che! Éste es el saludo mapuche con el que se comienzan los encuentros, conversaciones y conferencias con mapuches.

En el mes de noviembre, en el contexto de la breve gira que la weichafe Moira Millán llevó a cabo en territorio ibérico, nos facilitó conocer de primera mano las voces de las mujeres mapuches, así como la red de apoyo civil con que cuenta.

Pero hagamos un poco de historia ¿quién es el Pueblo Mapuche? Preparándonos para la visita de Moira, tuvimos la suerte de conocer y escuchar a Nélida y Stéphanie, portavoces de Xawunche, la Coordinación de Apoyo al Pueblo Mapuche en España, quienes nos pusieron al día sobre su historia, territorio, objetivos de lucha y ejemplo de resistencia.

El wallmapu o territorio mapuche, se extiende en el continente sudamericano a través de los actuales países de Chile y Argentina. Y decimos, actuales países, porque antes de que se constituyeran, el pueblo mapuche, como pueblo nación, ya tenía una presencia constatada a través de los restos arqueológicos encontrados con más de 12.000 años. Dando un inmenso salto en el tiempo desde entonces y hacia el presente, alrededor del año 1400 el wallmapu se extendía desde el río Limarí (Norte Chico, Coquimbo) hasta la Isla Grande de Chiloé por el sur, desde la cordillera de los Andes al mar Pacífico.

Pero el pueblo mapuche es un pueblo guerrero que ha sobrevivido a numerosas invasiones desde bien antes de la invasión hispana. La primera gran invasión de la que se tiene constancia fue la invasión inca que fija su límite en el río Maule. Posteriormente, se nombra como segunda invasión a la hispana, iniciada por Diego de Almagro en 1541.

A estos hombres blancos y a las poblaciones sucesoras, se las llamarán “weinkas”, quienes se apropiarán de la tierra como recurso proveedor de bienes, en particular de oro, y de las personas indígenas para utilizarlas como mano de obra para la explotación minera. Avanzando muy rápido en el tiempo, en el año 1810 la República de Chile ignora a los Parlamentos de la soberanía territorial del pueblo mapuche (wallmapu) y en el año 1881 se consolida el despojo y usurpación del 95% del territorio en la denominada 3ª Invasión del Estado de Chile. Después de un periodo de pacificación de la Araucanía, actualmente, nos encontramos con una 4ª invasión a través del capital chileno y las trasnacionales (desde 1973 hasta nuestros días).

¿Qué hacen estas grandes empresas? Continúan con la expropiación y división de las tierras, controlan el territorio a través del proteccionismo estatal a las empresas madereras y de explotación forestal (Benetton), instalan centrales hidroeléctricas inundando terrenos para la explotación energética, también agotan y matan los ecosistemas a través de la explotación minera, carreteras: caso Ralco, caso Mehuín, Panguipulli, Hidroaysén (con capitales de Endesa España y ENAL Italia, SN Power de Noruega, Austria...).

Para el pueblo mapuche la defensa del territorio es vital porque estructura sus vidas. Un ejemplo: las personas mapuches se nombran en función de lo que la fuerza interior dice de ellas, el “gnen”. Esta fuerza vital no le es rentable al mercado, por eso nos aliena para explotarla según sus ritmos y lógicas capitalistas.

Consecuentemente, este conflicto no se puede resolver desde un sistema social weinka, ni desde el reparto equitativo marxista. El pueblo mapuche propone amasar “un nuevo pan”, cuyos ingredientes no destruyan el planeta y se haga en reciprocidad con los demás pueblos. Los pueblos originarios pueden ser solidarios tejiendo la resistencia, pero las demás deberíamos repara el daño que las transnacionales le hacen al planeta y a las personas problematizando la invasión, apropiación, explotación y contaminación que producen allí.

Por su parte, la resistencia mapuche organizada ancestralmente:
° Lucha por sobrevivir, por mantener su cultura y cosmovisión, por los derechos de un pueblo ancestral, su dignidad, su reconocimiento y las posibilidades de un desarrollo político, económico, social y cultural autónomo.
° Recuperación del territorio usurpado para hacerlo productivo y antener sus espacios sagrados.
° Impedir que la expansión del capital nacional y trasnacional siga introduciendo mayor daño ambiental, empobrecimiento y deterioro cultural al mapuche.
° Cambiar la relación política del Estado hacia el pueblo mapuche.

Los principales impactos ambientales y culturales de esta última invasión son:
1. Disminución y pérdida de los recursos hídricos: Lumaco, Ercilla, Traiguén, Angol, Galvarino, Tirúa, Lebu, que poseen concentración de plantaciones exóticas. Los esteros, manantiales y ríos disminuyen notablemente su caudal o se han secado. Impiden labores agrícolas de subsistencia.
2. Contaminación por pesticidas como consecuencia de la expansión forestal. Enfermedades de la piel, afectación a los embarazos en las mujeres, diarreas en niños y niñas.
3. Pérdida del bosque nativo: extinción de plantas, hierbas medicinales.
4. Alteración cultural, ya que la relación con el entorno territorial es de equilibrio entre las fuerzas del universo y forma de vida.
5. Cosmovisión: ocupación de los espacios que tienen sus propias fuerzas espirituales (gnen).

En 2002, las movilizaciones mapuches lograron que se aprobara una Ley por el Buen Vivir, que no se ha desarrollado. Es por ello que ahora centenares de mujeres mapuches se han organizado en una Marcha por el Buen Vivir, que está recorriendo Chile y Argentina para denunciar los abusos a su pueblo y por el reconocimiento mundial de su Pueblo-Estado así como el respeto a sus vidas, tal y como ellas desean vivirlas, en armonía y respeto con la naturaleza, con la vida.

Desde 2002, ¿cuáles han sido los resultados/consecuencias de las movilizaciones del pueblo mapuche?
° Aplicación de la Ley Antiterrorista por parte del Estado, con numerosas detenciones, asesinatos, desapariciones.
° En respuesta a esta dura represión, ha habido diferentes huelgas de hambre de los presos y presas políticas mapuches.
° Y a pesar de las acciones represivas, la recuperación productiva de territorios entre 17 y 20.000 hectáreas por parte de las mapuches.

Cabe señalar que las mujeres mapuches no distinguen su lucha como feministas, porque luchan en comunidad y para la comunidad que incluye al medioambiente, a los seres humanos y no humanos. Pero a pesar de ello, el papel de las mujeres organizadas es fundamental, no solamente como sostenedoras de la vida, sino también como weichafes valientes y luchadoras, sanadoras o machis, educadoras, portavoces y amigas.

Una de ellas, Moira Millán, nos ha visitado recientemente, para informar, por una parte, a la sociedad civil de que nuestro silencio cómplice con las grandes empresas con capital español tiene consecuencias devastadoras
en el wallmapu. Y por otra parte, para denunciar la criminalización por parte del Estado a las personas mapuches y weinkas que les apoyan por la resistencia y recuperación de sus tierras.

Como señalábamos antes, las empresas con capital occidental contaminan sus ríos, talan sus árboles, destruyen las reservas medicinales de las plantas, construyen presas inundando terrenos fértiles de vida, imponen la escolarización y asistencia médica occidental, deslegitimando los consejos y modos de autogobierno del pueblo mapuche... En fin, podríamos resumir todas estas acciones afirmando que lo que se pretende entre las empresas, los gobiernos que las protegen y el silencio de las demás personas y colectivos es el exterminio de este pueblo-nación, de su territorio, de su historia y de su identidad. Pero lejos de mostrar una visión pesimista de su situación, tanto la Coordinación como la propia Moira, nos repiten: “Marichiweu (mil veces venceremos)”, “por cada mapuche que asesinen, 10 mapuches se levantarán”.

Pero no nos confiemos, no hay tiempo, si nos dormimos en los laureles, cuando despertemos no habrá planeta que defender ni donde habitar.

Las weichafes como Moira Millán lideran a centenares de mujeres referentes mapuches por la autoorganización, el derecho a su identidad y el territorio en el que habitan. Es importante que las apoyemos y visibilicemos sus acciones, en un proceso histórico de reparación de la reciprocidad entre los pueblos y con la naturaleza.

Chaltumay... gracias.

[Publicado originalmente en el periódico Rojo y Negro # 318, Madrid, diciembre 2017. Numero completo accesible en http://rojoynegro.info/sites/default/files/rojoynegro318%20diciembre.pdf.]


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