martes, 5 de diciembre de 2017

Argentina: A la calle y a la huelga contra la reforma laboral


Consejo Federal de la FORA (Federación Obrera Regional Argentina)



* Editorial de Organización Obrera # 71, Buenos Aires, noviembre-diciembre 2017.



En el número anterior, denunciábamos que tras las elecciones se venía una avanzada de parte del gobierno y las patronales hacia los derechos laborales y que el resultado electoral sólo cambiaría la velocidad en que lo querrían llevar a cabo. Y así fue. Pasada una semana del triunfo general, el presidente sentó a sus allegados, gobernadores, burócratas amigos, partidos políticos y religiosos para hablarles y mostrar su proyecto de reformas futuras en cuanto a lo tributario, educativo, laboral y provisional. Una reforma integral pensando y poniendo el eje en la máxima ganancia empresaria a costa de la precarización y expoliación de la vida del pueblo trabajador.



Como si nuestras vidas sólo fuesen simples eslabones de la cadena productiva o como repuestos que se cambian en cualquier momento que se quiera ya sea porque no sirve o porque comienza a molestar, pretenden hacer más laxa la legislación laboral que ya se había modificado en los ’90. De mal en peor.



Los principales puntos de la reforma flexibilizadora son:

- Deja fuera de los alcances de la ley laboral a los trabajadores y trabajadoras obligados a ser monotributistas, y a los de empresas de hasta 4 empleados;

- Permite que los trabajadores y trabajadoras puedan renunciar a los derechos acordados;

- Fomenta todavía más la tercerización laboral;

- Amplía la duración máxima de la jornada de trabajo de 8 a 10 horas diarias y permite crear un banco de horas sin derecho a cobrar recargos por horas extras;

- Reduce gran parte de la indemnización por despido y permite crear un Fondo de Cese Laboral que elimina la indemnización.



Con ejes en el fraude laboral, se preparan amnistías masivas para los patrones que tienen empleados “en negro”, facilidades para el despido y la precarización laboral. Para ser más claros, modificando todo aquello que ya en el ’76 y los ’90 se había flexibilizado, el gobierno pretende quitar los últimos argumentos legales por los cuales un trabajador podía demandar judicialmente el resarcimiento por el fraude laboral cometido.



Es por eso que están desde hace meses haciendo campaña también contra la “mafia de los juicios laborales”; quieren barrer con el último atisbo de compensación económica que les queda a los trabajadores frente a la flexibilización laboral impuesta por el Estado y las empresas desde hace más de 40 años.



Las empresas mediáticas, que fogonean constantemente todos los días para imponer en la sociedad la idea de que este retroceso en nuestros derechos es necesario, y no se detienen ante nada ni nadie, como está sucediendo también con el asesinato de Santiago Maldonado. Los medios masivos de desinformación divulgan mentira tras mentira para encubrir a los asesinos y a los responsables de la represión del 1ro de Agosto en Cushamen.



Pero en todo este avance contra los derechos y la vida en sí del pueblo hay algo que no podemos dejar de denunciar, porque sin ellos no podrían seguir adelante con sus planes de la manera en que lo están haciendo, nos referimos a LA COMPLICIDAD DE LAS DISTINTAS BUROCRACIAS SINDICALES. Desde que asumió la coalición Cambiemos no dejaron de amagar con resistir los muchos ataques que está sufriendo la clase trabajadora, hasta llegar a un paro mentiroso en el que muchos sindicatos no hicieron mucho por impedir la labor en los puestos de trabajo y simplemente llamaron a quedarse en casa, todos tranquilos en algo simbólico que no sirvió de nada.



Con la reforma de la ley de ART, los despidos en masa y cierre de fábricas, el conflicto docente, el plan de privatización de la salud, la reforma educativa, sólo por decir algunas cosas que vienen sucediendo hace tan sólo casi dos años; demostraron que están dispuestos constantemente a ceder cada vez más con tal de mantener sus privilegios y su fortuna. Y ante el llamado del presidente para reformar la educación, el trabajo y las jubilaciones, no se quedaron atrás y dieron su visto bueno en general. ¿Por qué? Primero, porque son traidores; segundo, porque desde el gobierno fueron haciéndose con todos los poderes del Estado para poder manejarlos a su antojo, para barrer a quien no estuviera con ellos. Demostraron que pueden meterse con cualquier burócrata por más pesado que sea porque saben de sus negocios sucios y de sus métodos mafiosos (como empresarios, han pactado mil veces con ellos) y cualquiera que esté en contra puede caer por sus propios negocios turbios. Ya cayeron el “Pata” Medina y “Caballo” Suárez. ¿Podría tocarle quizás a Caló con su procesamiento penal por el desvío de millones de pesos de la Obra Social desde hace más de veinte años? Ninguno está limpio.



Pero no todas son amenazas, no. También, dan muestras de, como dicen los empresarios, “buena voluntad”. Pretenden dar de baja entre 500 y 800 sindicatos para ampliar así el monopolio sindical que tienen los sindicatos peronistas y dar señales de que más que confrontar quieren acordar hasta dónde puede avanzar el gobierno… por ahora. Además, para asegurarse la “paz social”, en el borrador de reforma se plantea que el Ministerio del Trabajo ajeno tendrá facultades para quitar la personería jurídica a los sindicatos de una manera arbitraria, por lo tanto las organizaciones sindicales que se movilicen y luchen tendrán que resistir el avance contra su propio sindicato.



“La ley como está no pasa del Congreso”, dicen desde la CGT… algunos cambios quieren hacerle (al menos para que no sea tan alevosa su traición), pero la reforma ya la dan por hecha. Por eso es que los trabajadores debemos dar un paso al frente, rodearnos de solidaridad entre los de nuestra clase y salir a resistir este ataque que nos condenará a futuro todavía más. Los empresarios decidieron tomar el Estado y manejarlo ellos formalmente, ya no desde las sombras; por eso mismo, los trabajadores y trabajadoras debemos tomar las herramientas de lucha que nos pertenecieron desde el inicio de la resistencia al capitalismo y no engañarnos más con que alguien va a salir a defendernos e impedir que se sigan saliendo con las suya las empresas y el Estado. Movilicémonos, llevemos la lucha a los lugares de trabajo, que es donde los patrones realmente lo sienten. Armémonos de fuerza en esta pulseada para defender lo que tenemos e ir por mucho más.



Las intenciones del Estado son claras, como en el ’76, quieren “liberar las fuerzas productivas”. Liberemos los trabajadores entonces nuestra fuerza de la opresión burocrática y enfrentemos todos juntos la quita de derechos y la carestía de vida a la que nos someten. No podemos esperar mucho de quienes festejaron que la Corte Suprema dictamine que el derecho a huelga pertenece a los sindicatos solamente. Organicémonos por una verdadera huelga general que detenga este nuevo intento del Estado y las empresas por ponernos nuevamente de rodillas.



¡Compañeros, compañeras, a defender nuestros derechos en el trabajo y en las calles!



¡Contra la reforma laboral, HUELGA GENERAL!




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