miércoles, 25 de octubre de 2017

Venezuela de Maduro y Perú de Fujimori: Caracterizando a las neodictaduras latinoamericanas



PROVEA

* Texto tomado de la separata “La ruta hacia la dictadura”, pp. Xxxiii-xxxiv, Incluida en el Informe Anual 2016 de Provea. La separata completa es accesible en https://www.derechos.org.ve/web/wp-content/uploads/13InformeEspecial.pdf.]

Diferentes autores calificaron a Alberto Fujimori como “la última dictadura latinoamericana del siglo XX”. Como vimos en el informe de la CIDH, hay diferentes elementos estructurales diagnosticados para la dictadura fujimorista que se repiten bajo el gobierno de Nicolás Maduro, que podría señalarse como la primera dictadura latinoamericana del siglo XXI. Basándonos en estas similitudes, podríamos realizar un primer intento de inventario de las características de las dictaduras modernas en la región:
 
• A diferencia de las dictaduras tradicionales, que alcanzaban el poder mediante un golpe de Estado militar, las dictaduras modernas llegan al poder mediante elecciones.

• Promueven un proceso de “refundación” del Estado a partir de la aprobación de una Constitución que formalmente incorpora nuevas
garantías para la vigencia de los derechos humanos, que no obstante no cuentan con la voluntad política para materializarlas en la realidad.

• Las dictaduras modernas erosionan la independencia de los poderes, centralizando el mando en la figura del primer mandatario. El debilitamiento del conjunto de la institucionalidad democrática es enfrentado, de maneraexcepcional, por un ente refractario a la cooptación, confirmando así la falta de autonomía del resto. En el caso peruano fue la Defensoría del Pueblo, mientras que para el venezolano, a partir de diciembre de 2015, fue la Asamblea Nacional y durante más de cuatro meses, en 2017, el Ministerio Público.

 El sistema de administración de justicia es utilizado para darle legitimidad a las decisiones arbitrarias y para la criminalización de la protesta y persecución de la disidencia.

• Construyen, retórica y legislativamente, un “enemigo interno” que les permita aprobar estados excepcionales para gobernar sin contrapesos institucionales. En el caso peruano la “guerra al terrorismo”, mientras que para Venezuela la “guerra económica”.

• De manera progresiva, las dictaduras modernas militarizan el sistema de administración de justicia y utilizan los tribunales militares para enjuiciar a civiles bajo leyes de excepción y delitos tipificados bajo la nociónde “traición a la patria” y “lucha antiterrorista”.

• No prohíben, de manera absoluta, el ejercicio del derecho a la libertad de reunión, asociación, manifestación y libre expresión, utilizando las amenazas y agresiones selectivas, las sanciones administrativas y el uso de los tribunales para castigar la crítica y la disidencia.

• Controlan el poder electoral, erosionando su autonomía, y solo realizan elecciones cuando se generan las condiciones para obtener resultados favorables.

• Criminalizan los sistemas internacionales de protección a los derechos humanos y se retiran de la competencia de tribunales internacionales que, en esta materia, pudieran generar decisiones condenatorias contra los Estados.

• Sobre el monitoreo de los sistemas internacionales de protección a los derechos humanos, la información es contradictoria: mientras el Perú de Fujimori permitió las visitas de organismos como la CIDH, la Venezuela de Chávez y Maduro las impidió. Sin embargo, ambos Estados continuaron enviando información a mecanismos de Naciones Unidas, lo que sugiere la importancia de mantener la apariencia del respeto a los derechos humanos
en el escenario internacional.

• Utilizan los medios públicos tanto para justificar sus actuaciones arbitrarias como para criminalizar o desprestigiar a líderes políticos y sociales. Este control de lo que se comunica incluye mecanismos de neutralización contra los medios privados que van desde la creación de medios paralelos cuyo principal objetivo es el desprestigio de la oposición, la compra de medios, el hostigamiento y la imposición de medidas administrativas que, al aumentar la dependencia del Estado, alientan mecanismos de autocensura.

• Realizan un esfuerzo de cooptación de organizaciones sociales que son puestas a su servicio para usarlas en labores político-partidistas, e incluso como informantes de los organismos de inteligencia. En este esfuerzo,anteriores organizaciones sociales son sustituidas por nuevas formas organizativas creadas por decreto.

• A diferencia de las tradicionales, las dictaduras modernas no promueven las desapariciones forzadas masivas debido al alto costo político que generarían, en un mundo interconectado por las nuevas tecnologías de información, que hacen improbable o muy difícil la total invisibilidad de graves violaciones de derechos humanos. Por el contrario, quienes son considerados antagónicos son neutralizados de manera selectiva.

• Si bien solo contamos con dos casos de estudio, como hipótesis afirmamos que las dictaduras modernas pueden generar indicadores macroeconómicos positivos y de desarrollo económico que no se traducen en la disminución estructural de la pobreza y la mejoría sustentable de la situación de las mayorías. En el caso peruano Fujimori estabilizó la economía y controló la hiperinflación de gobiernos anteriores. En el venezolano, Hugo Chávez se benefició de la llamada “década de los commodities”, con altos precios de los productos energéticos en el mercado mundial.

Sin embargo, los efectos del crecimiento no se mantuvieron en el tiempo, experimentando serios y graves retrocesos en el gobierno de Nicolás Maduro, el cual generó el mayor crecimiento de la pobreza de todo el período democrático iniciado en 1958.


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