domingo, 22 de octubre de 2017

Apuntes sobre Rafael Bolívar Coronado, el anarquista que escribió la letra del “Alma Llanera”


Rodolfo Montes de Oca

* Hemos tomado del libro Contracorriente. Historia del Movimiento Anarquista en Venezuela (1812-1998), Madrid, LaMalatesta – El Libertario, 2016, los siguientes párrafos, que recogen las andanzas de este pintoresco personaje, cuya memoria sin duda merecía ser recordada en esa obra que reconstruye la presencia y huella del anarquismo en este país.

En 1912, llega a la ciudad de Caracas desde Villa de Cura, el joven Rafael Bolívar Coronado, el cual empieza a trabajar como redactor de los periódicos El Cojo Ilustrado, El Nuevo Diario, El Impulso y El Universal de Caracas, así como en las revistas Horizonte y Atenas. Sus textos y nombre empiezan a sonar en las bocas de los habitantes de la ciudad de los techos rojos, incluso llegando a oídos del mismísimo Juan Vicente Gómez.

El 19 de septiembre de 1914 se estrena en el Teatro Municipal de Caracas la zarzuela El Alma Llanera, escrita por Rafael Bolívar Coronado y musicalizada por Pedro Elías Gutiérrez (1870-1954). Esta obra tuvo un hondo impacto en la sociedad venezolana, siendo considerada por muchos como un “segundo himno nacional”, esta repentina fama y la ovación del gomecismo fue recompensada por el “Benemérito” [como llamaban sus secuaces al dictador], el cual obsequia una beca a Bolívar Coronado para que fuese a estudiar a España. Según se narra en “Las andanzas de Rafael Bolívar Coronado” http://cuentaelabuelo.blogspot.com/2011/03/las-andanzas-de-rafael-bolivar-coronado.html, lo primero que hizo el autor, al partir buque y alejarse de la costa, fue correr hasta la cubierta y gritar: “¡muera Gómez, el tirano!” y declaró a viva voz: “soy anarquista, bolchevique y... racista”, así de folclóricamente haría su entrada Bolívar Coronado a los anales de la historia antiautoritaria.

Al traste con la propiedad intelectual

En 1916 arriba a Madrid Rafael Bolívar Coronado, una vez en el epicentro de Castilla de la Mancha, lo primero que hace es ponerse en contacto con el poeta Francisco Villaespesa (1877-1936) que dirigía la revista literaria Cervantes, donde consiguió empleo como secretario del escritor. Paralelo se pone en contacto con el afamado escritor y editor venezolano, Rufino Blanco Fombona que dirigía la Editorial América, donde Bolívar Coronado colaboraría transcribiendo algunas curiosas obras que explayaré a continuación.

La estancia del villacurano en esa casa editorial coincide con uno de los períodos más prolíficos con relación a la elaboración de anecdóticos libros sobre Latinoamérica. Durante este tiempo se editan las obras: La Gran Florida y Nueva Umbria: conquista y colonización de este reino del Maestre Juan de Ocampo, Los Chiapas de F. Salcedo y Ordóñez, Los Desiertos de Achaguas de Diego Albéniz de la Cerrada, Los Caciques Heroicos: Nicoraguan de Fray Nemesio de la Concepción Zapata, Misiones de Rosa Blanca y San Juan de las Galdonas en 1656 de Mateo Montalvo de Jarama, El Llanero de Daniel Mendoza, Letras Españolas de Rafael Maria Baralt y Obras Científicas de Agustín Codazzi.

Algunas de estas obras representaron verdaderos íconos de la investigación histórica e incluso la obra El Llanero fue un texto discutido por mucho tiempo por los estudiosos de sociología en Venezuela.

Estos textos fueron vendidos por Bolívar Coronado a Blanco Fombona, como parte de una serie de manuscritos perdidos que consiguió en varias bibliotecas públicas de España. Lo que no sabía su comprador es que dichas obras no existían previamente y que todas eran creaciones del pícaro ingenio creador del escritor, usando nombres falsos o adjudicando obras a escritores de renombre. Todo un artilugio de pillería intelectual que fue posible al ingenio y gracia con el cual escribía.

Tiempo después el artero rebelde escribió su leitmotiv para estos actos. Así se recoge en el ya citado post “Las andanzas de Rafael Bolívar Coronado”:”Como yo no tengo nombre en la república de las letras, he tenido que usar el de los consagrados, porque yo no puedo darme el lujo de que me salgan telarañas en las muelas….”

El venezolano, al verse descubierto por Blanco Fombona, decide retirarse sin previo aviso a la ciudad de Barcelona, donde entraría en contacto con las corrientes libertarias de la ciudad. En venganza la editorial América publicó el libro, Memorias de un semibarbaro, escrito por Bolívar Coronado, sin que este lo autorizara o recibiese alguna regalía por sus ventas. De ahora en adelante el uso de seudónimos sería algo común en la vida de este personaje.


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