jueves, 14 de septiembre de 2017

Emigrantes africanos y asiáticos en el Mediterráneo: A la deriva



Enric Tarrida

Recibimos con asombro la noticia de que un grupo de tarados, producto de las retóricas xenófobas de nuestra querida Europa y de las miserias de nuestros “dirigentes”, han fletado un barco para dedicarse a “devolver” a las personas que, huyendo de la guerra y la miseria, pretenden llegar a nuestras “sagradas” costas. Como si no tuvieran bastante padecimiento nuestros hermanos, como si no fuera ya lamentable el trato que se le dispensa por parte de nuestros gobiernos, de las instituciones europeas, de parte de la propia población, que dirige sus miedos sobre ellos, los más débiles, en lugar de señalar a los verdaderos culpables de lo que ocurre.

Esta actuación de unos supuestos seres humanos, se suma a la información que nos dan los medios, según la cual, buques por la zona de navegación de las embarcaciones con inmigrante, incluidos los de guerra, apagan los medios de detección, para no darse por enterados, para ni sentir ni padecer sobre la existencia de esas miserables embarcaciones cargadas de gente al borde de la extenuación, con su existencia en serio peligro. Cierran los aparatos electrónicos, como quien cerrara los ojos ante alguien que se ahoga. Insistiría en recordar que además, suelen ir cargados de mujeres embarazadas, de niños, a los cuales las bombas “inteligentes” que venden nuestros países no distinguen cuando explotan. Pero qué más da, nos importa un carajo, porque este comportamiento inhumano de nuestros congéneres, solo se puede entender por haber llegado a la deshumanización de estas personas, a determinar que no son hombres, mujeres y niños como nosotros, cuya diferencia es haber nacido en otro lugar, sino que no tienen ni merecen la categoría de humanos, son “otra cosa”.

Descrito esto, recordemos lo que dice la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, hecho en Montego Bay el 10 de diciembre de 1982, en su artículo 98. Deber de prestar auxilio.

“1. Todo Estado exigirá al capitán de un buque que enarbole su pabellón que, siempre que pueda hacerlo sin grave peligro para el buque, su tripulación o sus pasajeros:
a) Preste auxilio a toda persona que se encuentre en peligro de desaparecer en el mar;
b) Se dirija a toda la velocidad posible a prestar auxilio a las personas que estén en peligro, en cuanto sepa que necesitan socorro y siempre que tenga una posibilidad razonable de hacerlo;
c) Caso de abordaje, preste auxilio al otro buque, a su tripulación y a sus pasajeros y, cuando sea posible, comunique al otro buque el nombre del suyo, su puerto de registro y el puerto más próximo en que hará escala.

2. Todo Estado ribereño fomentará la creación, el funcionamiento y el mantenimiento de un servicio de búsqueda y salvamento adecuado y eficaz para garantizar la seguridad marítima y aérea y, cuando las circunstancias lo exijan, cooperará para ello con los Estados vecinos mediante acuerdos mutuos regionales.”

Y en nuestro país, la Ley de Puertos del Estado y de la Marina Mercante, en su artículo 116.2.k tipifica como infracción administrativa muy grave la no prestación o denegación de auxilio a las personas o buques, cuando dicho auxilio sea solicitado o se presuma su necesidad. Y en el caso de considerarse el hecho como posible delito –denegación de auxilio u omisión del deber de socorro, arts. 371 y 489 del C.P. –, el art. 119 ordena que se dará cuenta del mismo al Ministerio Fiscal.

No deberían ser necesarias estas leyes para que cualquier ser humano que se digne serlo, empatizara con sus congéneres, con su sufrimiento. Y desde luego sentirse solidario con el riesgo que corren sus vidas. Pero lo cierto es que nuestros gobernantes están más preocupados por que no lleguen.

Lo cierto es que junto a las aberrantes e insolidarias noticias sobre el BUQUE FACHA y los que no quieren ver, sabemos que hoy los gobiernos están molestos con las ONG que actúan sobre el terreno, molestos porque están salvando las vidas que ellos prefieren no ver. De hecho quieren imponer unos protocolos que dificulten su labor.

Para muestra las últimas declaraciones de un alto cargo del Gobierno español, y que no pocos comparten, viniendo a decir que el salvar vidas hace un efecto llamada, y que traducido significa: “mejor que se mueran, así se lo pensaran dos veces”. Nada, que las personas de continente africano, de Oriente Medio, no huyen de guerras, persecuciones, muerte, miseria, hambre pobreza, se juegan su vida en la mar para llegar a Europa, porque los salvamos demasiado.

El panorama no es como para tirar cohetes, salvo si valoramos el esfuerzo solidario y generoso de miles de personas, que de un modo u otro están intentando ayudar a estas personas, a sus iguales.

Tenemos un grave problema si una gran parte de la población civil se identifica y comparte los mensajes de nuestros cerriles gobernantes, si comparten su mediocridad humana, su sinrazón, su egoísmo asesino.

No podemos tener la menor duda, el menor resquicio, en marcar una frontera clara y precisa entre ellos y nosotros, entre quienes piensan que ellos y su clase están por encima del bien y del mal. En caso contrario seremos cómplices de la barbarie, y tan culpables como ellos.

[Publicado originalmente en el periódico Rojo y Negro # 315, septiembre 2017. Número completo accesible en http://rojoynegro.info/sites/default/files/RyN%20septiembre.pdf.]


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nos interesa el debate, la confrontación de ideas y el disenso. Pero si tu comentario es sólo para descalificaciones sin argumentos, o mentiras falaces, no será publicado. Hay muchos sitios del gobierno venezolano donde gustosa y rápidamente publican ese tipo de comunicaciones.