lunes, 31 de julio de 2017
Debate (A): Discutiendo la opinión de Rubén Hernández
María Peña
Recientemente salió publicado en este blog un texto de Rubén Hernández llamado "Debate (A): Replicando a la opinión de "Rebelde Anónimo" que a su vez respondía a uno firmado por Rebelde Anónimo. Como teóricamente nos encontramos en un espacio de libertad, desde un cuerpo de ideas que defiende la libertad, me quiero sumar al debate. Quiero enfocarme en las afirmaciones de Hernández.
En primer lugar rechazo que Hernandez califique la opinión del Rebelde Anónimo como la de un "presunto" anarquista. Una cosa es que uno discrepe de las ideas de otro, y precisamente esas miradas estan para ser discutidas, incluso intensamente. Pero otra, como lo hacen tantos marxistas y lamentablemente algunos anarquistas, intentar minimizar y deslegitimar a la propia persona que las sostiene. Tanto Hernández como el Rebelde Anónimo los considero mis compañeros, y celebro que tengamos diferencias y divergencias, que puedan ser resueltas de manera libertaria.
Sobre las ideas concretas de Hernández, las iré numerando de la misma manera que él las hizo.
1.- "Un anarquista, de acuerdo a su definición, se opone a toda opresión estatal y gubernamental, y por tanto no podría luchar junto a una organización como la MUD". Esta afirmación me parece sugerir, como lo hace la prensa de izquierdas a nivel internacional, que la actual rebelión popular es una "rebelión de la MUD", y que participar en ella por tanto sería colocarse bajo la subordinación de esta organización partidista. En primer lugar esta afirmación no es cierta. Muchas personas con las que he coincidido en la calle, en la protesta, tienen una terrible opinión de los partidos y líderes de esa coalición, de quienes desconfían. Están en la calle, como yo, por que ya no soportan la miseria de la vida cotidiana, la represión gubernamental, la corrupción sin freno, la falta de acceso a las medicinas y a la salud, que si bien uno pudiera decir que son inherentes a toda forma de gobierno, lo cierto es que el chavismo-madurismo las ha llevado a un extremo inaguantable. Cada vez que veo a una persona, o familias enteras, comiendo de la basura, se que debo rebelarme contra esa injusticia contra quienes son, circunstancialmente, sus responsables. Resumo diciendo que muchísima gente esta en la calle por sus propias y legítimas razones, no por que sean "borregos de la MUD" y que la única forma de incidir en la dirección protesta es, precisamente, participando en ella. De hecho hay una tensión permanente entre las autoconvocatorias y auto-organización espontánea y el dirigismo de los políticos. Pero claro, para darse cuenta de ello hay que estar en la barricada y no desde los escritorios. En segundo lugar, salvo la experiencia de España 1936 (que nos guste o no, jamas volverá a repetirse) todas las rebeliones intentan ser capitalizadas por organizaciones políticas estado-centricas, y generalmente lo logran. Sin embargo, es en el propio espacio de la revuelta donde podemos generar mejores condiciones para la autogestión generalizada, pues estas no se crearán mágicamente. Hoy, como están las cosas, no hay espacio político en el enfrentamiento conrtra la dictadura para plantear otra posibilidad sino la de derrotarla. Y para eso, reitero, hay que estar en la movilización y no fuera de ella.
2.- "Un anarquista luchando junto a cualquier persona no es algo lógico". Aquí discrepo completamente. Las ideas de justicia social y libertad que defendemos los anarquistas no sólo deben ser disfrutadas por los lectores convencidos de Bakunin, sino por "cualquier persona", aunque no se califique a sí misma como "anarquista". Hernández quiere que antes de cada protesta y cada movilización, parece, hagamos un test de "anarquistómetro" a los participantes, y quienes no pasen la prueba sean excluidos. Su frase "buena parte de esos delincuentes comunes que han participado en protestas opositoras no dudarían en agredir con saña o matar a un ciudadano común" es muy reveladora. Es la gente real y concreta, con sus virtudes y contradicciones, la que vive con nosotros en las comunidades y es con ella que debemos construir una sociedad diferente. Si nos sentamos a esperar que existan "personas ideales", resurrecciones de Durruti o Emma Goldman, nunca haremos nada en la realidad, pues eso nunca sucederá. El inmovilismo dogmático arropa a muchos compañeros. Un ejemplo son los sitios web anarquistas venezolanos que si usted los visita ahora, salvo las alegorías a la revolución española o acciones en otros países, sugieren que en Venezuela no esta pasando nada que importe a un "anarquista" (Empezando las 120 personas asesinadas por la represión). Me da alergia ese espíritu de secta y, en lo personal, prefiero confrontar mis ideales e intentar construir algo con personas diferentes a mí, que son con las que uno se topa en la calle.
3.- "A un anarquista sí debe importarle lo que pase en el país luego de la salida de Maduro, en el caso que esta ocurra pronto". Aquí tengo un mayor grado de coincidencia con el compañero Hernández. Claro que nos importa lo que sucederá después, y deberíamos tener una serie de propuestas para la profundización de la democracia, mediante mecanismos directos y asamblearios, cuando esto sea posible. Sin embargo en lo que difiero es que uno asista a las protestas enarbolando como única propuesta "el comunismo libertario". ¿En qué nos diferenciariamos de los otros grupos doctrinarios que también asisten intentando llevar agua a su molino? Y no solamente porque es reduccionista y dogmático, sino también irreal. Quiero explicarme para dejarlo claro: No estoy planteando que debemos esconder o maquillar nuestras mas profundas aspiraciones en ningún escenario. Lo que discrepo es en el maximalismo de plantearlo como un todo o nada. Lo correcto, en mi opinión, es teniendo esa aspiración como un horizonte utópico, generar las condiciones que la hagan posible, que no surgirán insisto de manera mágica. Mucho menos tras un proceso político que ha desprestigiado muchas de nuestras banderas como la autogestión o la participación, es una tontería pensar que las mismas sigan, como ideas fuerza, teniendo el mismo impacto para una audiencia común. Esto es uno de los desafios, precisamente, como levantar una idea de cambio social tras la terrible experiencia chavista.
Ahora debemos coincidir en la acción, aunque no en la reflexión, con todos los sectores que quieran derrotar a la dictadura. Y no solo pienso en los jerarcas de la MUD, sino también en los próceres del chavismo crítico, quienes se han venido desprendiendo del gobierno madurista y también anhelan algo diferente. Pero, especialmente, incidir en la opinión y acción de la gente de a pié, que por un anhelo vago de justicia también se encuentra en la calle protestando. Lo importante de este momento insurreccional es que es un movimiento DESTITUYENTE del poder hoy establecido, lo cual no entra en contradicción con los postulados del anarquismo, sino todo lo contrario. Otro debate diferente es que plantearemos el día después que se alcance la derrota de Maduro-Cabello y todos los militares que lo sostienen. Pero insisto, una vez más, que para poder incidir en ese futuro con nuestros propios planteamientos, debemos luchar hoy junto a todos los que se oponen al gobierno.

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