viernes, 7 de julio de 2017

Che Guevara: más allá del mito



Daniel Pinós

[Nota previa de El Libertario: Recientemente "Polémica Cubana", web en francés de solidaridad con el anarquismo cubano, nos permitió conocer este texto, originalmente publicado en el periódico Monde Libertaire # 25, julio-septiembre 2004. El artículo fue motivado por la exhibición del film "Diarios de motocicleta", que en ese entonces daba nuevos alientos a la épica que desde su muerte ha rodeado la fígura del argentino. Entendemos que es importante difundir lo que acá se expresa en el ámbito de habla castellana, donde se echa de menos una visión anarquista informada y desmitificadora en torno al personaje.]

"Diarios de motocicleta", película del director brasileño Walter Salles, recientemente presentada en el Festival de Cannes, traza el viaje realizado a través de América Latina, en 1953, por un joven burgués argentino llamado Ernesto Guevara de la Serna.

Este largometraje evoca algunos meses de la vida del joven Guevara. Las bases de la obra de Walter Salles descansan sobre los diarios de Guevara y su compañero de viaje, Alberto Granado. La odisea relatada por ambos jóvenes aventureros argentinos desvela el impacto que tuvo sobre Guevara el descubrimiento de los problemas de la pobreza y la injusticia en su continente. Sin embargo, el joven Guevara de la película está muy lejos del mito del Che. Salles trata el tema con lirismo y humanidad, en lugar de centrarse en las posteriores decisiones políticas de Guevara. Todos conocemos al Che Guevara, el guerrillero heroico que sacrificó su vida por la revolución. Conocemos su participación en los preliminares de la revolución cubana, sus responsabilidades ministeriales en la isla del Caimán Verde y su muerte trágica en Bolivia. Pero, más allá del mito, del icono revolucionario en que se ha convertido hoy día, ¿cuál fue su itinerario y cuáles sus decisiones políticas?

Los años anteriores a la revolución cubana

Guevara participó a los 26 años en la revolución nacionalista del presidente Arbenz, en 1954, en Guatemala. Con su título de medicina en el bolsillo, deseaba ser útil en un país que trataba de instalar una serie de reformas sociales. Pero la CIA derrocó el gobierno de Arbenz, que se rindió sin lucha. Guevara tuvo que abandonar Guatemala con dirección a México. El fracaso de Arbenz marcó profundamente al joven Guevara. Acababa de descubrir la miseria en el continente americano, por lo que se radicalizó y puso en cuestión la izquierda no comunista, a la que consideró culpable del fracaso.

En Guatemala conoció a un grupo de exiliados cubanos tras el fracaso de la toma del cuartel de la Moncada, en Santiago de Cuba, en 1953, por las primeras tropas de Fidel Castro. En 1955 volvió a encontrarlos en México, donde le presentaron a Castro, que acababa de salir de la cárcel. Castro y Guevara se cayeron bien y estuvieron de acuerdo en un punto: la lucha armada como único camino para la revolución. El Che se había hecho marxista y lo afirmaba, mientras que Fidel Castro hacía numerosas declaraciones públicas en las que hablaba sobre democracia y nacionalismo. Pronto el Che aceptó que Castro se convirtiera en el jefe de la expedición cubana que debería poner fin a la dictadura de Batista.

Cuando los supervivientes de la expedición frustrada a bordo del Granma (1) en 1956, en la que fue herido Guevara, se emboscaron en Sierra Maestra, el Che decidió optar por el papel de soldado al servicio de la causa revolucionaria cubana. Con varios hombres de refuerzo llegados de los pueblos, formó el segundo frente de la guerrilla en apoyo de Castro.

De la guerrilla al poder

Algunos meses más tarde, Guevara había dado pruebas de su audacia y su valor en el combate. Tanto, que un día Castro le dijo que añadiera comandante a su nombre. En los meses que siguieron, Guevara, segundo comandante de la guerrilla, llevó a cabo toda una serie de arrojadas acciones: creó un territorio libre en El Hombrito, donde trató de instalar una comunidad civil con escuela, hospital, taller de fabricación de armas, panadería, periódicos y, más tarde, la Radio Rebelde.
El Che consideraba por entonces la dirección clandestina del Movimiento del 26 de julio (2) insuficientemente revolucionaria, simplemente antiimperialista. Castro solicitó la ayuda de todos, no sólo de la Unión Soviética. Un país le dio su apoyo: Estados Unidos. El 31 de marzo de 1958 llega a la Sierra Maestra un gigantesco cargamento de armas procedente de Costa Rica. Su presidente, José Figueres, cercano a Estados Unidos, colaboraba con la CIA. Esas armas hicieron posible la expansión de la guerrilla hacia el centro de la isla. Después, los archivos de la CIA han hablado, pero en La Habana y Washington se quedaron mudos. Guevara fue el encargado de defender él solo una zona de la Sierra, cometido de importancia pero más anónimo que espectacular. Lo que confirma su posición de segundo comandante de la revolución fue la invasión de la isla y su fulminante avance hacia La Habana.

Más espectacular todavía que el asedio y la batalla de Santa Clara fue la toma del tren enviado como refuerzo por Batista, que Guevara atacó, obligando a los militares a rendirse. Por sus acciones, Guevara se convirtió, gracias a las cámaras de televisión y de prensa americanas, en la figura decisiva de la revolución, situando a Castro en segundo plano. La toma de Las Villas fue dramática para los seguidores de Batista. Durante la batalla, un grupo de militares, atrincherados en un hotel, se rindió. Los prisioneros fueron ejecutados sumariamente y sin juicio, en presencia de fotógrafos, periódistas y cámaras. Las víctimas eran en su mayoría jóvenes campesinos y parados recientemente reclutados en el ejército.

Uno de los objetivos de Guevara y de Castro fue controlar el segundo frente de Escambray, muy importante desde el punto de vista militar y político, porque se encontraba en el centro de Cuba, donde operaban las fuerzas independientes del comandante Gutiérrez Menoyo (3), y las del Directorio Revolucionario. Guevara, deseoso de la colaboración del viejo Partido Comunista, firmó un pacto con el Directorio Revolucionario y marginó a las fuerzas de Menoyo, degradando a los comandantes del Movimiento del 26 de julio.

Director de prisiones y presidente del Banco Nacional

Tras la huida de Batista, Castro restableció su poder ordenando a Camilo Cienfuegos que tomara el cuartel de Columbia. Envió al Che al cuartel de La Cabaña, posición secundaria a la entrada de la capital. Prohibió a la tropas del Directorio Revolucionario que acompañaran a los rebeldes a la entrada de la capital. Guevara había marginado a Menoyo; Fidel, por su parte, reducía la influencia del Directorio y la de Guevara. La fortaleza de La Cabaña, bajo la dirección de Guevara, el guerrillero histórico, se convirtió en cárcel y centro de ejecuciones.

Guevara y Raúl Castro estaban preocupados por el resurgimiento de un movimiento obrero y estudiante independiente, y por la popularidad de algunos comandantes y ministros no comunistas. Por entonces, declaró Guevara: "Hay que terminar con todos los periódicos, no se puede hacer una revolución manteniendo la libertad de prensa. Los periódicos son instrumentos de la oligarquía". En los meses que siguieron, la prensa cubana fue prohibida, y sólo subsistió el órgano del Comité Central del Partido Comunista, el diario Granma. Toda oposición a cualquier acercamiento a la Unión Soviética fue severamente reprimida. Los anarquistas fueron detenidos, torturados, condenados a largas penas de cárcel u obligados a exiliarse (4).

Contrariamente a Fidel, que deseaba "ganar tiempo", Guevara y Raúl Castro deseaban enfrentarse abiertamente a los Estados Unidos y pactar con los comunistas. En marzo de 1959, la tensión entre Raúl Castro, Guevara y los viejos comunistas por un lado, y Fidel Castro por el otro, se exacerbó a propósito de la reforma agraria; los primeros eran partidarios de expropiar las tierras de los latifundistas, mientras que Fidel quería una ley.
A partir de su nombramiento, en noviembre de 1959, como presidente del Banco Nacional y responsable de la economía cubana, el Che surge de nuevo como segundo personaje oficial de la revolución cubana. En 1960 se convirtió en uno de los protagonistas de la crisis del petróleo, durante el control de las refinerías americanas e inglesas y la posterior firma de los acuerdos con Mikoyan (5). Raúl Castro controlaría a partir de entonces el poder militar y policial; Guevara, la economía y la industria a partir de 1961. En cuanto a Castro, dirigía la reforma agraria y la política en general.

Guevara, que se inspiraba en el más rígido de los modelos soviéticos, creía ciegamente en la centralización, la planificación, la destrucción de toda forma de propiedad, grande o pequeña. Creía también que, desde el poder, era posible destruir el capitalismo y construir el socialismo. Castro y Guevara ordenaron la nacionalización del ochenta por ciento de la riqueza cubana: tierras, minas, comercios, fábricas, transportes, bancos e industrias. El primer síntoma de la crisis surgió en la agricultura, durante la asamblea de producción de 1961, en que se decretó el racionamiento de los productos nacionales y extranjeros. El 26 de junio de 1961, el Che declara que "los trabajadores cubanos deben poco a poco acostumbrarse a un régimen de colectivización. Y de ninguna manera deben hacer huelga". En efecto, habían estallado numerosas huelgas para protestar contra la bajada de los sueldos decretada por el poder. La CTC (Central de Trabajadores Cubanos) fue purgada de parte de sus dirigentes y los comunistas se hicieron con el aparato sindical.

Guevara soñaba con una industrialización rápida en Cuba, olvidando sus pequeñas dimensiones, su débil población, su falta de recursos energéticos y de capitales. Y, sobre todo, que lo más urgente era conservar, y no destruir la industria existente, en activo desde hacía más de un siglo. La del azúcar, por ejemplo, con sus ciento cincuenta fábricas, su red de transporte, de almacenamiento, de transformación y fabricación de productos derivados, era de tipo capitalista, como las industrias textiles, del tabaco, del alcohol, del cuero y de la alimentación. El país, con todos sus problemas estructurales de monocultivo, de latifundio y de mercado único, tenía una economía que permitía al setenta por ciento de la población tener un nivel de vida de tipo occidental, y al treinta por ciento restante continuar con un nivel de pobreza típico del tercer mundo.

Guevara destruyó sin construir nada

Cuba producía pieles curtidas y calzados de buena calidad. Guevara nacionalizó las grandes fábricas y los pequeños talleres, suprimió los puestos de zapateros que había por todo el país y envió a la mayoría de los obreros del calzado al campo. Rápidamente dejó de haber zapateros y zapatos, y lo mismo sucedió con las panaderías, los tejidos, los dentífricos, el tabaco y las cerillas. Su fe en los "países hermanos" Checoslovaquia, Polonia, Rumanía y Bulgaria, le empujó a comprar -y a ellos a vender- todas las máquinas improductivas que les quedaban.

La ruptura con Fidel Castro

Cuba es una de las grandes reservas de níquel del mundo. Con buenas inversiones, veinticinco mil obreros del níquel podrían producir tantas divisas como el medio millón de trabajadores de la industria del azúcar, siempre más cara y casi siempre no rentable. Fidel Castro pasó a ser pro-azucarero cuando había sido contrario, y a partir de sus viajes a Moscú, en 1963 y 1964, empezó a vender azúcar a los soviéticos. Dando muestras por primera vez de su megalomanía, declaró: "Produciré diez millones de toneladas de azúcar, será la recolección más grande de toda la historia de Cuba, desarrollaré al cien por cien la industria azucarera, Kruschev me enviará esas máquinas de cortar la caña que se llaman las liberadoras".

Este objetivo no se alcanzó jamás. La reforma agraria despojó a los campesinos de todo poder, la gestión de las cooperativas agrícolas pasó a las manos de los burócratas nombrados por el poder del momento. Cuba se endeudó en más de mil millones de dólares con Europa. Esta suma, destinada al níquel, debía permitir desarrollar la industria y toda la economía cubana. Pero el azúcar y el sociofidelismo devoraron implacablemente esos millones de dólares prestados, provocando además la ruina de la producción del níquel. Guevara, decepcionado, abandonó la economía y la industria; tenía una visión clínica de la realidad, que no disfrazaba ni idealizaba como Fidel. Su problema no era, por tanto, la visión de la realidad, sino su dogma, es decir, el socialismo de Estado, del que no podía dudar. Guevara, gracias a sus relaciones económicas con los países del Este y con la URSS, empezó a descubrir el socialismo "real". Se acercó políticamente a China, a Vietnam y a Corea del Norte. A finales de 1964, su suerte estaba echada y el Ministerio de Industria fue absorbido por el INRA (Instituto Nacional de Investigaciones Agrónomas). Su sueño de industrializar Cuba se desvanecía. La revolución se hundía en la burocratización y la militarización. Sabiendo que no podía alejarse de las normas soviéticas, y que estaba condenado a un porvenir burócrata, decidió entregarse a la guerrilla latinoamericana con el proyecto lejano de crear una alianza intercontinental que reuniera a África, América Latina y Asia.

Guevara, que al principio fue el mejor apoyo de los viejos comunistas cubanos y de la URSS, se fue haciendo con el tiempo más crítico con el sistema soviético y con el "caudillismo" de Castro. Los métodos de Fidel le parecían inadecuados para crear un hombre nuevo y una nueva conciencia social capaz de construir el socialismo. Durante un Seminario en Argelia, en 1965, acusó a la URSS de neocolonialismo. A su regreso a Cuba, Guevara fue acusado de indisciplina por Fidel, Raúl Castro y el presidente Dorticos, así como de irresponsabilidad y de haber comprometido las relaciones de Cuba con la URSS. Guevara aceptó los reproches.

El fin trágico del guerrillero

Desapareció de la circulación, y la prensa mundial empezó a tejer el misterio guevarista. ¿Dónde ha ido el comandante argentino? ¿Qué le ha pasado? En realidad, como se sabría más tarde, Guevara había viajado a África. En 1966 vuelve a Cuba, tras su fracaso africano. Luego marcha a Bolivia, en busca de la derrota o la muerte. ¿Por qué Castro no hizo por Guevara lo que habrían hecho por él? Presión soviética, celos o maquiavelismo. ¿Fue el Che un instrumento en manos de Fidel Castro? No supo o no pudo nunca actuar independientemente de Castro. Che Guevara era más un utopista que un realista. ¿De quién fue víctima, de la CIA, del KGB o de Castro? Sin duda el peor enemigo de Ernesto Guevara fue el Che. En un mundo dominado por Washington y por Moscú, se enfrentó a las dos potencias a la vez. Don Quijote internacionalista, Robespierre tropical, idealista y cruel a la vez. Personalidad compleja, representativo probablemente de las ilusiones y confusiones de su tiempo, la historia guardará de él una imagen de aventurero, de un personaje patético que vivió en esa época violenta, idealista, inhumana y pragmática llamada Guerra Fría.

Notas

1.- "Granma" significa en argot inglés "abuela", nombre del barco que atracó en Cuba el 1 de noviembre de 1956. De los 86 hombres que embarcaron, sólo sobrevivieron 12.

2.- Día del ataque a La Moncada, en Santiago de Cuba.

3.- El comandante Eloy Gutiérrez Menoyo era hijo de republicanos españoles refugiados en Francia en 1939, y hermano de un resistente del maquis francés. Abandonó Cuba en 1961. Unos años después, organizó una expedición armada que desembarcó en Cuba para derribar el poder castrista. Fue capturado y condenado a veinte años de cárcel.

4.- Se puede conultar el libro El anarquismo en Cuba, de Frank Fernández, editado por la Fundación Anselmo Lorenzo.

5.- Anastas Ivanovitch Mikoyan (1895-1978), bolchevique prototípico del estalinismo más servil.

[Versión original en frances accesible en http://www.polemicacubana.fr/?p=12221.]


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