jueves, 22 de junio de 2017

Compost: El necesario arte de hacernos cargo de nuestros desperdicios



Un Rauli desde el Maule Sur



Alguna vez recuerdo haber visto un grafico durante la asignatura de “geografía humana” que aludía a la basura producida por los hogares en las ciudades; la producción de basura orgánica era el 80% en los sectores pobres y 20% de producción inorgánica (plástico), la cifra era inversamente proporcional en los hogares acomodados. Mientras los ricos siguen comiendo plástico, ¿Qué haremos los demás con nuestra producción de desperdicios?




Considerando que la mayor parte de la población vive en las grandes ciudades (cuestión que se podrá discutir en otro instante) nos pareció pertinente comenzar a repensar y propagar la acción de “hacernos cargo” en forma eficiente de esta realidad. Sea donde sea que vivamos, los elementos orgánicos que producimos pueden ser trabajados en forma inteligente para beneficio simbiótico de todos los elementos que conforman los ecosistemas que nos rodean, enviar dichos elementos a un vertedero no hará más que empeorar la situación en todos los aspectos: uso indiscriminado de combustible, emanación de gases que propaguen con mayor rapidez aun el efecto invernadero, segregación social y natural a los y las seres que habitan los espacios aledaños a los vertederos más un gigante etcétera. Los beneficios: interminables y aun por descubrir.



El compost es parte de un proceso natural de descomposición de la materia, en el que interactúan diferentes elementos descomponedores (bacterias, hongos) con insectos y animales detritívoros (que se alimentan de materia orgánica en descomposición). El proceso de compostaje no viene más que a emular lo que la naturaleza sabe hacer muy bien por si sola: dejar los elementos orgánicos posarse sobre el suelo, para luego lentamente incorporarlos como abono nutricional tras su proceso natural de descomposición.



Cuando preparamos una compostera en nuestro hogar debemos considerar que la materia debe descomponerse y no pudrirse, por lo que debemos estar atentos a mantener un equilibrio en la humedad del compost, para lograr dicha armonía debemos considerar aportar tanto materia seca (hojas, ramas trituradas, pasto, cascarillas de cereales, etc) en capas diferidas de la materia verde (fecas frescas de animales silvestres, desechos de la cocina, pasto recién cortado, etc). Debemos juntar los materiales del compost y construir una especie de lasaña con una capa de materia seca y una capa de materia húmeda de unos 15 cm cada una aproximadamente. Tras esta sencilla preparación se desencadena el fenómeno de la humificación: las bacterias, hongos y animales que interactúan en la compostera comenzaran a alimentarse frenéticamente alcanzando temperaturas de más de 50º que pasteurizaran naturalmente al compost e inhibirán la germinación de las semillas. En este punto debemos resguardar el no sobrecalentamiento del compost volteándolo o aportando agua de ser necesario. Al descender la temperatura (luego de algunas semanas) el compost comenzara un nuevo proceso donde ́este deberá madurar para estar biodisponible para los suelos y las especies que sobre ellos se posen. La maduración de un compost puede variar entre 3 y 9 meses dependiendo principalmente de la materia que busquemos compostar, mientras más triturada esté, mas rápido se obtendrá el resultado esperado.



A experimentar, sin recetas, no hay peor equivocación que no intentarlo. Algunas pistas:



¿Qué aporto al compost?



Toda la materia orgánica producida y obtenida del vecindario que habitemos: podas, desechos alimenticios idealmente crudos, cartón, papel blanco, cascaras y cuescos, pelo, pasto, fecas de ganado o aves, etc.



¿Qué no aporto al compost?



Exceso de cítricos (a menos que tengan un cítrico en casa, dudo exista exceso), papel entintado, plástico, vidrios, metales, elementos inorgánicos.



¿Dónde hacerlo?



En un espacio sombrío, idealmente techado y ventilado. La compostera puede ser una pila (estilo lomo de toro gigante) o bien un recipiente que almacene el material, imágenes en la bibliografía virtual y escrita hay de sobra para copiar alguna de las ideas buenas que han tenido otros/as.



Para concluir: ¡Este sistema de mierda nos cago la vida!



El sistema dominante ha preferido despojarnos del deber y responsabilidad de hacernos cargo de nuestros “desperdicios” con el fin de alienarnos en la vorágine laboral y consumista, pocas en la actualidad se hacen responsables de su basura, de su orina, de sus fecas, así mucho menos nos haremos responsables de nuestra salud, vivienda, educación y felicidad.



El comienzo que catalizará los procesos de autonomía y autogestión está en acciones tan pequeñas como el compostaje de nuestros restos domiciliarios, nuestra feca y orina. Producir y aportar compost a los suelos que nos rodean los optimizará brindándoles mayor capacidad de retención de agua, aireación y disponibilidad nutricional, cuestiones que la agroindustria ha arrebatado rápidamente a los territorios que ha explotado hasta dejarlos enfermos o inservibles para fines alimentarios o forestales.



A hacernos cargo, por la subversión de la realidad en todas sus formas, por la anarquía!



[Tomado de revista Mingako # 4, Santiago de Chile, invierno 2017. Número completo accesible en https://revistamingako.files.wordpress.com/2017/06/mingako04_web.pdf.]


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