viernes, 21 de abril de 2017

Península Ibérica: La CNT de Catalunya ante el 1° de Mayo


* Textos publicados en Solidaridad Obrera # 367, Barcelona, mayo 2017

Editorial: Pongamos en jaque al Sistema

Como cada año, la CNT conmemorará este 1º de Mayo recordando el carácter reivindicativo de la fecha. Lo haremos con actitud crítica, como siempre. Remarcando el hecho de que hoy la clase obrera anda huérfana, de que no se reconoce como tal y de que cualquier cambio real y revolucionario se antoja más lejano de lo que nos gustaría, aunque no por ello es irrealizable.


Actualmente parece hasta que se acepte que los derechos sociales que aún hoy disfrutamos se nos estén quitando a dentelladas, que hayan sido conquistas gratuitas. No puede entenderse de otra forma tanta docilidad en las empresas ni en la calle. Sin embargo, no debemos olvidar que hace décadas, cuando existía conciencia de clase, llegaron a temernos. Las huelgas, la lucha, en definitiva, eran la herramienta para conseguir mejoras, para aspirar a la revolución social. En el caso de la anarquista demostramos la viabilidad de nuestro proyecto mientras logramos defenderla. En el de los comunistas, por contra, la Historia ha demostrado que la utilizaron para someter a quienes la promovieron o para seducir a los que aceptaron el llamado «estado del bienestar». A ellos les sobornaron con eso, a nosotros ni con las balas.

Ahora que su estado del bienestar se está recortando y no estamos «tan bien», que las coberturas por desempleo son cada vez más exiguas, que el derecho a una pensión digna no está garantizado, que el acceso a la educación superior pública es cada vez más caro o que al igual que pasa con los bancos la sanidad tiende a privatizarse cuando es beneficiosa y a volver a ser pública cuando tiene pérdidas... ¿a qué esperamos para volver a darles miedo? Están despidiéndonos por cuatro duros, nos están echando de nuestros hogares y hay quienes se dan en un canto en los dientes por tener un trabajo por horas, de esos de venga usted cuando yo le diga, aunque sea festivo, y luego ya veremos.

Dicen que la sociedad –o al menos el modelo social que al Poder le interesa– está avanzando, pero ya no sepamos ni dónde irá. Lo que sí sabemos es que la conciencia de clase ha retrocedido, que se ha resignado a delegar en los demás su responsabilidad y su futuro, que lo ha hecho depositando su confianza tanto en unos partidos que dicen ser de izquierdas para entrar en el Gran Juego del Capital como en unos sindicatos traidores que están firmando despidos, convenios a la baja, reivindicando de boquilla que se elimine la brecha salarial y que, además, están inmersos en casos de corrupción. Su ejemplo puede ser desalentador, pero no tendría que servir de excusa para no movilizarnos ni para terminar aceptando prácticamente todo, ya que durante la centenaria historia de la CNT hemos demostrado que si la clase obrera toma conciencia y se organiza es capaz de revertir esa situación y de mucho más.

Si aspiramos a conseguirlo son necesarios varios factores, entre ellos, conocer nuestra parte de la Historia, nuestras posibilidades y los errores que hemos cometido durante todo este tiempo. También perder el miedo, que no es fácil. Y menos con un control social y tecnológico que ni las predicciones de Orwell habrían imaginado ni las de Huxley consentido por las dependencia que generan y porque se están asumiendo como irrenunciables.

Dicen que «destino» es sinónimo de «pasividad». Como la CNT nunca ha sido pasiva, volveremos a recordar que la conmemoración del 1º de Mayo, del día de los trabajadores/as, no es una jornada festiva, sino de lucha. Pese a la apatía generalizada y la desazón, hemos de tener claro que nuestro destino, tarde o temprano, volverá a estar al alcance de nuestras manos, que pasa por nuestra capacidad asociativa, por volver a tomar conciencia de ello y por volver a organizarnos. Es cierto que estamos cada vez controlados, pero también lo es que están proliferando las publicaciones de investigación histórica sobre el anarquismo y los ensayos que promueven un modelo social emanado del nuestro. Su difusión, debate y asociacionismo, junto con nuestra capacidad de formación en nuevas tecnologías, será la base para volver a poner al Sintema en jaque.


1º de Mayo - Contra el miedo y la explotación: apoyo mutuo y autogestión

En los dos últimos siglos, y debido al desarrollo industrial, la población fue abandonando el campo, crecieron las ciudades y se produjo un gran
aumento de la clase trabajadora ligada a las fábricas y la industria. La lucha de clases, la implantación de los sindicatos, la avaricia de los patronos y la podredumbre de la clase política provocó miles de conflictos laborales. Ni los peores dictadores, ni lo más redomados militares fascistas, ni la iglesia carca y retrógrada pudieron con un pueblo bravo
que siempre plantó cara a todo intento de esclavismo y aniquilación. Incluso en tiempos muy duros, como los años del pistolerismo, la clase obrera hizo frente a la avaricia empresarial y a la represión estatal. Es necesaria esta breve introducción para explicar los momentos actuales.

Con estudios sociológicos y técnicas de lavado de cerebro en masa, el capital sabe perfectamente cuál es el mejor momento para dar la vuelta de
tuerca que ponga a la clase trabajadora patas arriba, sin ningún tipo de contestación. Lo que los empresarios llaman crisis, no es ni más ni menos que un intento de establecer un nuevo marco de relaciones laborales donde una parte importante de la población pasará a tener trabajos precarios, siendo necesarios tres o cuatro para poder subsistir. El resto verán una merma de un 20% o un 30 % de sus salarios porque al grito de «que viene el lobo» aceptarán de forma mansa esas rebajas. Y aún contentos, porque ven cómo una capa importante de la población ha caído en el limbo del paro, los desahucios y la desesperación.

Ese mismo pueblo que en otros tiempos consiguió mejoras sociales, primero se ha comido sus ahorros, luego los de sus padres y finalmente ha caído en manos de iglesias, parroquias o Cáritas, donde acuden sin ningún pudor a mendigar su sustento. Las viviendas adosadas y los pisos com-
prados en época de vacas gordas se quedaron por el camino, han vuelto a las manos de los especuladores, que los engañaron concediéndoles hipotecas que era imposible que nadie con dos dedos de frente pudiera afrontar. De golpe se acabaron los créditos, vuelta a casa de los padres –en algunos casos de abuelos– y a vivir de la mísera pensión de sus mayores. Demasiado sufrimiento para tan escasa protesta. Y es que en algunos sectores la capacidad de lucha y rebeldía murió en su juventud, mientras que en otros muchos, acostumbrados a un mundo fácil, a tenerlo casi todo, sin aportar apenas nada, nunca existió.

Otra parte de la juventud está preparada intelectualmente, pero sigue sin saber lo que es la lucha. Después de dos carreras y tres o cuatro másteres, tras comprobar que aquí su futuro era fregar platos y servir en las terrazas a los turistas, han cogido las de Villadiego y han salido pitando para Europa a países como Francia, Inglaterra o Alemania. Allí en muchos casos también están fregando platos, pero cobran mucho más que aquí.

En un país donde la principal industria es el turismo –se habla de 70 millones de visitantes al año– alguien tenía que ocupar los sectores que ha ido abandonando la población autóctona. La población latina ha ocupado el sector de los camareros y las habitaciones de hotel, dejando para la población subsahariana y magrebí el sector del campo y los invernaderos.

En dos o tres años ha tenido lugar «la tormenta perfecta» para los empresarios hoteleros españoles. El terrorismo islamista –que ha golpeado destinos como Túnez, Egipto, Turquía– y la escasez de conflictos en España han hecho que el turismo de playa europeo inunde las costas de la península y las islas. Como consecuencia, las llamadas «kelis» han pasado de tener que hacer siete u ocho habitaciones a realizar la limpieza de veinte, con lo cual les sale una media de dos euros por habitación. Una vez más la avaricia empresarial ha querido acaparar todos los beneficios, no dejando ni las migajas a sus trabajadores. Luego se llenan la boca diciendo que «ellos» crean riqueza.

Para que todas estas esperpénticas situaciones se pudieran producir eran necesarias varias variables. La primera era que los sindicatos oficiales,
financiados por el Estado, adormecidos e integrados en un sistema de explotación salvaje, no representaran ningún obstáculo. Eso lo han conseguido desmovilizando y traicionando a los trabajadores y engañándolos con pequeñas manifestaciones y huelgas generales de un sólo día, sabiendo de antemano que al capital no le hace ni cosquillas. Comenzaron no plantando cara cuando se implantaron las ETT, luego siguieron haciendo la vista gorda ante jornadas de 14 horas y rubricando su complicidad en inspecciones de trabajo integradas en la mafia empresarial. Aunque por supuesto, uno de los grandes culpables es la misma clase trabajadora.

[Número completo accesible en http://www.nodo50.org/cntcatalunya.]




No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nos interesa el debate, la confrontación de ideas y el disenso. Pero si tu comentario es sólo para descalificaciones sin argumentos, o mentiras falaces, no será publicado. Hay muchos sitios del gobierno venezolano donde gustosa y rápidamente publican ese tipo de comunicaciones.