viernes, 17 de marzo de 2017

Polemizando sobre vegetarianismo, veganismo y anarquismo


Johnny Castro //  Nelson Méndez

* Reproducimos un par textos publicados años atrás en la edición impresa de El Libertario, donde dos compañeros de nuestro Colectivo Editor debatían en torno a estos temas, que ciertamente conservan toda su vigencia.

I .- veg(etari)anismo: más que una opción de alimentación

Johnny Castro

Es bastante común observar entre las personas militantes de los movimientos sociales en Europa y de otras partes del mundo, que sus dietas alimenticias son veg(etari)anas, es decir, veganas o vegetarianas. Desde hace mucho tiempo este tipo de dieta alimenticia, y por consiguiente “método de lucha“, viene calando entre las personas de las diferentes partes del mundo que apuestan por un mundo más justo y sin explotación.

Es interesante decir que existen 2 tendencias que se vienen diferenciando bastante, a pesar de que no comen carne: el “Veganismo” y el “Vegetarianismo”. Existen otras tendencias, pero hablaremos un poco de estas dos específicamente.

La diferencia primordial entre estas 2 ramas es que el “Veganismo” trata de eliminar el consumo y uso de cualquier materia de origen animal de la vida diaria. Un ejemplo corto sería que un/a vegan@ trataría en lo máximo de no usar cueros de animales en su vestimenta, ni tampoco consumiría leche, miel o comería queso por tratarse igualmente de productos provenientes de animales. El término no se limita solo a la alimentación, puesto que se evita también el uso de productos cosméticos y de uso diario para los cuales se hacen experimentos en animales o que contienen productos animales (grasas).

El “Vegetarianismo“ trata de eliminar el consumo de materias de origen animal en donde se tenga que matar a un animal para conseguir la misma. Un ejemplo para este caso es que l@s vegetarian@s comen huevos y toman leche, porque no se mata a los animales para la extracción de estos productos, pero aquí es donde entra el debate en el tapete puesto que surgen varias interpretaciones. Como opinión personal podría decir que el Vegetarianismo es una etapa de transición al Veganismo, pero cada quien lo interpreta de la manera como mejor crea.

En esta oportunidad, esta columna intenta hablar un poco de esta opción, esbozando el tema y dando oportunidad a las personas, que saquen sus propias conclusiones.

Igualmente la idea es comentar y hablar entre las personas de tu entorno sobre estas tópicos ya que son temas de actualidad que a veces much@s prefieren no tocar, pero que por las implicaciones que trae consumir productos de origen animal, es necesario ponernos a pensar un poco.

Los primeros veganos y vegetarianos

La idea de rechazar el consumo de animales y de huevos se remonta a hace 2.500 años en los países mediterráneos y en la India específicamente. El rechazo por el consumo de Leche es más reciente, siendo esto desde el siglo pasado. Pitágoras de Samos veía el parentesco de todos los animales como la base de querer el bien hacia ellos. Por esta razón evidentemente no querían matar animales para comérselos. En la India un poco diferente era el punto, pues veían el no consumo de carnes de índole más religiosa y hoy en día conservan incluso la creencia de que la vaca es un animal sagrado. En los siglos 17 y 18 en los tiempos del “Humanismo“, revivió la idea de Pitágoras y se retomó el tema del respeto a los animales. En 1847 Joseph Brotherton fundó la primera sociedad vegetariana en el Reino Unido (Vegetarian Society of the United Kingdom) y mucho tiempo después, en 1944 Elsie Shrigley y Donald Watson en el Reino Unido también, formaron la Sociedad Vegana (Vegan society) y el día de la fundación inventaron la palabra “Vegan” (Vegan@) que se originó a partir de la palabra “Vegetarian”  (Vegetarian@)

Algunas motivaciones para ser vegan@

Las motivaciones podrían ser Éticas, Humanitarias, Ecológicas, y muchas más dependiendo del entorno donde estés y te desenvuelvas.

La “Ética” trata de que se quiere evitar la matanza y la tortura de animales convenciendo a las personas de que los animales tienen los mismos derechos que los seres humanos. Se desea una sociedad sin explotación tanto humana como animal. Aquí entran a consideración también las “corridas de toros”, “toros coleados”, etc., en la que matan y torturan animales solo por diversión.

La “Humanitaria” habla un poco de la producción de alimentos a nivel mundial, la que bastaría para alimentar al género humano completo, pero estos alimentos están siendo usados para alimentar animales en granjas por grandes compañías multinacionales en la mayoría de los casos lamentablemente. Como nota curiosa podemos decir que “para obtener 1 kg de carne de vaca, se necesita 16 kg de de cereales” y con estos cereales se podrían alimentar muchísimas más personas que con el kilo de carne

La “Ecológica” toca el medio ambiente, y es específicamente sobre la tenencia de animales hacinados en granjas y esta es una de las causas principales del efecto de invernadero y de la muerte lenta de los bosques por la tala y quema de estos para poder meter a los animales allí. Además las grandes cantidades de estiércol que utilizan estas granjas en un mismo sitio pueden contaminar gravemente las aguas subterráneas.

Existen muchas más motivaciones, pero solo quisimos tocar el tema del veg(etari)anismo, ya que el tópico completo de “Liberación Animal” incluye muchos temas y es bastante complicado de esbozar todo en una pequeña columna.

Pensamientos famosos

“Mientras los hombres sigan masacrando y devorando a sus hermanos los animales, reinará en la tierra la guerra y el sufrimiento y se matarán unos a otros, pues aquel que siembra el dolor y la muerte no podrá cosechar ni la alegría, ni la paz ni el amor” (Pitágoras)

“Si un Hombre aspira sinceramente a vivir una vida más amorosa y espiritual, su primera decisión debería de ser la de abstenerse de matar y comer animales” (León Tolstoi)

“El amor hacia todas las criaturas vivas es el atributo más noble del hombre” (Charles Darwin)

Colectivos / organizaciones y direcciones de interes

- Animal Liberation Front: http://www.animalliberationfront.com/
- Bundesverband der TierbefreierInnen Grupo Gandhi: http://www.angelfire.com/on3/animales/camp.html

Receta vegana: “arroz de borracho”

Aquí dejaremos una receta vegana para aquellos interesados en incursionar en la cocina de este tipo y variar un poco. Esta receta no está en ningún libro de cocina y ha salido por casualidad luego de muchos conciertos, actividades o fiestas. Cuando llegas a tu casa y no tienes nada que comer, puedes hacer uno de esos platos donde mezclas muchas cosas pero queda muy sabroso...

Ingredientes para 2 personas con mucha hambre:

1 taza de arroz, 1 cebolla grande picada en hileras, 1 cabeza de ajo picada, 1 pimentón grande picado en hileras, 200 gr de guisantes, 200 gr de champiñones picados, 200 gr. de brócoli picado en tamaños medianos, aceite vegetal, sal, pimienta, ajo molido, Adobo y 4 cucharadas grandes de salsa de soya. El pimenton, la cebolla generalmente se pican en hileras de tamaños medianos, pero lo puedes hacer al gusto. El ajo preferiblemente muy aplastado o licuado.

Preparación en 3 pasos

1) En una olla mediana colocas un poquito de aceite vegetal y sofríes un poco 1 taza de arroz. Cuando el arroz se torne amarillento, viertes en la olla 2 tazas y ¼ de agua, agregas sal al gusto y dejas coninando a fuego normal. Cuando observes que el arroz está al límite del agua, debido a que el arroz ha crecido y el agua se ha evaporado, tapas la olla y bajas el fuego y lo cocinarás hasta que casi este por completo seca el agua. Luego apagas y quitas la olla de la hornilla y dejas reposar un momento.

2) Paralelamente en una olla pequeña, hervir por 10 minutos los 200 gramos de brócoli y luego de finalizado el procedimiento escurrir el agua y dejar reposar un momento.

3) En un sartén grande (tómese en cuenta que en este deben de caber todos los ingredientes), deberá cocinar a fuego normal, la cebolla y el pimentón picado con poquito aceite vegetal por espacio de 5 a 7 minutos. Luego verterás en este mismo sartén los champiñones, el brócoli escurrido (que ya estará cocido), los guisantes, el ajo y 4 cucharadas de Salsa de Soya, sofriendo por espacio de 10 minutos más. Puedes verter la salsa de soya al gusto si lo deseas e igualmente puedes usar un poquito de agua en el sartén si observas que se está secando la mezcla. Luego mientras transcurren los 10 minutos de cocción de esta mezcla, verterás los condimentos que desees conveniente: sal, pimienta, ajo molido y Adobo. Después que tienes todos los vegetales cocidos en el sartén, mezclas el arroz que tienes en la olla mediana dentro del sartén y revuelves por espacio de 5 minutos más hasta que tengas un color uniforme.

¡Buen Provecho!

[Publicado originalmente en el periódico El Libertario # 35, Caracas, noviembre /diciembre 2003. Edición completa accesible en http://www.nodo50.org/ellibertario/archivoliber.html.]


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II .- Veg(etari)anismo: ¿opción, omisión, obcecación o evasión?

Nelson Méndez

El artículo de Johnny Castro "Veg(etari)anismo: más que una opción de alimentación", publicado en El Libertario # 35, p. 13, invita a reflexionar en torno al renovado interés que sobre este tema hay en la escena alternativa radical, incluyendo el ámbito anarquista donde no es extraño encontrar personas y grupos que consideran este aspecto como fundamental para su identificación como libertarios, por ejemplo calificándose a si mismos como "anarcoveganos". Siendo así, vale la pena examinar si, como lo sugiere Johnny y lo proclama el anarcoveganismo, es imprescindible asociar al anarquismo con los principios en que se fundamenta el vegetarianismo, o su versión más vehemente el veganismo (las diferencias entre ambos conceptos se explican en el artículo comentado). Veamos entonces esos principios para comprobar si ese enlace es posible y/o deseable.

Ante todo, es básico entender lo que se asoma desde el mismo título del artículo de Johnny: estamos hablando de un vegetarianismo que al ir más allá de ser una opción de alimentación se convierte en una ideología, una visión del mundo construida desde la perspectiva peculiar de un grupo y con exclusión de otras visiones. Esto es diferente a lo que se puede llamar vegetarianismo pragmático, entendido como una conducta dietética basada en consideraciones objetivas de salud, sin intentar extraer de tal práctica consecuencias éticas y sociales como si lo asume el vegetarianismo ideológico. De hecho, sobre el vegetarianismo pragmático lo apropiado es una discusión en el terreno de las Ciencias de la Nutrición, por ejemplo como aparece en el muy completo y actualizado estudio de S. Dingott y J. Dwyer: "Vegetarianism: healthfull but unnecessary", accesible en http://www.quackwatch.com/03HealthPromotion/vegetarian.html.

Para comer pan con pan

La ideologización se evidencia de partida en una constante argumental típica del vegetarianismo principista, del cual lo que escribe Johnny es buen ejemplo: insistir mucho más en las motivaciones anti-carnívoras que en los efectos positivos del consumo de productos vegetales. Como ya hace tiempo descubrieron las religiones autoritarias institucionalizadas, una ideología se puede construir eficazmente sobre preceptos de restricción y renuncia, de ascetismo y culpa, de abnegación y austeridad. El rechazo al consumo de carne es perfecto para tales fines (¡no es casual que lo practicasen y promoviesen tantos fanáticos religiosos!), mientras que proclamar las virtudes objetivamente sustentadas del consumo de vegetales parece haber sido bastante menos atractivo como soporte para construir ideologías sectarias.

A la hora de discutir sus supuestos, el vegetarianismo ideológico es tendencioso y selectivo, en especial al apuntar evidencias nutricionales en contra del consumo de productos de origen animal o al tratar los eventuales riesgos carenciales de las dietas vegetarianas. Tanto el website en inglés "Beyond veganism" http://www.beyondveg.com, como el trabajo de William Jarvis "¿Por qué no soy vegetariano?" http://sindominio.net/biblioweb/escepticos/vegetarianismo.html, revisan con detalle la argumentación del vegetarianismo ideológico, concluyendo en que continuamente se exagera lo favorable y se menosprecia lo desfavorable a dicha ideología proselitista.

Como se anotaba antes, aquí se está más bien frente a un "anti-carnivorismo", lo cual queda bien expuesto en la recopilación de los argumentos anti-carnívoros típicos que resume el texto de Jarvis:
 - religiosos, insistiendo en que Dios no diseño a los humanos para comer carne, aparte del carácter "sagrado" de la vida animal por lo que debemos respetar sus lapsos de existencia natural;
 - ético-estéticos, ya que matar animales es repugnante y degradante;  
 - económico-ecológicos, afirmando que la crianza de animales siempre supone un uso ineficaz de recursos alimenticios vegetales y de la tierra; y
 -biológico-nutricionales, pues los productos animales contienen diversos elementos nocivos para la salud humana (toxinas, bacterias, acido úrico, etc.) y sus nutrientes son de deficiente calidad.

Vale que destaquemos los equívocos e inconsistencias de esos argumentos:
1) Se obvia el hecho de que en la naturaleza hay cadenas alimenticias (donde unos se comen a los otros) y condiciones de existencia que impiden a la gran mayoría de los animales que nacen subsistir hasta el límite genético de longevidad de su especie, que en muchos casos tampoco está muy claro cuál es. Además, nuestro proceso evolutivo como especie y las múltiples prácticas dietéticas que han aplicado las sociedades humanas desmienten un supuesto diseño divino para el vegetarianismo. Sin mencionar el problema de determinar cuál es el auténtico Dios que da la apropiada sacralidad a la vida, pareciera que el vegetarianismo ideológico supone que hay vidas que son más sagradas que otras, como diría Orwell, pero en términos biológicos un grano es tanta promesa de vida como el huevo de un ave o un feto. Esta gradación de los seres vivos fácilmente puede extenderse a todos en general ya que si la deidad del caso bendice matar cruelmente una zanahoria arrancándola de la tierra pero no una vaca, bien pudiera hacer lo mismo con los infieles frente a los fieles.
2) ¿Cómo pueden definirse conceptos de lo que sería repugnante y/o degradante para toda la humanidad?: las distintas perspectivas culturales y psicológicas harían inútil cualquier esfuerzo en ese sentido.
3) Es equivocado decir que toda área de crianza sea utilizable para producir eficientemente alimentos vegetales y suponer que todo lo vegetal que se consume en la crianza animal podría ser consumido con los humanos. Ecológica y económicamente se trata de procesos complejos que no pueden describirse con semejante simplificación.
4) También, y en similar medida, se encuentran elementos dañinos para la salud en los alimentos vegetales, sin olvidar que las colectividades humanas con mejores registros en cuanto a resistencia frente a las enfermedades y longevidad suelen ser comunidades con alto consumo de productos de origen animal, es decir, los pastores tienden a vivir más que los agricultores. De los aproximadamente 140.000 años que tiene el humano moderno sobre la Tierra, apenas los últimos 10.000 han existido sociedades que centran su alimentación en los granos y vegetales.

Inconsistente, como parrillada de verduras

Por lo demás, en la pesquisa para escribir esta reflexión, encontramos otra línea argumental que puede enlazarse con el anti-carnivorismo: la defensa de los Derechos de los animales, expuesta con todo detalle y claridad en el website en castellano de Animal Freedom http://www.animalfreedom.org/espagnol/index.htm. Lo que se apunta en esa página web sin duda es muy interesante, siendo una enunciación más elaborada a lo habitual entre tantos voceros simplistas del vegetarianismo ideológico. No obstante, cabe una incógnita que pone en duda el supuesto clave de esta línea argumental: ¿es el Derecho una categoría zoológica y/o ecológica?; es decir, nos preguntamos si tiene sentido llevar a las relaciones entre especies un aparato conceptual y normativo desarrollado en el contexto inherente a la especie humana. En cuanto a objeciones más concretas, un punto significativo aquí es el ataque muy documentado contra las prácticas de la industria ganadera capitalista, en contraste con el silencio que se guarda frente a actividades igualmente condenables de la agricultura capitalista industrializada. Se insiste en que sólo con dejar de comer carne de inmediato la producción de cereales alcanzaría para alimentarnos bien a todos, ignorando que para el capitalismo siempre es más importante el incremento creciente de las ganancias que la satisfacción estable de las necesidades colectivas, por lo que en interés de la humanidad es mucho más urgente un cambio en el sistema socioeconómico que un cambio de dieta. En el hipotético caso de que todos tuviésemos que comer vegetales bajo un régimen de capitalismo privado o estatal, ya veríamos como el acceso a ellos seguiría siendo abismalmente desigual, controlado, regulado, normado en afán de dominación. La aparición de clases sociales y elites que se imponen a sus congéneres fue, en muchos aspectos, el resultado de la planificación, conservación y distribución que se ha asociado con la producción agrícola.

La preocupación por la coherencia entre nuestros objetivos finales y los medios para alcanzarlos es decisiva para quienes adherimos al anarquismo. Por ello preocupa que al vegetarianismo ideológico, como a otras sectas proselitistas, sólo le interesen los medios en tanto meros mecanismos para alcanzar sus fines supuestamente superiores. Manipular argumentos para que concuerden con las propias creencias, colocar la fe dogmática en sustitución de las evidencias objetivas, descalificar sin debatir racionalmente a toda crítica que venga de fuera del círculo de los convencidos; estos y otros mecanismos similares son harto frecuentes en el vegetarianismo ideológico, por lo que tenemos que poner en duda que desde allí sea posible una vinculación coherente con los ideales libertarios como la pretende el anarcoveganismo.

Nota final: Es frecuente que el vegetarianismo ideológico, para ejemplificar la preeminencia moral que le es inherente, recuerde que personajes como Gandhi han sido vegetarianos. Al respecto: ¿por qué se olvida mencionar que también lo fueron Hitler y algunos de sus secuaces?...

[Publicado originalmente en el periódico El Libertario # 37, Caracas, abril/mayo 2004. Edición completa accesible en http://www.nodo50.org/ellibertario/archivoliber.html.]


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