domingo, 25 de septiembre de 2016

¿Visitante incómodo o crítico domesticado? Pedro García Olivo de nuevo en Venezuela



Sofía Comuniello

Nos encontramos con el anuncio (http://www.aporrea.org/actualidad/n297574.html) de la visita y breve gira de charlas que el escritor y teórico hispano hará en este país entre los próximos días 28 de septiembre y 1° de octubre. El tour ostensiblemente es patrocinado por instancias oficiales o controladas desde la ubre gubernamental (como la Universidad Bolivariana de Venezuela UBV, la Universidad Politéctica Territorial de Aragua UPTA, el Centro Internacional Miranda y el Movimiento Otro Beta), así que de partida causa gran incomodidad que la presencia e intervenciones de un feroz cuestionador del Estado y su incidencia en la vida social como lo ha sido P.G.O. se haga bajo tales auspicios.

Por lo demás, la experiencia con los visitantes que llegan en esas condiciones es que respondan con agradecimiento cortesano a las atenciones de quienes le han convidado, expresando entusiasmo por las posibilidades que se han abierto para Venezuela bajo la sedicente "revolución bolivariana", pues responder de ese modo es la garantía de futuros halagos e invitaciones. Pero es el caso que P.G.O. se salió de ese guión establecido, pues resulta que ya habia sido objeto de una invitación oficiosa por allá en el año 2011, cuando se le trajo con la intención de que observara, admirara y cantara loas a los logros educativos del proceso, pero la cosa no resultó como los anfitriones hubieran deseado y el irreverente ibérico salió con una devastadora crítica a lo que encontró en Venezuela.

A pesar de tal antecedente, ciertos instancias del chavomadurismo nuevamente traen al personaje, aparentemente con el cobijo financiero estatal pues solo así es posible. Ello deja abiertas algunas interrogantes que pasamos a exponer:
- ¿Ha modificado García Olivo la posición abiertamente crítica que expuso tras su anterior visita a Venezuela?
- De mantener esa postura ¿ello significa que quienes lo invitan la comparten total o parcialmente?
- ¿Venir a Venezuela con respaldo oficial significa que P.G.O. se ha comprometido a hablar de lo teórico-general sin referirse a nuestra realidad actual?
- ¿Quienes organizan esta gira lo hacen en función de una postura de ruptura con las políticas oficiales o se trata solo de montar espectáculos de espectáculos de radicalismo para luego seguir "rodilla en tierra"?

Para concluir, y en caso de haberlo olvidado o desconocerlo, se reproduce a continuación el texto que produjo y difundió Pedro García Olivo tras su anterior visita a Venezuela, que en lo esencial sigue teniendo total pertinencia para la situación actual, así que sería muy interesante aprovechar la próxima visita del autor para inquirirle acerca del mismo.


Aproximación crítica al experimento bolivariano desde la perspectiva antipedagógica

Pedro García Olivo

[Resumen por motivos de espacio. Ver original en www.lahaine.org/index.php?p=26176&lhsd=4]

1.-
 
Tras 17 días en Venezuela, impartiendo conferencias en universidades y centros culturales oficialistas, charlando con profesores, estudiantes, políticos y burócratas comprometidos con el proceso bolivariano, tenemos un desasosegante haz de sospechas. Nos parece que el experimento social venezolano se halla irremediablemente viciado, y muy poco cabe esperar de ese viraje para los anhelos libertarios. Quede claro también, desde el principio, nuestra máxima aversión al estado de cosas que antecedía a la intervención chavista y nuestra repugnancia casi física ante los ladridos desesperados de esos perros de presa capitalistas nombrados muy acertadamente “escuálidos”. Porque apenas resulta concebible mayor escualidez mental que la de estos jerifaltes homicidas recién recortados en sus prerrogativas.

Pero, como críticos radicales de la Educación Administrada, de la Escuela por definición capitalista, tememos una Revolución que se asiste de los conceptos y procedimientos más abominables de la pedagogía occidental, que revitaliza el principio de Auschwitz (no es irrelevante que, entre los perseguidos por oponerse al nuevo rumbo político, se hallen, según nos comentaron en el Centro de Cultura Libertaria de Bogotá, jóvenes anarquistas, sensibilidades antiautoritarias, socialistas no-dogmáticos); desconfiamos de un Reformismo apoyado en categorías filosóficas de la Modernidad opresiva, que se funda en la vieja Razón política lo mismo que Stalin, que Hitler, tal como nuestras Democracias Liberales.

2.-

Buena parte de los sectores populares son chavistas por mesianismo; círculos de las clases medias y la intelectualidad son socialistas por ilustración; y la burguesía venezolana es anti-chavista y antisocialista por interés. En esta tesitura, el experimento bolivariano implementa una ofensiva escolar, una dinámica culturizadora oficial que procura convertir el mesianismo (ese cheque en blanco que los pobres dan a Chávez) en “socialismo”, en “conciencia revolucionaria”; y aparecen las “misiones educativas” (Misión Robinson, Misión Sucre, etc.) en el modelo de la “evangelización”, la “prédica”, la praxis “moldeadora de la personalidad”. Se procede a una auténtica “colonización interior”, alentada por la tropa elitista de los Educadores-Conciencia, fundada en la separación ideológica entre una “aristocracia del saber” que irradia Conocimiento y Verdad, y unas “masas subalternas” que viven en la ignorancia, en el error, y que es preciso “desalinear y encauzar”.

Al lado del Educador, como siempre, prolifera el Mito, el personaje histórico sacralizado, glorificado: Bolívar, el maestro Rodríguez, Francisco de Miranda. Como soporte, se articula una impúdica manipulación de la historia que genera Héroes y Gestas, Redentores y Campañas Épicas, Monumentos y Leyendas. Para llevar a buen término este programa “evangelizador”, único expediente reparador ante la coyuntura inaudita de “una Revolución sin revolucionarios” (no es lo mismo esperarlo todo de Chávez que estar dispuesto a sacrificarse en un proyecto de transformación social), se reparten puestos, privilegios y prebendas a los  “elegidos” para la Alta Misión Proselitista, el Sublime Esfuerzo Adoctrinador. Y nadie más propenso a la corrupción y al fraude, al cohecho y a la prevaricación, que un Educador mimado por la Autoridad. Nada más alejado del fomento del criticismo e independencia de criterio, más extraño a estimular la autonomía moral e intelectual, más ajeno al Hombre Consciente cuyo advenimiento se reclama y por el cual las Misiones educativas surcan el país, que una praxis de inculcación ideológica intensiva, con currículos regulados por las autoridades culturales, surtidora de consignas políticas fabricadas en despachos, entregada a una recitación incansable de un Texto Primero canonizado, y centrada sobre la figura de ese Hombre Necio, estultísimo, al que nombramos Profesor. Ivan Illich llamó la atención sobre el “currículum oculto” de la práctica profesoral, que en todo lugar y tiempo enseña subordinación y asentimiento, obediencia y conformismo, aun cuando la “pedagogía explícita” se centre en temas como el socialismo, la liberación de la mujer o el anti-imperialismo.

No se está dando, al menos con la intensidad que la tarea requeriría, atención sin prejuicios a procesos populares de auto-educación, autoexpresión, auto-organización cultural; no se incentiva la densificación de la red educativa informal, no-estatal, noescolar. No se favorece esta dirección cultural que parte de abajo y aspira a ascender; no se atienden los saberes tradicionalmente excluidos y silenciados; dinamita para hacer estallar las cajas de caudales espirituales de los ricachones de izquierdas y de toda esa plaga de benefactores sociales que aspira a ganarse algún cielo con su ejercicio docente o su infraejercicio político. Se desprestigian los esfuerzos autónomos de transmisión y elaboración del saber, porque hay interés altísimo en promocionar dinámicas opuestas, tecnologías adoctrinadoras, escolares o paraescolares, que caen “de arriba” como mandato divino y buscan adaptar el material humano a las exigencias de la máquina política hegemónica. Absolutamente descartada queda la menor reivindicación de un nuevo “derecho humano”: el derecho a la objeción escolar, a no padecer el secuestro “educativo”, a no escuchar discursos que, a veces como cuchillos, cada vez más como caramelos envenenados, de hecho dañan y hieren.

3.-

Las autoridades políticas y culturales bolivarianas recuperan un concepto que tiende a caer periódicamente en manos desaprensivas: la idea del “Hombre Nuevo”. A su servicio y para su advenimiento, se crea un ejército de Educadores, de Profesores “en misión”, mercenarios en el doble sentido de la palabra (en lo político, en tanto se insertan en la cadena del autoritarismo, y en lo económico, por percibir un salario, por “pasar factura” de sus supuestos servicios a la causa de la mejora de la Humanidad), vendidos que calcan en lo esencial a un Hombre Viejísimo de la Antigüedad Griega, el Enseñante “retribuido”, el Maestro sofista. Y se confía en una Institución Vieja, la Escuela, dispositivo de “reforma moral” de la juventud inseparable de la génesis y paulatina remodelación del Capitalismo, artefacto diseñado y constantemente re-diseñado para adaptar el material humano a lo requerido por la Producción y el Estado. Jamás de la Escuela ha salido un Hombre Nuevo: conseguía un Hombre Viejo del cual se había extirpado su afición al desorden, su proclividad a la desobediencia, su potencial crítico y subversivo, su amor a la libertad y al saber no-dirigido.

También el nazismo aspiró a la emergencia y proliferación de un Hombre Nuevo, encomendando esa tarea a los aparatos pedagógicos y educativos. Terriblemente desafortunado resulta hoy el lema bolivariano: “Patria, Socialismo o Muerte”, porque recuerda el eslogan nacionalsocialista de Patria y Socialismo; y también nos parece calamitoso confiar en la Escuela para elaborar una Nueva Humanidad atenta a esa consigna. Si el Hombre Nuevo cree en la Patria, por ejemplo, no admitirá la figura del indígena localista, centrado sobre una identidad étnico-geográfica reducida, poco “patriota”, interesado en defender y salvaguardar usos y costumbres tradicionales, autóctonos (ni modernos, ni pre-modernos, ni post-modernos), que en absoluto caben en la idea occidental, perfectamente moderna, de socialismo. ¿Qué hacemos entonces con el indígena no-patriota y nosocialista? ¿Y qué hacemos con los Hombres Viejos hostiles a toda idea de Patria?, ¿con los Fugitivos, con los Desertores, con los Resistentes al concepto, miserablemente moderno, de Estado-Nación? Cuando oigo las palabras “Hombre Nuevo” me pongo a temblar: presiento un genocidio y me veo entre los eliminados. Yo amo lo que hay de beligerante, de insurrecto, de insumiso, por poco que sea, en el Hombre Viejo que me rodea, hombre de carne y hueso con sus innumerables miserias y sus escasas grandezas. Y detesto la abstracción cruel de un “Hombre Nuevo”, ese fantasma desalmado, sin sangre y sin aliento, que los agentes del poder manejan para perpetuarse en sus posiciones de dominio.

4.-

Si Chávez es sincero, y pugna por un tránsito al socialismo, habrá de recurrir a procedimientos literalmente estalinistas, desempolvando temibles conceptos de Vanguardia Intelectual, Minoría Esclarecida, Trabajo de Concienciación, etc. Para ello está, de un tiempo a acá, “formando” dirigentes y emisarios en instituciones serviles, déspota-ilustradas, como la Escuela Venezolana de Planificación, “encuadrando y politizando” juventudes en centros como el Frente Francisco de Miranda, dotando y bendiciendo “misiones educativas”.

Si Chávez no es sincero, y sueña meramente con el poder (político, económico) y la celebridad histórica, detendrá el proceso de cambio en el punto exacto del capitalismo compensatorio: dignificar las condiciones de vida de los sectores populares, elevar su capacidad adquisitiva, sin alterar sustantivamente las relaciones sociales de producción, sin erradicar a la burguesía y, por supuesto, sin erradicar al proletariado. Las cooperativas que se fomentaron de un modo entusiástico y han sido abandonadas después a su suerte (quiebra, existencia meramente formal, corrupción), retroceden en tanto que avanzan las empresas estatales, los negocios “nacionalizados”, y se extiende al lado del pequeño patrón burgués, un poco más agobiado en lo fiscal, el gran patrón del Estado. Y, bajo la tiranía de ambos, siempre el trabajador asalariado, condenado a un indefinido enclaustramiento laboral. “El derecho al trabajo es, a lo sumo, derecho a un presidio industrial”, anotó Kropotkin; y poco importa que las reglas de esa Cárcel sirvan a un empresario individual o a un Estado empresarial. Desde este punto de vista, el “socialismo del siglo XXI” en muy poco se distinguiría de ese “capitalismo del siglo XXI” (Capitalismo de Rostro Humano, como mienten sus valedores) que, dejando de lado las prácticas neoliberales puras, explora maneras de moderar los riesgos, de atender precariedades sociales y limar desigualdades explosivas.

Por claudicar ante la lógica del Estado y de la Producción, por centrar su praxis socializadora en el modelo opresivo de la Escuela y del Profesor (“Toda Venezuela una Escuela”, dice uno de los lemas bolivarianos), el experimento liderado por Chávez sólo puede desembocar en uno u otro lugar previsible: por la izquierda, en el “estalinismo del siglo XXI”, fármaco de síntesis con ingredientes del Capitalismo de Estado y de las Dictaduras Burocráticas híper-reales; por la derecha, en una nueva modalidad de populismo autoritario que no cancela la fractura social ni proscribe el trabajo alienado, aunque suaviza modos de explotación y dulcifica relativamente las condiciones de vida de los pobres. En modo alguno se quiebra aquella lógica del Amo y del Esclavo apuntada por Hegel; de ningún modo se tienta la Diferencia política y social. Lo peor que podríamos decir sobre el tumulto venezolano de nuestro tiempo, si se afirma este desenlace conservador, es aquello que Z. Bauman anotó sobre los disturbios franceses de hace unos años: «Aquí no está pasando nada».

[Publicado originalmente en El Libertario # 65, Caracas, febrero-marzo 2012. Número completo accesible en http://www.nodo50.org/ellibertario/libertarios/libertario65.html.]


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