martes, 26 de julio de 2016

El rompimiento de Fidel Castro con el anarquismo en la Revolución Cubana


José Gómez Biamón

En el día de hoy recordamos, cuando en el 1961 Fidel Castro, el líder máximo de la Revolución Cubana declaró que la Revolución era socialista, en el sentido del marxismo-leninismo. De esa manera, Cuba estableció lazos ideológicos con la Unión Soviética y eso trajo una secuela de eventos que transformarían la geopolítica del Caribe para siempre. Igualmente Fidel Castor rompió con el movimiento anarquista, que ayudó a la Revolución desde el inicio, pero en Cuba se retienen al día de hoy los símbolos anarquistas que testimonian esa interesante influencia.


El movimiento anarquista en Cuba fue muy fuerte en el sector obrero de esa Isla. Concentrado, pero no limitado a los tabacaleros, el anarquismo en Cuba fundó varios periódicos y agrupaciones muy importantes en la política cubana del S. 19. Las influencias de Mijail Bakunin y de Pierre Joseph Prodhoun fueron notables en la Sociedad Mutualista Proudhoniana (1857) y en el Periódico La Aurora (1865), solo para mencionar los primeros que florecieron.

En los talleres de tabaco de Cuba y de Puerto Rico se leían textos de revolucionarios anarquistas, de esa forma los obreros estaban muy ilustrados en todos los temas libertarios. A modo de comentario, los tabacaleros puertorriqueños igualmente fueron participes del movimiento anarquista internacional, como se puede ver en las obras sobre Luisa Capetillo y también en el Diario de Bernaldo Vega. En este sentido, el Caribe desde el S. XIX y en el S. XX fue un fértil jardín del anarquismo.

En la Guerra de Independencia de Cuba (Guerra de los Diez Años) el anarquismo cubano dio vital apoyo a los independentistas, habiendo muchos líderes que habían participado en la Comuna de París (1871) inmersos activamente en la Guerra. Los anarquistas se distinguieron en buscar el apoyo de negros cubanos esclavos, para que lucharan por su independencia y libertad.

Igualmente, durante la Segunda Guerra de Independencia de Cuba (1895) el anarquismo se distinguió por su ayuda a la revolución. En el caso específico de los tabacaleros de Tampa y otros lugares de los Estados Unidos, el apoyo económico, logístico y de propaganda de estos grupos muy ligados al anarquismo internacional fue el factor decisivo en la Internalización de la Guerra y para su subsistencia en el suministro de armas.

Luego del final del régimen español en la Isla de Cuba, el anarquismo se mantuvo muy fuerte en la Isla, con una tendencia más anarco-sindical, inmersa en conflictos con capitalistas y el gobierno de la Isla.

En la Guerra Civil Española, donde el movimiento anarquista tomó un rol de militancia internacional, los cubanos anarquistas fueron en grandes números a combatir en zonas como en Barcelona, por ejemplo. Muchos de estos anarquistas regresaron a Cuba y se mantuvieron activos en el sindicalismo y en la lucha política de la Isla. Ese fue el caso con los anarquistas y Fidel Castro.

En el Movimiento del 26 de julio hubo alianzas políticas con varios grupos anarquistas de Cuba. Entrenaron milicias y enseñaron ideas libertarias a los revolucionarios. El mejor testimonio, vivo al día de hoy, es La bandera roja y negra del movimiento 26 de julio que es de tipo anarquista. Igualmente, la apariencia física de los llamados barbudos, hace alusión a un grupo de revolucionarios anarquistas en el Caribe, muy distanciado al imaginario del estalinismo Soviético o del maoísmo de China. En Cuba, durante la gesta del Movimiento 26 de julio estuvo llena de una fuerte dosis de individualismo revolucionario anarquista.

Las relaciones del Movimiento del 26 de Julio con el movimiento socialista Internacional, no fue la mejor en sus inicios. Inclusive las relaciones con el Partido Comunista generaron ciertos conflictos ideológicos, que luego fueron resueltos, pero por eso no dejaron de estar manifiestos. Estas relaciones estuvieron llenas de las contradicciones, entre ideologías literarias de tipo individual vis a vis el socialismo internacional, liderado por la Unión Soviética. Las relaciones de Cuba y la Unión Soviética fueron iniciadas por el dictador cubano Fulgensio Batista, asunto que enfureció grandemente a los Estados Unidos, como señala el historiador trinidino Eric Williams. No obstante, fue Castro quien se aprovechó de esas relaciones diplomáticas y la culminó con la declaración del 16 de abril.

Los anarquistas cubanos, mantuvieron una resistencia al socialismo marxista-leninista del tipo de la dictadura del proletariado, en contra de Fidel Castro. Inclusive en el 1961, las agrupaciones y organizaciones anarquistas fueron expulsadas de la Isla. Estos libertarios buscaron refugio y apoyo en ciudades como Miami y Nueva York en los Estados Unidos. También muchos fueron para Argentina y Francia.

Aunque el anarquismo fue eliminado de la revolución cubana, sus símbolos están vivos y son evidencia de una larga historia de lucha obrera y libertaria en esta Isla hermana. El anarquismo cubano está engranado de tal forma que no podrá ser olvidada.

Fuente: Fernández, Frank. “El Anarquismo en Cuba”, Ed. Fundación de Estudios Libertarios Anselmo Lorenzo, Madrid, 2000. 142pp.

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