martes, 19 de abril de 2016

Regresión Independentista



Humberto Decarli

         El 19 de abril se cumple un aniversario más de los acontecimientos de esa fecha en el año 1810 cuando el ayuntamiento caraqueño depone a Vicente Emparan y nombra una Junta para restablecer los derechos de la monarquía española, a la sazón sin funciones por la invasión francesa a España. La historiografía tradicional ha insistido en la expresión anecdótica de esos sucesos como por ejemplo la actitud de Vicente Salias cuando detuvo a Emparan para regresarlo a la sesión y a Cortés de Madariaga gesticulando a la gente reunida en el cabildo para negar el mando a dicho funcionario. Forma parte de una postura conservadora de interpretar hechos históricos.

         Sin embargo, el acta suscrita en esta importante fecha fue el paso iniciático para formular el proceso de secesión del imperio español cuya formalidad se suscribió un año más tarde, el 5 de julio de 1811, cuando se declaró formalmente la independencia dando pie a todo un andamiaje de hechos generadores de una guerra entre venezolanos con altísimo niveles de crueldad, pasando por lo que los historiadores han denominado las tres repúblicas y la creación de la República de Colombia integrada por tres excolonias (Venezuela, Quito y Nueva Granada incluyendo a Panamá).
         Algunos han inventado una Cuarta República, abarcante desde la separación de Colombia en 1930 hasta el último gobierno puntofijista en 1997. Además, a partir del deceso de la democracia populista hablan de una Quinta República comprendida con la experiencia cuasiperonista de Chávez y herederos en los últimos diecisiete años.
Coyuntura apropiada
         Definitivamente la ocupación de la península ibérica por Napoleón Bonaparte, presidida por su hermano José llamado por los españoles “Pepe botella” por su adicción alcohólica, fue la circunstancia que acicateó a las élites criollas en Latinoamérica para tomar el poder político porque ya sustentaban el económico y social. Mientras España estuviera invadida se creaba una minusvalía de la metrópolis respecto de sus colonias y esa acefalía permitió abreviar la descolonización, que más temprano que tarde, se iba a producir.
         Hasta la llegada de los diez mil soldados comandados por Pablo Morillo, la guerra fue una confrontación entre los mantuanos y el pardaje. Este último estamento fue afecto a la causa realista, mas luego de la muerte de José Tomás Boves se incorporó a las huestes de José Antonio Páez. Mientras tanto el acta de defunción del imperio español estaba en curso porque era muy gravoso desde todo punto de vista su mantenimiento.
Deformación basada en el militarismo
         El relato oficial de nuestra historia se fundamenta en una epopeya militar. Es la épica del combate y las batallas. Pareciera que ese proceso fue extremadamente castrense para darle un sentido de inmensidad y estridencia. Los valores de la nacionalidad se reducen a la simbología de los administradores de la violencia del Estado. Inés Quintero publicó un texto, Más allá de la guerra, donde narra lo acontecido durante el lapso de 1810 hasta 1830 en las universidades, la iglesia, los tribunales y la sociedad civil, trascendiendo los campos de confrontación. La resultante de este estudio es aterrador y marca el inicio de un Estado nuevo.
La identidad de la élite
         La clase gobernante era la mantuana, blanca, propietaria de los bienes y servicios y descendiente de los peninsulares. Para asumir la dirección del país fue necesaria la ruptura con España y en este sentido Simón Bolívar, en múltiples documentos y discursos, fue radical en el enfrentamiento. El Decreto de Guerra a Muerte, los discursos en Angostura y la Convención de Ocaña, la respuesta normativa a la insurrección en el Cauca y las distintas apreciaciones sobre la realidad sociopolítica de la nación, fueron testimonios de ese distanciamiento.
         Ángel Bernardo Viso, en su libro Identidad y ruptura, hace énfasis en esa separación con el pasado colonial cuando la conducta mantuana era en muchos casos peor que la hispana. Además, el problema suscitado era la condición de esta clase social, racista, eurocéntrica y clasista, lo cual delataba su formación ideológica en el viejo continente. Muy diferente a lo ocurrido en Haití donde una insurrección de esclavos africanos estatuyó un punto de inflexión sobre los valores europeos, mostrando una diferencia con Europa y su cultura.
         Ciertos episodios expresan de alguna manera la exclusión ejercida por los criollos. La ejecución de Piar y la entrega de Miranda fueron manifestaciones de esa actitud porque al primero se le condena a muerte por mantener ideas extrañas habida cuenta de su experiencia en Haití y al Precursor por ser descendiente de un blanco de orilla porque su padre, isleño y no peninsular, había sido protestado por las principales familias caraqueñas al ser designado jefe de la policía de Caracas.
El bolivarianismo
         Germán Carrera Dama, en una interesante obra denominada Bolivarianismo militarismo, una ideología de reemplazo, preconiza la existencia de una visión totalitaria de Simón Bolívar para justificar la actitud de los gobernantes, desde José Antonio Páez, pasando por Guzmán Blanco, Juan Vicente Gómez, Eleazar López Contreras, Marcos Pérez Jiménez, el puntofijismo hasta el chavismo. Es, a juicio del autor, el culto a Bolívar la segunda religión nacional. Además, ha cumplido un rol fundamental para llenar vacíos ideológicos y en especial luego de la caída del Muro de Berlín, cuando emergió la orfandad en el marxismo y la izquierda en general.
         En el caso de la Escuela marxista de la historia hubo de resolver la problemática causada por las opiniones del pensador de Tréveris quien en un trabajo suyo con una ligereza asombrosa lanzó denuestos contra Bolívar. Asimismo, fue necesaria la conciliación con su naturaleza de clase mediante subterfugios bien edulcorados, otorgándole a posteriori una condición revolucionaria mediante la reducción al absurdo.  
         Todo ese devenir concluyó en un patrioterismo cursi estimulante de ideas cuasifascistas y chauvinistas como fórmula de identidad nacional. Hasta Simón Rodríguez tuvo la sinceridad de expresar: ”no hay cosa más patriotia que un tonto”, equivalente a lo dicho por Samuel Johnson: “el patriotismo es el último recurso de los imbéciles” que  en el filme Senderos de Gloria, se perifraseo así: “la patria es el último refugio de los canallas”.
Balance acumulado
         En perspectiva del 19 de abril podemos concluir que Venezuela actualmente se encuentra, mutatis mutandi, bajo mayor dependencia del exterior porque la soberanía estatal está en un estado deplorable. No hay necesidad de la presencia de marines para pensar en una invasión porque en estos tiempos la dependencia se expresa de otras maneras.
         Esta sujeción se manifiesta de múltiples maneras: una, el país se encuentra en una adicción tecnológica importada porque no se genera acá; dos, los pocos rubros económicos rentables se han entregado a las transnacionales como el energético a través de empresas mixtas, la minería operada por corporaciones de allende las fronteras y el sector telecomunicaciones y el financiero tienen fuerte presencia extranjera; tres, la deuda externa es descomunal con pagos hechos puntualmente para no perder la capacidad crediticia; cuatro, las reservas en oro se están trasladando como garantía de préstamos para cubrir gasto corriente; cinco, Venezuela dejó de tener voz cantante en la OPEP; seis, es público el seguimiento a las iniciativas cubanas en materia de seguridad, médica y militar; siete, los compromisos con China lleva a condicionar las compras nacionales de bienes a ese país; ocho, los únicos clientes de relevancia en materia petrolera son los Estados Unidos y la India, con lo cual estamos atrapados ante tan pocas opciones.
         Podemos concluir que a 206 años del primer escalón para la emancipación de España somos una nación hundida en la mayor supeditación ante tantos factores internacionales y no hemos trascendido de cumplir el rol asignado por los agentes mundiales de poder, vale decir, ser unos proveedores de fuente energética fósil para el mundo de desarrollo sostenido.


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