miércoles, 6 de enero de 2016

Opinión: Diez simples verdades sobre la democracia, la república y el poder en Venezuela.





1. No hay ni ha habido una revolución de ningún tipo en Venezuela en los últimos 17 años. Si existe una “Revolución Bolivariana” es como consigna o como ilusión, pero no como realidad. Una revolución es un tiempo histórico nuevo en que emerge una forma nueva de estado o de “sociedad política”, implica la destrucción de un estado y la construcción de otro, los medios y las formas (pacificas, violentas, electorales, insurreccionales etc) no importan para la definición, lo que importa es que surja una forma nueva de estado. Es así de simple. En Venezuela existe el mismo estado que desde los años treintas que ha sido modificado, enriquecido y reformado por los regímenes y constituciones sucesivas: el chavismo en el poder no hizo más que reorganizar ese estado, someterlo a una nueva constitución y cambiar la dirigencia ¿si eso es una revolución porque no decirle revolución al puntofijismo, al medinismo, a la constituyente colombiana de los noventas si todos hicieron lo mismo?. La sola permanencia de las, Fuerzas Armadas desde el periodo de gomez hasta ahora es testimonio de la continuidad del viejo estado. Si el chavismo aportara un concepto nuevo de revolución sería otra cosa, pero lo que hace es tratar de decirle revolución -o socialismo- a cualquier cosa como si uno cambiara la definición de perro para poder decirle perros a los gatos (“ perro es la mascota carnívora con cuatro patas¡¡ ” “ revolución es el cambio politico hecho por el pueblo¡¡”). Por eso los chavistas insultan nuestra inteligencia cuando a la vez hablan de un estado burgués que persiste y de una revolución que triunfa (¿como triunfa la revolución si el estado anterior sigue existiendo?).


2. Pero si en Venezuela hubiera una revolución en curso, eso tampoco justifica la idea que ha hecho circular el chavismo más reaccionario. el chavismo de policía, de que el gobierno en tanto que “revolucionario” tiene que desconocer las leyes que haga la asamblea y la misma división de poderes: no hay nada en el concepto de revolución que diga que debe existir una dirigencia o un gobierno incontestado que opera a su antojo sin responder ante nadie: es en las revoluciones - que son plurales aunque no quieran serlo- donde menos impunes son las autoridades, donde más peligroso es ser arbitrario, y por eso, cuando se dan los periodos de “terror” todos temen por sus vidas, sean grandes tribunos y generales o modestos soldados. En todas las revoluciones verdaderas los poderes revolucionarios están en constante tensión con las fuerzas que los componen y con otros poderes que les enfrentan. Revolucionario no es simplemente el acto arbitrario de un poder de desconocer una ley previa -cualquier tirano, cualquier delincuente sería entonces revolucionario- revolucionario es el acto de fundar un orden nuevo -legal, politico- desde fuerzas emergentes “subversivas”. Un gobierno no es una revolución, una rosca de dirigentes no es una revolución, un arbitrariedad no hace una revolución, y ciertamente ni el gobierno, ni las roscas, ni las arbitrariedades del chavismo han hecho o están haciendo nada remotamente revolucionario. Solo son arbitrariedades.

3. En medio de esas arbitrariedades se habla de que el pueblo enfrente a la burguesía en la asamblea nacional, pero eso también son ilusiones y mentiras. Oído: “el pueblo” no ha decidido que la directiva del BCV la nombre el ejecutivo, “el pueblo” no ha nombrado nuevo TSJ, “el pueblo” no decidió poner un control de cambios, aplicar los operativos policiales llamados “OLP”, comprar aviones Zukhov ni nada por el estilo: eso lo ha decidido el poder ejecutivo, el gobierno, cuya autoridad proviene de la democracia representativa, del voto (y no de nada remotamente participativo o comunal) el gobierno compuesto por menos de veinte dirigentes que se repiten monotonamente desde hace años. Se habla mucho del pueblo y del poder del pueblo, pero las decisiones las toma el gobierno, y cualquiera sabe que pueblo y gobierno no son lo mismo. El pueblo es, simplemente, la población en tanto que activa políticamente, o en tanto que un sujeto jurídico en el que reside la soberanía (un poder inapelable que, sin embargo, no se puede ejercer directamente). El pueblo como realidad y no como ilusión sentimental o como pancarta , los hombres y mujeres concretos votaron el 6-D y decidieron que la MUD tuviera la mayoría tal como, en su momento, pusieron a Maduro en la presidencia: la autoridad de cada diputado, chavista o antichavista, detestable o admirable, proviene de esa fuente.

4. Se habla de otras formas de democracia que se enfrentan a la representativa. En Venezuela, esas formas de democracia no existen.De hecho, entre las tantas cosas que el pueblo no decidió está el funcionamiento del poder comunal: lo que es y no es, lo que hace y no hace el poder comunal lo decidió el poder ejecutivo, y ante el poder ejecutivo responden las comunas y consejos comunales. Se decidió, por ejemplo, separar los consejos comunales de los consejos locales de planificación y eso no se le consultó a nadie, se decidió que las comunas dependieran de un ministerio y eso no se le consultó a nadie. Un consejo comunal no tiene autoridad o poder real en la ciudad o el municipio que reside: allí mandan la burocracia municipal y estatal, la policía, las roscas y mafias, el crimen y el capital privado, no el consejo comunal que no puede decidir ni en que sentido corre una calle. Muchísimo menos tiene poder o autoridad para decidir sobre la política monetaria, o sobre si el banco central publica o no estadísticas o sobre si se le pide la renuncia al gabinete. Las elecciones y la democracia representativa, en ese contexto, son como hemos dicho el poder real que tenemos ahora, nuestra autoridad impotente, que en este momento es decisiva porque es el único limite a la arbitrariedad del aparato de estado, lo único que impide que la burocracia se reparta según su conveniencia las autoridades y los cargos.

5. Se dice que el chavismo esta hecho por los pobres y para los pobres: realmente es un corte de toda la sociedad venezolana, de todas sus clases sociales: está la gente de los consejos comunales y está la “boliburguesia” los funcionarios con guardaespaldas y prebendas y también los funcionarios de clase media. Hay chavistas desesperadamente pobres y otros enormemente ricos, madres del barrio y sifrinas del penthouse. Hay chavistas como Sabino Romero que murieron en la impunidad y chavistas coludidos con los poderes que dicen combatir. Hay chavistas entre esa mediocre intelectualidad parasita que predomina en Venezuela y chavistas que son trabajadores manuales. Hay chavistas que mandan sobre otros chavistas y chavistas que explotan a otros chavistas, chavistas protegidos de la pobreza y la violencia por cristales blindados y cuentas en el exterior y chavistas que tiene que sufrir la miseria cotidiana con todos los demás.

6. Se dice que hay una guerra entre pobres y ricos, entre “ellos y nosotros” y que hay que tomar partido. Bien. ¿de que lado están los empresarios chavistas? ¿de que lado están los que se han enriquecido a costas de la cosa pública?. ¿de que lado están los funcionarios civiles y militares que miran para otro lado cuando pasa el contrabando, se fugan los dolares y se le privatizan las cárceles al crimen organizado? ¿de que lado está el chavismo “enchufado” que vive tras un vidrio blindado en un apartamento del Este de Caracas?. ¿quienes son “ellos” y quienes somos “nosotros”? ¿de que lado se supone que está la gente común que no comulga con el chavismo?, ¿de que lado están los chavistas inconformes a los que la policía del pensamiento llama traidores y agentes de la Usaid?.

7. Ahora bien: si no hay una revolución en Venezuela, si la existencia -hipotética- de esa revolución no sancionaría la arbitrariedad de los dirigentes, si el que decide y dispone es el gobierno y no el pueblo, si la democracia participativa es una ilusión o una interface más entre gobernado y gobernante, si el chavismo no es un gobierno de pobres y para los pobres y si no está tan claro de que lado está cada quien en la guerra de buenos contra malos ¿que conclusión podemos sacar?. unas pocas y muy simples: 1. que la “revolución” a estas alturas no es más que un argumento para apoderarse de la cosa pública y disponer de ella sin responder a nadie, como cuando se usan los medios públicos para hacerle propaganda al partido de gobierno 2. Que un grupo extremadamente reducido de funcionarios son los que toman las decisiones fundamentales en este país sin consultar a nadie y llamando traidores o burgueses a los que los cuestionan 3. Que la democracia participativa no nos da poder real y que el poco que tenemos reside en el voto y en la expresión pública, enérgica, del malestar y del descontento. 4. Que la división real no es entre chavistas y escuálidos sino entre lo que padecen la crisis actual a la intemperie y los que están blindados contra ella, que son también los que la han generado. 5. Que todo el moralismo y los chantajes de los evangélicos, santurrones y sectarios, de la política, chavistas y antichavistas, son anacrónicos, no explican nada, no sirven de nada.

8. Solo queda una cosa que decir, como posdata: si hemos pasado años en la arbitrariedad más grosera, donde el gobierno no le responde a nadie ni es responsable ante nada, es obvio que da algún alivio que la nueva Asamblea Nacional pueda ponerle algún limite a esa arbitrariedad. Pero hacerse ilusiones respecto a una clase política fracasada, prisionera de sus agendas mezquinas (como la Ley de Anmistia), que todavía no nos ofrece una alternativa concreta a la crisis económica ni a la política y que ha puesto en frente a la personificación misma del pasado más detestable, es evidentemente, una necedad.

9. Ahora bien, que la autoridad impotente que nos da el voto sea la que tenemos ahora eso no quiere decir que tenga que ser la única: lo que se opone a la democracia representativa no es la ingenuidad de lo participativo, es la creación de fuerzas autónomas que hagan responder al estado y la clase política, que impidan que se levanten como dioses por encima de la sociedad, que les obliguen a actuar de una forma o de otra, y mucho más allá, que creen realidades nuevas, campos de acción...mundos. Esa es la democracia “en general” (que el gobernado gobierne) y en particular en el sentido moderno: hacer de la lucha una forma de orden; lucha entre fuerzas plurales que se imponen unas sobre otras, se alían unas con otras, se enfrentan unas a otras sin que ninguna domine a las demás y donde siempre nazcan nuevas fuerzas. Democracia no es participación porque el que toma o gobierna una parte -el que participa- está de entrada sometido al que gobierna el todo y asigna cada parte (como el ministerio de las comunas con los consejos comunales). En Venezuela la democracia será débil mientras haya pranes que pueden matar a quien quieren impunemente, mientras haya roscas, monopolios y mafias que controlen la economía, mientras el gobierno se apodere de la cosa pública, mientras no haya forma de hacer responder a los funcionarios ante los ciudadanos, y mientras la gente del común vea como todo es decidido por ellos, incluso el cuando y el como pueden y deben participar, incluso quien es del pueblo y quien es un burgués.

10. Pero eso es así por culpa nuestra: o porque nos resignamos, o porque tuvimos pereza, o porque nos acomodamos, o porque creímos en las trampas de la identidad (“chavez es el pueblo”,”con mis medios no te metas”) y ahora no tenemos los medios para actuar y tendríamos que inventarlos, casi de la nada, en el momento que necesitamos de todas nuestras fuerzas para luchar con la adversidad y la miseria cotidiana. 

Ahora debemos comenzar desde el principio, y como decía V, hay muchos responsables de esta situación que tendrán que responder en su momento, pero el principal lo podemos ver en el espejo. 

Tomado de las redes sociales

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