viernes, 16 de octubre de 2015

Opinión: Bachaquear



Leoncio Barrio 

La escasez de productos, tanto de primera necesidad como los considerados suntuarios, en el mercado, se ha convertido en una de las penurias cotidianas en Venezuela. El gobierno acusa a los empresarios y al imperio de una guerra económica -sin que haya bloqueo como en Cuba-, mientras los empresarios acusan al gobierno por falta de divisas para la exportación de insumos, de estímulo para la producción, el estricto control de precios y un largo etcétera. Cualquiera sea la razón, el resultado es que “no hay” se ha instituido como la frase nacional y las consecuencias las pagamos todos. Asimismo, esta situación ha originado formas alternativas de distribución y consumo expresadas en un verbo: Bachaquear.

Aun cuando el DRAE no reconoce ese verbo, todos los venezolanos conocemos la acción y a pesar de detestarla y/o admitirla como un mal necesario, lo hemos incorporado a nuestra jerga y práctica ordinaria. Siendo que bachaquear es una forma de comercio a través de la reventa ilícita, como en cualquier acción de compra-venta, bachaquea quien vende y quien compra, o sea que a muchos se nos obliga a participar en procesos ilícitos. Yo bachaqueo, tu bachaqueas, nosotros bachaqueamos. La falta de la arepa y el café mañanero, de leche para los muchachos, jabón para bañarnos, batería para el carro o pañales para los ancianos, tiene cara ´e perro y hay que resolverla a cualquier costo.


Bachaqueo al por mayor, como el que se da en la frontera con Colombia es harina de otro costal, bachaqueo al por menor, el que se da en cualquier sitio del país, es el que nos ocupa. Debido a ese bachaqueo, productos que salen al mercado a un precio accesible, son adquiridos por unos pocos y revendidos a precios abusivos. Esto refleja, como mínimo, dos cosas: fallas en la red de distribución y sobre todo, la corrupción masiva, ya que, como decíamos arriba, corrupto es tanto quien propone un negocio ilícito como quien lo acepta y lo ampara.

Hay denuncias en prensa, en las redes, de boca en boca, en la Fiscalía de la República y en la Defensoría del Pueblo, sobre este problema del bachaqueo. En ese delito parece que están incursos personeros gubernamentales, comerciantes, dependientes de los centros de distribución privados y públicos, autoridades policiales y militares de varias jerarquías y, por supuesto, las cabezas visibles del bachaqueo, los bachaqueros, más los consumidores.

Ante esta gran red de corrupción, los organismos del Estado reaccionan implementando mecanismos de persecución y sanciones a quienes bachaquean, mientras los perversos mecanismos de productividad y distribución que dan origen a esta nueva actividad comercial se mantienen intactos. Craso error pero por algo será.

Si la escasez es consecuencia de una guerra económica, a la vista de quien no encuentra lo que necesita o se ve obligado a pagar altísimos precios por obtenerlo, el gobierno la perdió, y si se trata de medición de eficiencia en la distribución de alimentos y otros bienes, también salió raspado; por muy buenas que sean sus intenciones.

Fuente: http://contrapunto.com/noticia/bachaquear-42666/

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