miércoles, 26 de agosto de 2015

Opinión: ¡Libertad para Nicolás Maduro!

María Peña

Es evidente que quien gobierna hoy Venezuela es el sector militar y que el presidente Nicolás Maduro es un "rehén" de los uniformados. Esto no justifica su gris personalidad política. Sus últimas decisiones se alejan de las consideraciones que tuvo Chávez respecto a que las decisiones no afectaran sectores populares, su principal base de apoyo. El inicio del llamado "Operativo de Liberación del Pueblo" ha sido la decisión que la estrategia para permanecer en el poder se realizará sin consideraciones, y que golpear a los barrios será un efecto colateral del intento de maquillar su desprestigio y la crisis económica. 

El OLP es la estrategia de mano dura policiaco-militar de toda la vida, la que tanto se denunció en tiempos de adecos y copeyanos. y que como se dijo ayer criminaliza la pobreza y a los pobres. Bajo órdenes de Diosdado Cabello, desde hace meses Maduro ha comenzado una campaña anticolombiana, cuyos tintes xenofóbicos legitimaran, entre comillas, una acción de envergadura bajo la excusa de acabar con el paramilitarismo en Venezuela. Fijense la lógica subyacente a esto amigos bolivarianos: Maduro está afirmando que Hugo Chávez permitió que el país fuera secuestrado por los muchachos de Carlos Castaño. 

La decisión de cerrar la frontera y declarar estado de excepción en municipios del estado Táchira es el segundo acto de esta bufonada. La deportación masiva afecta es a humildes familias colombianas, repitiendo los abusos de poder que primero fueron realizados contra opositores, luego con las barriadas del país y ahora con migrantes neogranadinos. Lo curioso es el silencio de "la izquierda" estatista, empatada en la onda xenofóbica, y las omisiones de tantos colombianos que apoyaron hasta hoy al proceso bolivariano, que prefieren el silencio antes de coincidir en la crítica con Alvaro Uribe, paradójicamente quien esta cosechando favores políticos del burdo traspiés madurista. 

Rechazo la xenofobia. Como revolucionaria consecuente, en todos los escenarios, rechazo el frenesí patriotero, el militarismo y las políticas de criminalización de la pobreza.  Por último, Maduro es un rehén de Diodado Cabello. ¡Libertad para el antiguo sindicalista del Metro!

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