domingo, 8 de marzo de 2015

Venezuela. El reaccionario establishment de la testosterona

Galadoya

Sopesar, reflexionar y meditar…sopesar, reflexionar y meditar…sopesar, reflexionar y meditar. En este momento tecleo y repito esperando que como por arte de magia el sonido de mis dedos en el teclado y la calidez que evocan las palabras le trasmitan apaciguamiento a mi espíritu, ahora maltrecho, enojado y a punto de vomitar discursos reaccionarios como los que escucho y leo en la mass media de las mismas dos banderas.

Cuando comenzaron las protestas en febrero pasado imaginé que el mundo podría ser un lugar más bonito, que Venezuela podría ser cuna de eventos evolutivos, para ni de casualidad decir “progresistas”, que promovieran una verdadera movida de mata del rígido, denigrante, chauvinista, machista y reaccionario gobierno del PSUV. Y es que me propongo justificar todos y cada uno de los adjetivos que desaguan por mis dedos, para evitar el desgaste de mi garganta. Chauvinista por exagerado, por enaltecer valores autóctonos más allá inclusive de los límites de la realidad. Nunca me ha enorgullecido ser venezolana, porque tampoco me avergüenza, no es un adjetivo al que se le deba conferir tanta humanidad. Ya consigo escuchar las palabras del oficialismo: “apátrida”, “traidora”, “imperialista”…bla bla bla.

¿Por qué debería sentirme orgullosa? Es apenas una causalidad, ¿o será que debo decir casualidad? Siempre me he permitido ser bon vivant de los placeres que me ha proporcionado haber nacido en este país, y haber disfrutado de la jocosidad criolla, haberme deslumbrado con la imponencia del waraira Repano…en fin, es chévere haber nacido aquí, no necesito epítetos ni símbolos para identificarme con mis iguales. El parapeto de la simbología patriótica ha contribuido a la permanencia del poder militar, por eso lo reniego. La evocación de un pasado glorioso lleno de estrellas y jerarquías se ha vuelto recurrente píldora contra el libre pensamiento y la autogestión.

Machista, porque no necesito que se “flexionen” los adjetivos de forma maniquea para dar la impresión de que en la “revolución” todos y tod@s somos iguales. Nada más alejado de la realidad. Las acciones y discursos continúan insultando nuestra inteligencia (eso sí a hombres y mujeres por igual, muy igualitaria al respecto nuestra revolución), mientras “las camaradas” continúan siendo tratadas como “mandos medios”, indefenso animal domesticado, ornamento público. No es necesario que la Ley se llame de los trabajadores (machos) y de las trabajadoras (hembras), la mujer no necesita “especialmente” ser protegida y/o incluida en el discurso, necesita NO NECESITAR tal inclusión y/o protección.

Denigrante por tratarnos como @ganado@ manso, bestias domesticadas, repetidores de premisas vacías: tenemos patria… ¿y cómo es que tener patria se reconcilia con mi libertad? Es cierto, no puedo caminar tranquilamente por mis calles. Me reviento de la rabia de tener que perder tiempo buscando un paquete de papel tu@lé o un kilito de café. Me saca de mis casillas que me ofrezcan 1 litro de leche en una especie de ritual subversivo, para negociarla en callejones oscuros.  

Reaccionarios rojos

Finalmente…reaccionario…Ha de ser mera coincidencia el rechazo visceral que me provocan los pretorianos dirigentes del país. Inflaman sus discursos televisivos diarios con acusaciones eternas a los grupos de oposición como siendo REACCIONARIOS. Reaccionarios ellos que en algún infeliz momento, debido a los delirios de un fallecido comandante, decidieron hacerse del poder político de este país ofreciendo deponer las armas una vez que hubiesen resuelto el hambre y las injusticias sociales. Se me ocurre, optimistamente, que sí saben cómo hacerlo, apenas no quieren, porque eso significaría el fin de las razones de mantenerse en el poder. Pero al final: ¿por qué volvieron los militares al poder? Pues por reaccionarios, por querer volver a imponer sus otrora condiciones de superioridad política y salvaje pos independentista; ¿reaccionario no es aquél que trata de volver a imponer su particular estado de cosas? Pues fue esto lo que hicieron, alzarse en campaña política ofreciendo civilidad al final del túnel, túnel cuyo recorrido se alarga año tras año como por arte de magia, complejo de Penélope al deshacer a hurtadillas lo que se logra a plena luz del día, eterna procrastinación del deber ser, del deber recogerse a algún cuartel a esperar que la civilidad se vista de fiesta y nos invite a debatir, consensuar y reorganizar.

Sin embargo lo que se ha dado es una nueva religiosidad, una nueva Trinidad: Comandante, Presidente y espíritus abnegados, los que aguantan todo, entienden todo y no tienen nada que reivindicar pues la fe mueve montañas (de dinero para fuera del país, mientras se le dan los milagros a los “otros”).

Adjetivos justificados, me resta establecer que los azules reaccionarios del puntofijismo son tan pretorianos como sus verdugos colorados. No tienen, y no demostraron durante la fase aguda de protestas del año pasado, nada más allá de una hueca reivindicación de vuelta a un pasado tampoco nada feliz donde eran sus cabezas las que ostentaban la corona…sin embargo, salve el poder civil, señores colorados, depongan ya sus armas!


Me aterroriza el momento en que en que el padre de nuestra criolla trinidad se apersone en esencia e indique, a algún meritorio y plebiscitario elegido, que ha llegado el momento de reivindicar el establishment de la testosterona, ¡que el comandante nos agarre confesad@s!

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nos interesa el debate, la confrontación de ideas y el disenso. Pero si tu comentario es sólo para descalificaciones sin argumentos, o mentiras falaces, no será publicado. Hay muchos sitios del gobierno venezolano donde gustosa y rápidamente publican ese tipo de comunicaciones.