Vladimir Aguilar Castro
Universidad de Los Andes
Centro de Estudios Políticos y Sociales de América Latina (CEPSAL)
Venezuela
El filósofo francés, Alain Badiou, refiere que para los estoicos la ética y, en consecuencia, la democracia y la política, consiste en la búsqueda de una buena manera de ser o la sabiduría de la acción. Siendo esto así, los resultados electorales de Grecia son las vías alternativas que se abren en tiempos de crisis. Es una realidad política interesante de mirar como experiencia, incluso mucho más que la de los tarifados del movimiento Podemos en España.
Luego de un profundo proceso de desestabilización económica impulsado por los centros económicos de la Unión Europea que produjo una sucesión de gobiernos en Grecia, hoy la estoica izquierda se hace con los resultados electorales. Una ruptura con los socialdemócratas y con el propio Partido Comunista Griego, marca un deslinde con los grupos políticos reformistas que han traicionado las banderas de la redención humana por alinearse con el neoliberalismo salvaje en cualquiera de las versiones en que este muestre.
El camino de Grecia, luego de haber tocado fondo con una población que ronda en el 44% de la pobreza extrema, se abre con una izquierda como opción política sin ataduras con partidos del estatus y mucho menos con organizaciones revisionistas. El gran desafío para la nueva Grecia es la de una plataforma política desde el sur de Europa como respuesta a la Europa reaccionaria del norte. Junto a Irlanda, España y Portugal, y luego de haber sido despectivamente llamados como el club de los cochinos (PIGS por sus siglas en inglés), los griegos marcan un viraje a las políticas económicas de una Europa cada vez más racista y excluyente.
Al trasluz de lo que acontece en Venezuela, dos lecturas importantes valen la pena hacer de estos comicios: primero, el carácter de la izquierda como opción política al conservadurismo, pero sobre todo, a la traición de la izquierda tradicional y panfletaria. Y segundo, el auge del nazismo como fuerza de poder. Lamentablemente los tiempos de crisis eso es lo que pone de manifiesto: dos fuerzas contradictorias que se niegan entre sí. Si algún paralelismo se debe hacer con nuestro país, es que aquí las expresiones de fascismo han comenzado a mostrar sus dientes como alternativa política. Y eso es muy peligroso ya que este fenómeno no distingue entre colores políticos. El otro aspecto relevante es que lo que se impone como salida ante la crisis nacional, es una propuesta al estilo griego que rompa con la sucesión oposición y gobierno.
Afortunadamente, ni lo que ha ocurrido históricamente en el mundo ni lo que acontece en otras latitudes, puede ser explicado a partir de lo que sucede en Venezuela. Llegará el momento de una nueva implosión que permita una reconfiguración de fuerzas, desde la cual se pueda erigir un movimiento distinto al más reciente bipartidismo de los últimos quince años.
Un último comentario con relación a Grecia nos merece la no juramentación del nuevo Primer Ministro Alexis Tsiras ante los clérigos de la iglesia ortodoxa. Seguro debe estar el nuevo mandatario que en las luchas sociales quienes realmente proveen son los pueblos.
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