domingo, 25 de enero de 2015
737 propietarios controlan el 80% del valor empresarial mundial
Gérard Duménil y Dominique Lévy
Un conjunto de estudios proporcionan una imagen llamativa de la propiedad capitalista: 737 propietarios controlan las empresas transnacionales que representan el 80% del valor de todas las sociedades del mundo. Por otra parte, se confirma el dominio anglosajón, sobre todo de los Estados Unidos.
Estos estudios analizados en el libro La gran bifurcación [Ver anexo] se fundan sobre un conjunto muy amplio de datos: 37 millones de agentes, individuos y empresas, pertenecientes a la cuasi-totalidad de países del mundo, y alrededor de 13 millones de vínculos de propiedad –las tenencias de acciones. Estos estudios se refieren a las 43.000 empresas transnacionales del mundo y todas las sociedades e individuos que tienen una relación de propiedad directa o indirecta con estas empresas. Las relaciones de propiedad definen redes.
El principal descubrimiento es la existencia de una enorme conexión entre las mayores empresas transnacionales: 80% de las sociedades consideradas en el estudio obtienen el 94% de los beneficios de todas las sociedades transnacionales.
Esta conexión tiene la forma de una pajarita: el nudo central y los dos lazos. Uno de esos lazos es pequeño y agrupa sociedades o individuos que poseen empresas pertenecientes a las otras partes de la pajarita. El nudo central es una red inextricable de sociedades, mayoritariamente financieras, que se pertenecen mutuamente y que, además, poseen las empresas del otro lazo que agrupa la gran masa de sociedades no financieras. Este nudo central reúne solo 1.347 sociedades de las que tres cuartas partes de las acciones pertenecen a otras corporaciones situadas en este mismo conjunto.
Estos estudios definen el “control” por la posesión de al menos un 50% de las acciones de una empresa. Vemos entonces que 737 propietarios, si actuaran colectivamente, controlarían las empresas transnacionales que representan el 80% del valor de todas las sociedades del mundo; entre sus propietarios, puede haber sociedades o individuos (multimillonarios).
Acercándonos más a las cimas, pueden identificarse 50 agentes, todos de empresas que ejercen el mayor control en el plano mundial. Vemos que 45 de estos agentes son sociedades financieras y cuatro son holdings. El dominio de Estados Unidos es aquí aplastante: posee prácticamente la mitad de estas sociedades. Le sucede el Reino Unido, con ocho sociedades, y después Francia, con cinco. Alemania está poco presente, con solo dos sociedades.
Estos estudios definen igualmente a las «comunidades», es decir subconjuntos de sociedades ligadas entre sí. La presencia de sociedades de un mismo país que estructuran estos subconjuntos permite identificarlas como comunidades nacionales, y no comunidades de empresas de un mismo sector (que se unirían independientemente de su nacionalidad). Pero empresas de otra diversidad de países están igualmente presentes y ligadas a las sociedades del país dominante que define la comunidad.
Algunas de estas comunidades son muy abiertas, en el sentido en que las sociedades de diversas nacionalidades asociadas son numerosas. No sorprenderá constatar que la principal de estas entidades es la de Estados Unidos; le sigue la del Reino Unido. En ambos casos, en torno a la mitad de las sociedades pertenece al país en cuestión, y la otra mitad es extranjera. La situación es bastante diferente en Europa continental. Entre los «grandes» –a excepción de los Países Bajos, donde la comunidad está muy abierta al resto del mundo– las comunidades de los demás países son muy cerradas. Por ejemplo, la comunidad francesa está formada en un 79% por sociedades del país. Las dos comunidades alemanas están igualmente muy cerradas. Puede citarse el sorprendente caso de Japón donde el 75% de las empresas en el estudio pertenecen a la comunidad de Estados Unidos; asombrará menos saber que más de la mitad de las empresas israelíes forman parte de la comunidad estadounidense.
[Tomado de http://www.elsalmoncontracorriente.es/?La-hegemonia-anglosajona-en-la.]
Anexo: Presentación del libro La gran bifurcación. Acabar con el neoliberalismo
El nuevo libro de Gérard Dumenil y Dominique Lévy publicado en la colección Economía crítica & ecologismo social, analiza el momento decisivo en que se encuentran las economías y las sociedades de los EEUU y Europa. Ante el avance de la derecha hacia nuevas configuraciones sociales que, pese a la crisis, apuestan por prolongar la senda neoliberal, los autores advierten de que urge buscar una vía alternativa hacia la izquierda.
Detrás de la evolución de las desigualdades entre rentas del trabajo y rentas del capital -muy documentada y de plena actualidad- y detrás de las diferencias entre salarios altos y bajos se esconde una estructura de clases tripolar, integrada por capitalistas, cuadros de altos directivos y clases populares. La alianza social entre capitalistas y cuadros, típica del neoliberalismo, es el distintivo de la derecha; la alianza entre clases populares y cuadros, característica del periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial, fue seña de identidad de la izquierda.
Este libro, riguroso y comprometido, que también aborda el caso español, defiende una tesis sencilla: es necesario luchar contra las grandes redes financieras y contra la connivencia entre propietarios y altos directivos. Esta es la condición para poner en marcha un nuevo compromiso de izquierdas, con la participación de clases populares y cuadros, que siente las bases de una superación gradual del capitalismo.
Los autores son economistas heterodoxos, investigadores del CNRS y autores de varias obras, entre las que destaca The Crisis of Neoliberalism.
[Tomado de http://www.fuhem.es/ecosocial/noticias.aspx?v=9627&n=0.]

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