martes, 16 de septiembre de 2014

Las Guarimbas terminaron


Mariana

La gente de paz, el oficialismo y la oposición oficialista finalmente respiran tranquilos. Hace un tiempo que los exaltados y revoltosos jóvenes callaron sus voces y abandonaron sus barricadas, Las fuerzas de la represión sangrienta  y la corrupción gobernante, con el apoyo de los pacíficos opositores electoreros, lograron terminar con las guarimbas que no han vuelto. Con la paz, como dice Serrat, volvió el pobre a su pobreza, volvió el rico a su riqueza, y el señor cura a sus misas. El gobierno puede dedicarse de lleno a resolver algunos problemitas que tiene la revolución bonita.

Tanto desafuero era inútil porque, como todos vimos por cadena nacional, la MUD y el gobierno mediante el diálogo podían resolver esos problemitas. Poco a poco, todos los que se salen de ese guión van presos, perseguidos, exilados o desaparecidos. Con el pacífico intercambio de ideas entre la oposición pacifista, Maduro, y los militares gobernantes, se abre un futuro de prosperidad y abundancia, si Dios quiere (y  la MUD sobrevive). Tortuga Capriles puede planear sus próximas derrotas electorales en paz.

Se respiran aires tranquilos y felices. El pueblo chavista se deleita en sus largas colas para conseguir aceite sabiendo que nadie está perturbando la paz con protestas y disfruta anticipadamente del racionamiento electrónico, no como la obsoleta tarjeta cubana. Somos del primer mundo, ¡con racionamiento electrónico! Logros de la revolución, que abastece escasez. La quincena se disuelve antes del primer fin de semana pero tenemos paz y patria. Tranquilos, los futuros viajeros, enchufados la mayoría, saben que no hay pasajes para ningún lado donde haya shampoo pero calmados porque no hay guarimbas protestando contra el liderazgo del Ungido Heredero. La justicia -presidida por ese inenerrable combo del TSJ- les dará a todos compensación por sus reclamos sin necesidad de hacer barricadas. Eso sí, en el tiempo de Dios que es perfecto, como gusta decir al incontestable y pacífico líder opositor. Con la paz el gobierno podrá, sin sobresaltos, desguasar CITGO, regalar plata a los banqueros y traspasar las grandes industrias a los chinos, previo desalojar a los damnificados de los edificios que solicitaron para sus oficinas.

Mientras esperamos silenciosos y callados las soluciones que la oposición oficialista alcanzará mediante el diálogo con los burócratas cubanos, los trabajadores socialistas felices porque nadie les quita ahora el protagonismo revolucionario. Guiados por alguna fracción del PSUV, los sindicatos si acaso conseguirán 10 de cada 200 bolívares de aumento que necesitan porque el gobierno es el patrón y no hay patrón generoso, como bien lo dicen los socialistas del siglo XXI. Si no les gusta, les pasará lo que a los apátridas guarimberos, más cuando sabemos que a los chinos no les caen bien las demandas de los trabajadores como bien lo saben los despedidos por protestar, sin derecho a pataleo, de Transmonagas. Después de la derrota de las guarimbas, toda protesta murió antes de nacer, tal como murieron las huelgas de hambre después de Brito. Cuando el pueblo chavista apoyó la represión no pensó que eso les esperaba a ellos en cada protesta porque, con Tibisay eterna, ni los votos se necesitan. Si tienen dudas, pueden preguntar a los miembros de Marea Socialista, que quedó en olita moja-canillas en las elecciones internas del PSUV. El plan maestro de la pacífica oposición oficialista es arrasar en las próximas elecciones libres y electrónicas-.

Por otro lado, dado que las grandes empresas, que los trabajadores aplaudieron cuando Chávez se las apropió, están en tren de disolución tampoco es que trabajen mucho o que a alguien en el gobierno le importe si lo hacen o no, por lo que no pueden gritar alto. Si no, vean a los ignorados huelguistas de la SIDOR de Diosdado, que ni siquiera salen en Conclusiones de CNN. ¿Recuerdan cuando, antes de Chávez, los trabajadores jubilados eran accionistas? Hasta el petróleo viene palo abajo. Los negocios están en la importación, como bien los hizo la hija del Fallecido Eterno con el arroz argentino, premiada por su sapiencia con un alto cargo diplomático ya que ha mostrado profunda sabiduría para lidiar con los problemas del planeta como los de Oriente Medio, Ucrania, ISIS, Mercosur, la ecología y la crisis financiera. Más vale que los trabajadores usen su tiempo haciendo las pacíficas colas para conseguir comida o remedios, mientras hacen nuevas amistades como dijo el ministro. No hagan como los guarimberos porque calladitos se ven más bonitos. Los he oído gritar desnudos y con hambre por la revolución y no van protestar si el Comandante Eterno cumplió con esto. Los trabajadores venezolanos, apoyaron un gobierno que maltrata a todo el mundo y sólo les queda disfrutar cuando les pega a los otros. Y coinciden con los militares en que, si son algunos estudiantes, mejor. Pero también les toca a ellos.

Los supuestos campesinos beneficiados con las tierras expropiadas, luego de comerse todos los animales y los granos guardados, descubrieron que cuidar vacas y cosechar algo requiere saber del asunto y es mucho trabajo, en particular cuando la tierra y los beneficios es de y para los enchufados. Trabajar, como lo muestran los herederos de Chávez o los militares, no es revolucionario. Si no, que le pregunten al hijo de Maduro (en agosto estuvo en Argentina comiendo carne y eligiendo desodorante) o a la gran la familia de la Primera Combatiente cuando pasen de visita por Venezuela, si pasan. Aunque, después de la sorpresa que tuvo el as de la inteligencia bolivariana Gral. Pollo Carvajal, (un hombre nuevo revolucionario, ejemplo de soldado valiente y sacrificado, acusado malamente de narcotraficante, asesino, torturador y terrorista) que no sabía que lo andaban cazando, no creo que los capos del gobierno se dediquen a pasear mucho fuera del ALBA. Podemos estar tranquilos porque si el jefe de inteligencia con cédula de mujer ni siquiera se enteró de que los holandeses lo iban a encanar, que no nos enteremos nosotros de lo qué pasa con los miles de millones de petrodólares que recibimos no debe sorprendernos.

El chavismo ha desterrado al horrible capitalismo y afán de dinero, como dice el Padrenuestro del Delegado,  por el trueque. Cambió ministros por bachilleres, militares por forajidos, médicos por paramédicos de la Bolivariana, maestros por analfabetos, hospitales por morgues en espera, papel tuale por patria, comida por hambre, sueldos por limosnas, tenientes por millonarios, diputados por focas, imperialistas por cubanos, mercadería por estanterías vacías. Levantando la bandera de la paz, hemos cambiado la presencia por la ausencia y la voz por el silencio. Los estudiantes franceses en mayo del 68 reclamaban la imaginación al poder, los chavistas venezolanos han preferido la ignorancia en el poder.

La verdad, este ánimo de paz que nos inunda después de las guarimbas se parece mucho al pacifismo de los judíos de la Alemania nazi, cuando pacíficamente se entregaban a la Gestapo, pacíficamente marchaban a los trenes, que pacíficamente los llevaban a los campos de concentración, donde pacíficamente iban a las cámaras de gas, y pacíficamente sufrían y morían, esperando que un pacífico diálogo con Hitler resolviera sus problemas. Los aguerridos venezolanos seguimos descansando en paz en alguna cola por algo, lo que sea, dominados políticamente por los cubanos y económicamente por los chinos. Pero al menos se ha logrado que los estudiantes vuelvan a hacer lo que: deben: aplaudir los doctorados que se autoadjudica una rectora.

Venezolanos, de frente…march al futuro. La prosperidad y abundancia que estamos logrando gracias a la paz alcanzada con la represión de las guarimbas nos llena de esperanza. ¿O no?


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