miércoles, 24 de septiembre de 2014

Buscando rumbo y definición para el movimiento estudiantil


Miguel Villar

En el movimiento estudiantil creemos saber quiénes somos y qué queremos: “¡somos estudiantes y queremos libertad!”; pero ¿de qué tipo de libertad hablamos?, ¿acaso la libertad a la que nos referimos consiste en la reproducción del sistema seudodemocrático y capitalista, el cual es responsable de nuestra crisis actual? En el contexto crítico en el que encontramos a Venezuela, es necesario que los distintos grupos que conforman el movimiento estudiantil reformulen su divisa y se pregunten ¿qué somos? y ¿hacia dónde vamos? Es imprescindible precisar el sentido de la existencia del movimiento estudiantil con la finalidad de definir una propuesta común para la construcción del futuro. Con este fin, es necesario estudiar y comprender la crisis que atraviesa Venezuela para sacar provecho de ella, en el sentido de proponer valores que dignifican a la humanidad, y destruir los falsos valores que generan opresión y malestar en la sociedad.

Una de las virtudes que constituye la esencia del movimiento estudiantil es la auto-organización de ese porcentaje de estudiantes que luchan hombro a hombro, solidariamente, para formar un futuro mejor para el país, pues cada estudiante reconoce al otro como un prójimo, como un igual, como un hermano, cuya amistad es indispensable para llevar a cabo su empresa; y justamente esos valores de respeto y solidaridad que unen a estos estudiantes son los que le dan sentido a la existencia de un movimiento estudiantil autónomo y beligerante. Por otro lado, existen estudiantes que defienden una postura seudodemocrática, basada en una visión capitalista de la sociedad que tiene como finalidad la explotación del hombre por el hombre, por lo cual perciben a las personas que los rodean como material humano disponible para ser utilizado como un medio a fin de realizar sus proyectos individuales. En definitiva esta concepción de dominación debemos destruirla, y preservar los valores que dignifican y hacen libre al ser humano. anarquismo

Es necesario que se genere una conciencia crítica sobre el sentido del movimiento estudiantil, y se provoque un debate sobre los valores fundamentales que mueven las acciones de calle, y sobre la totalidad de su praxis política. El movimiento estudiantil que se funda en la solidaridad y el respeto entre los seres humanos como iguales, debe desmarcarse claramente de ese sector de estudiantes que propugna un modelo político de explotación y que está de acuerdo con establecer jerarquías irracionales de dominación, pues a la larga ese modelo diluirá todo tipo de movimientos autónomos y auto-organizados. En este sentido, es necesaria la solidaridad solo con los solidarios, de otro modo, sería una contradicción respaldar a dirigentes como María Corina Machado, Leopoldo López, Capriles Radonski, Diosdado Cabello o Nicolás Maduro, quienes poseen antivalores como el egoísmo, el sectarismo, el interés propio, el racismo, la discriminación, el odio y la confrontación. En conclusión, ser solidarios y ayudar a gente que comparta esos antivalores sería contradictorio; ser solidarios con empresarios, políticos, o miembros de cualquier organismo de represión no es solidaridad, eso es servidumbre.

[Publicado originalmente en El Libertario # 74, octubre 2014.]

 

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