martes, 1 de julio de 2014

Asamblea y grupo de afinidad: las bases de la organización anarquista


Grupo Anarquista Pirexia

Partamos pues de un grupo de personas que quieren organizarse en un contexto determinado. Atendiendo a la libertad, la mejor forma de que, dentro del grupo, las personas sean libres, es que todas ellas puedan tomar las decisiones que estimen conveniente en cada momento, sobre lo que les afecta directamente y que puedan tomarlas en condiciones de igualdad.

El anarquismo entiende como asamblea la reunión donde todas las personas afectadas por una problemática determinada o personas que forman parte de una misma organización pueden dar su opinión en igualdad y llegar a acuerdos de forma directa y sin intermediari@s. Es la asamblea el único modelo que permite que en un grupo, todas las personas se expresen en igualdad y puedan llegar a acuerdos y consensos.

Ejemplos podemos poner todos los imaginables, porque habrá tantos grupos como necesidades tenga la gente de dar respuesta a los problemas. Imaginemos un grupo de personas afectadas por la misma problemática, la explotación laboral. Imaginemos un grupo de 50 trabajadores de un taller que fabrica estructuras metálicas; imaginemos que esas personas están sufriendo una situación de explotación laboral. Bien, según el modelo organizativo que nos traemos entre manos, esas personas formarían un sindicato de ramo, en concreto del ramo del metal. Comenzarían reuniéndose en asamblea y exponiendo los problemas que sufren y las posibles soluciones que el grupo podría dar a ese problema. En este caso, estaríamos hablando de anarcosindicalismo, en concreto del componente más básico del anarcosindicalismo, el sindicato de ramo.


Imaginemos otro ejemplo: un bloque de pisos, las personas que en él habitan se reunirían en asambleas periódicas para tratar todos los asuntos relacionados con el bloque y repartirse tareas, llegar a acuerdos, etc. En este caso estamos hablando sencillamente de un grupo de personas que comparte una vivienda.

Pongamos otro caso: el Grupo Anarquista Pirexia. Las personas que formamos parte de dicho grupo nos reunimos en asambleas periódicas y tomamos nuestros acuerdos en condiciones de igualdad. Es este un caso de un grupo de afinidad, específicamente anarquista, que atiende a la necesidad de difundir el anarquismo (entre otras).

Hemos visto tres ejemplos diferentes en los cuales se organizan las personas, en el primero de ellos, sencillamente se comparte una problemática común, no todas las personas que trabajan en la fábrica han de ser anarquistas, ni siquiera han de compartir ideología. Es su condición de trabajadores explotad@s de esa fábrica la que les une y les hace formar un sindicato, no se precisa nada más.

En el caso del bloque de viviendas es una necesidad que podríamos denominar “geográfica”. Un grupo de personas comparten un lugar común para vivir y necesitan llegar a acuerdos de la forma más libre e igualitaria posible.

En el tercer caso hablamos de un grupo específicamente anarquista, es algo más concreto, todas las personas que formamos parte de dicho grupo somos anarquistas, pero además tenemos mucha afinidad así que nos organizamos en un tipo de estructura llamada grupo de afinidad, ya que es ésta la que mejor atiende a nuestras necesidades en particular.

Lo que tenemos son tres ejemplos diferentes de organización anti-autoritaria. También podríamos llamar a este tipo de organización, expuesta en los tres ejemplos, democracia directa (en contraposición a la representativa), organización de tipo horizontal y otros nombres que recibe.

Voto y organización

Entre los tres ejemplos hay diferencias en cuanto a la organización. En el caso del grupo de afinidad anarquista, hablamos de algo mucho más coherente con la idea libertaria. Las decisiones se toman por unanimidad, no se utiliza el voto para que una mayoría no someta a una minoría, si algún acuerdo no es aprobado por todas las personas que forman parte del grupo, sencillamente ese acuerdo no se lleva adelante. Antes, puede ocurrir que dicho acuerdo se vaya perfilando en asamblea hasta que tome una forma tal que satisfaga a todas las personas. Se trata de no utilizar el voto jamás.

Eso sin embargo no serviría para el ejemplo de un bloque de viviendas, donde la afinidad no tiene porque estar trabajada, si en el bloque de pisos no se usase el voto más a menudo, al tener que funcionar por unanimidad, mucha gente interrumpiría la actividad de la asamblea sencillamente negándose a todo lo que no le interese. Sin embargo se recomienda tratar de trabajar el consenso, el llegar a acuerdos, el perfilar las propuestas en debate, siempre es preferible llegar a consensos y no tener que recurrir a que una mayoría someta a una minoría a tomar un acuerdo que no les satisface.

En el caso de la fábrica y el sindicato, hablaríamos de lo mismo, se trata de llegar a consensos que satisfagan a todas las personas, aunque también se usa el voto y se tienen menos escrúpulos en ello que en el caso del grupo de afinidad. Lo que se suele hacer es que en situaciones muy excepcionales, cuando es imposible llegar a acuerdos tras haberlo intentado, la asamblea puede decidir utilizar la votación a mano alzada en ese caso concreto. De la misma forma que en el caso del bloque de viviendas, se recomienda trabajar el debate sano y en igualdad para alcanzar consensos, prescindiendo lo máximo posible del voto.

Somos insistentes con el tema del voto porque, el voto, favorece la creación de grupúsculos de poder dentro del grupo en cuestión. Gente más afín que las demás pueden ponerse de acuerdo antes de las asambleas para votar lo mismo y “acabar con el rival”. Se fomentan las rivalidades y enfrentamientos, se genera desunión y malestar. Ahí no estaríamos hablando de libertad, ni tampoco de igualdad, estaríamos hablando de una especie de dictadura de la mayoría. Es por eso que recomendamos una y otra vez el consenso, la búsqueda de unanimidad en asambleas, a través de la discusión y el debate. Un entrenamiento permanente en la toma de decisiones en igualdad, nos hace más libres, agudiza nuestra capacidad de reflexión y de síntesis, nuestra capacidad de resolver problemas, tomamos conciencia de nuestra responsabilidad… nos hace mejores, en definitiva.

Eso es algo que con voluntad y ganas puede entrenarse en la práctica, la sociedad en la cual vivimos actualmente nos empuja a lo contrario, a la competitividad, a la rivalidad, a pisotear a la persona que tenemos al lado. Todo ese condicionamiento nos ha sido inoculado desde la infancia. Es hora de trabajar y educarnos en lo contrario, en el apoyo mutuo y en el diálogo, en el entendimiento, en relacionarnos con las demás personas y no caminar como entes aislados, cada cual a lo suyo sin reparar más que en sí mism@s.

Las personas que dominan nuestras vidas para su beneficio particular nos quieren así, como entes aislados, egoístas, incapaces de ponerse de acuerdo con l@s demás.

[Texto tomado de La Anarquía: organizándonos en libertad. Aspectos básicos del Federalismo Anarquista, pp. 5-8. El documento completo está en http://www.mundolibertario.org/archivos/documentos/GrupoAnarquistaPirexia_LaAnarquiacuteaorganizaacutendonosenLibertadaspectosbaacutesicossobreFederalismoAnarquista.pdf.]


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