viernes, 27 de junio de 2014

Seguridad de Pdvsa entre las peores en el mundo petrolero



















José Gil

A las 2:20 de la tarde, del miércoles 3 de Julio de 2013, un nuevo incendio se produjo en instalaciones de Pdvsa en Amuay. Esta vez en la unidad de flexicoquer del complejo. A poco menos de 11 meses de la explosión que acabó con decenas de vidas y cientos de viviendas en el complejo refinador de Paraguaná y sus alrededores, se produce un nuevo evento, en el mismo sitio, que pone en el tapete la pésima gestión de Rafael Ramírez en materia de seguridad laboral, ambiental e industrial.

Sumado a una pésima gestión en términos de seguridad, se suma la desfachatez de voceros que alardean de haber apagado el incendio en 20 minutos y que “la planta continúa operando con normalidad”.

Es posible que en alguna nación del África subsahariana, en países en guerras, o en regiones devastadas por conflictos armados; haya alguna operadora petrolera con niveles de seguridad tan bajos como los de Pdvsa, pero no han de ser muchas.

Mentiras e ignorancia

No se había extinguido el humo de la explosión catastrófica en Amuay, del 25 de Agosto de 2012, que mató a 40 personas (si se cree la conservadora cifra oficial); cuando ya sus altos directivos declaraban que en menos de 1 mes estaría operando plenamente. La realidad es que para el momento de aquella explosión la capacidad de refinación apenas llegaba al 60%, pero la mentira e ignorancia (por no decir mala intención) de los jerarcas petroleros prometía que estarían a plena capacidad en un mes. Hasta la fecha de este nuevo incidente no se había logrado lo prometido, pero claro, esos voceros cuentan con la corta memoria de un país que mal vive del petróleo, aunque poco o nada sepamos de este negocio.


Los peores estándares de seguridad

Toda empresa petrolera debe cumplir con una serie de estándares en materia de seguridad ambiental, laboral e industrial. Esos estándares tienen carácter y normativa internacional, que deben ser certificados por normas de calidad “ISO”, por las siglas en inglés Organización Internacional de Estandarización.

Tales normas se identifican y aplican según el área de operación, si es perforación de pozos, oficinas administrativas, plantas de refinación, tanques de almacenamiento de inflamables, etc. La alta frecuencia de incidentes que ocurren en Pdvsa y el accidente catastrófico de 2012, obligaban a que se hicieran estudios y establecieran planes de seguridad, que obliguen a realizar auditorías en los niveles de cumplimiento de las normas, y revisar procesos de certificación. Tales cosas ni se mencionan en los informes de gestión presentados por el ministro Ramírez correspondientes al ejercicio fiscal de 2012, lo que permite ver que no se ha interesado por establecer condiciones de control en protección de vidas, ambiente y bienes.

Menosprecio a la vida

¿Cómo puede ser posible que en instalaciones de alto riesgo, como las de un Centro Refinador, no se cumplan con auditorías externas de seguridad que garanticen los estándares internacionales? Y si se cumplen, son hechas por intereses mezquinos a la vida, emparentados solo con exprimir y usufructuar ganancias mal habidas; que arriesgan vidas de otros y bienes de la nación.

No es secreto que el profesional que accede a instalaciones en Amuay lo hace a su propio riesgo. Se hacen pruebas como la del flexicoquer sin cumplir con controles ni sistemas de contingencia, lo que deja ver el poco valor que tiene para los de arriba la vida de los que bajo el inclemente sol Falconiano cumplen, bien por ignorancia o por falta de estima propia, órdenes a riesgo de su propia vida.

Menosprecio al ambiente

La corta memoria del ciudadano permite a Pdvsa pavonearse en Monagas como si el accidente de miles de barriles de crudo lanzados al Río Guarapiche nunca hubiese ocurrido. Miles de especies afectadas, flora única devastada, y habitantes de Maturín en largas colas para recibir aguas durante semanas; todo eso sin contar con el daño patrimonial que representó ese accidente para la nación.

¿Alguna responsabilidad para los gerentes de la estatal por semejante impacto contra el ambiente?, ¿alguna sanción?, ¿algún despedido siquiera?, no mientras quienes administren al Estado sean los que propician estos accidentes, resultado de su ignorancia, ineficacia, corrupción y complicidad para eludir procedimientos y leyes.

Policías en casa

¿Algún empleado de empresa pública puede ser candidato a tener que dar su teléfono celular para ser revisado? Alguien diría en tono jocoso “only in PDVSA”. Una cosa es revisar el maletero de un auto como control para evitar robo de equipos, o revisar hasta las medias cuando se sospecha alguna fuga de datos vitales de la nación, pero otra es permitir que policías políticos tengan el poder para arbitrariedades como las post-electorales en Pdvsa. Sin embargo, como ocurre en toda organización que es mano dura con los de casa, suele ser blanda con los asuntos realmente importantes.

Mientras preparaba este escrito quien suscribe encontró, tirada en plena vía pública, nada menos que la copia del registro eléctrico de un pozo petrolero. Se trata del pozo VLD-772, de Bachaquero, propiedad de Pdvsa. Para los suspicaces de oficio, quien suscribe ha tenido en sus manos cientos de tales registros, y por eso pudo avistarlo desde su auto y saber de qué se trataba aquel papel botado. Está a la disposición de Pdvsa para retornarlo; y por cierto, no se hicieron copias.

¿Cómo explicar la falta de cuidado como para que información tan costosa e importante se encuentre tirada cual basura en la calle, mientras teléfonos celulares son revisados? Solo en una empresa cuyos estándares de seguridad enfocan coacción política por encima de seguridad de vida, ambiente y bienes. Seguridad en Pdvsa implica prioriza evitar que se hagan públicos los cientos de incidentes no reportados que ocurren en sus instalaciones, pero no el evitar que ocurran.

Excusas

Siempre que ocurren incidentes en PDVSA que no pueden ser ocultados, se suele mencionar los ignominiosos accidentes producidos por corporaciones petroleras en otras partes del mundo. Sin embargo, en aquellos casos, las empresas han sido obligadas a resarcir daños y perjuicios, funcionarios han sido enjuiciados penal y moralmente, y muchos directivos han perdido su puesto. ¿En Pdvsa? Como nadie es responsable de nada, nadie es culpable y nadie responde por nadie ni nada.

Existen instalaciones del sector petroquímico cuyas condiciones incluso sanitarias deberían ser revisadas por entes de salubridad; pero las denuncias llegan solo extraoficialmente, pues la desidia y el conformismo son caldo de cultivo para las tragedias que costarán más vidas en el futuro cercano.

Para salir de las sombras

Evitar que se sigan perdiendo vidas, ocurriendo incidentes con lesiones y pérdidas de bienes, accidentes con impacto ambiental; depende en primer lugar de que los profesionales y personal involucrado en actividades operativas de la principal industria de la nación se apeguen al cumplimiento de los estándares. Eso puede ser un problema, pues no faltará quien señale esta acción como insubordinación o algo peor. Pero al final cada persona decide si viola normas que atentan contra su vida y la de otros, o ejerce su legítimo derecho a exigir condiciones de seguridad industrial que han sido logradas con grandes esfuerzos y sacrificios por gente valiente a escala mundial.

Las condiciones de seguridad personal, ambiental e industrial no pueden continuar siendo una parodia irresponsable. Existen profesionales con la formación y conocimiento requerido en materia de seguridad en instalaciones de alto riesgo asociadas al negocio petrolero, pero por los acontecimientos que se han convertido en rutina en esta llamada “nueva Pdvsa”, está claro que no son quienes están tomando las decisiones en materia de seguridad, y sus voces son desoídas. Es menester que en esta materia se suba el nivel de seguridad, o vidas y bienes se seguirán perdiendo.



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