domingo, 15 de junio de 2014

De la pobreza y sus estadísticas: no aclaren, que oscurecen

















Sofía Comuniello

Se atribuye a Winston Churchill una descarada sentencia: “Sólo me creo las estadísticas que yo, personalmente, he manipulado”; mientras que Benjamin Disraeli -otro político británico- en parecida vena cínica se supone habría apuntado: “Hay tres clases de mentiras: mentiras, malditas mentiras y estadísticas”. Apócrifas o no, estas citas y similares salen de continuo a relucir, pues expresan con elocuente claridad lo que desde el Estado y los políticos que se turnan en su comando se suele hacer con la información estadística, especialmente cuando se trata de “maquillar” los números donde se expone su gestión para presentarlos ante sus gobernados.

En la actual Venezuela, la pandilla al timón de la máquina estatal para nada descuida ésta bien cimentada tradición en gobiernos de aquí y allá. Por el contrario, ha alcanzado nuevas cotas de manipulación y desvergüenza, de lo que un buen ejemplo es lo que se observa en referencia a la información sobre la pobreza y su evolución, emanada nada más y nada menos que del Instituto Nacional de Estadística - INE. Este organismo, tras un peculiar retardo de meses, al fin hizo públicas el pasado 23 de mayo las cifras de la Encuesta de Hogares por Muestreo correspondientes al segundo semestre de 2013, con indicadores a partir de los cuales es posible determinar cifras sobre hogares en situación de pobreza.


¿Cómo precisa el INE si un hogar o grupo familiar es pobre? Se compara el ingreso per cápita de ese hogar con la Línea de Pobreza por Ingreso, la cual considera la Canasta Alimentaria Normativa y la Canasta Básica. La Canasta Alimentaria Normativa incluye 50 productos alimenticios representativos del consumo de la familia tipo venezolana (5,2 miembros en promedio según el INE), que cubren la totalidad de sus requerimientos de energía y nutrientes. La Canasta Básica comprende 362 bienes y servicios (incluyendo los 50 de la Canasta Alimentaria Normativa) representativos del consumo básico mensual de la familia tipo. La Canasta Básica incluye comida, bebidas alcohólicas, vestido, calzado, vivienda (alquiler, servicios y equipamiento), transporte, salud, comunicaciones, esparcimiento y cultura, educación y restaurantes y hoteles. Para su cálculo, se estima que es dos veces la Canasta Alimentaria Normativa. Un hogar pobre sería aquel cuyos ingresos en un período determinado no permiten cubrir la Canasta Básica para la familia en dicho lapso, mientras que la situación de pobreza extrema se da cuando el ingreso no alcanza siquiera a costear la Canasta Alimentaria Normativa.

En los números que divulga el INE (http://www.ine.gov.ve/index.php?option=com_content&view=category&id=104&Itemid=45), lo que más ha llamado la atención es el crecimiento en la cantidad de hogares en situación de pobreza: en el 2° semestre de 2012 eran 21,2 % del total (1.483.264 hogares), para ascender a 27,3 % en el 2° semestre de 2013 (1.899.590 hogares). Sobre este incremento se han centrado los comentarios, respecto a lo cual vale la pena recalcar cómo aquí parece repetirse un ciclo bien conocido en la historia social venezolana bajo el petróleo: cuando hay auge del ingreso por hidrocarburos la pobreza declina, para volver a crecer cuando la bonanza rentista pasa. Con ello, queda claro lo efímero de los supuestos logros de la “revolución bolivariana” al enfrentar la pobreza, pues su disminución provisional en las estadísticas no fue más que la repetición de prácticas clientelares que sólo se sostienen mientras el “oro negro” las pueda financiar.

Pero queremos detenernos en otro aspecto mucho menos comentado de estas cuentas del INE. Se trata de la valoración que dicho ente hace cuando fija el tamaño de una hipotética “familia tipo venezolana” en 5,2 integrantes para cada hogar. Tal estimación no luce nada coherente con los datos que se anotan en el Censo de 2011 y en las encuestas semestrales de hogares por muestreo, pues si, por ejemplo, para el 2° semestre de 2013 se multiplica la cantidad de hogares en pobreza que se calcula para dicho período (1.899.590) por esos 5,2 supuestos miembros de cada familia, se llega a una cantidad de personas en situación de pobreza (9.877.868) que es 7,67  % mayor al número (9.174.172) que asienta el INE, lo que representa una diferencia ciertamente apreciable. Más marcado ocurre con las familias en pobreza extrema para el mismo lapso (612.051 hogares), que al multiplicarse por 5,2 trae un resultado (3.182.665) de 14,02 % por encima del dato (2.791.292 personas) recogido el INE.

Ese tamaño tipo de 5,2 integrantes por cada hogar se puede encontrar repetidamente en documentos del INE, así como en declaraciones públicas del jefe del organismo, Elías Eljuri. Recuérdese que además –como se dijo en un párrafo anterior- está en la base de la metodología para calcular la Línea de Pobreza por Ingreso, la Canasta Alimentaria Normativa y la Canasta Básica. Por todo ello, esa incongruencia de fijar una “familia tipo” en una cifra que luego no concuerda con lo que arroja la Encuesta de Hogares por Muestreo, tiene que acentuar (¡si es que aún cabe!) las sospechas sobre el modo en que desde el Estado venezolano se están usando las estadísticas, haciendo pertinente recordar otro pretendido dictum de Churchill: “las estadísticas para el gobierno son como los faroles para los borrachos: les sirven más para apoyarse que para iluminarse.”

[Tomado de El Libertario # 73, junio-julio 2014.]


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