sábado, 14 de junio de 2014

Brasil: Observadora internacional de DDHH es atacada en protesta contra el Mundial



Abogados Activistas (Brasil)

Un nuevo relato llega a los Advogados Ativistas (Abogados Activistas). Éste, en especial, llama la atención por tratarse de la agresión sufrida por una observadora internacional de Derechos Humanos que colaboraba con la labor de los Observadores Legais (Observadores Legales) en esta fecha tan esperada de la apertura de la Copa. Para M. G., las mundialmente famosas fiestas de calle brasileñas, no fueron festivas en absoluto. 


En una abrupta e innecesaria actuación de la Policía Militar, nuestra colega fue alcanzada por una granada de aturdimiento (también denominadas bombas de efecto moral) cuando se encontraba documentando los abusos policiales en la manifestación en contra del Mundial de la FIFA, en las inmediaciones de Tatuapé (São Paulo). Varios de esos artefactos fueron lanzados sobre una pequeña multitud que no debería haber sido amenazada –mucho menos dispersada de manera tan brutal. El derecho de protesta de la población no sólo no fue protegido por las Fuerzas de Seguridad del Estado brasileño, sino que, contrariamente, éstas hicieron un uso desproporcionado de la fuerza, impidiendo el libre ejercicio de los derechos de libertad de expresión, reunión y manifestación. 


Esas armas, conocidas como no letales, provocaron heridas medio-profundas en la pantorrilla y muslo de la pierna derecha de la observadora. El uso de este tipo de armamento, que supuestamente tiene la función de defensa propia de la policía, ha sido condenado en múltiples ocasiones por organizaciones de Derechos Humanos en todo el mundo. En el caso narrado, en lugar de defensa, dicho material fue utilizado para atacar a los manifestantes que ejercían legítimamente sus derechos. M.G. resaltó: 

“A pesar de saber que esas armas consideras como no letales causan heridas graves, no era consciente del nivel de lesividad de este tipo de armamento ya que acabé muy lesionada y ‘sólo’ me alcanzaron las esquirlas. Si la bomba me hubiese estallado directamente en la pierna, podría haberla perdido. El dolor fue muy intenso, el pantalón quedó destrozado, lleno de sangre”. 

El Grupo de Apoyo a las Protestas Populares (GAPP en adelante, por sus siglas en portugués), que se encarga de los primeros auxilios a los heridos durante las manifestaciones, inició su cura. Sin embargo, el trabajo humanitario fue impedido por la corporación militar que intimidó y expulsó a los voluntarios del GAPP y a los Observadores Legais que registraban lo ocurrido. 

Finalmente, la observadora fue atendida en un hospital público, donde constató además la negligencia con la que millones de brasileños se encuentran todos los días en relación a la salud. Si bien consiguió ser atendida, tuvo que enfrentar juicios de valor por haber sido herida en una manifestación. 

“La actitud prejuiciosa no se tornó en una atención profesional hasta que me identifiqué como abogada, teniendo que explicar mi trabajo como observadora. Escuché comentarios como ‘¿qué estabas haciendo en la manifestación, causando desórdenes?’. Me curaron a desgana e hicieron un vendaje precario que cayó una hora después. El médico que tenía que valorar la necesidad o no de sutura me miró las heridas a unos dos metros de distancia a través de un biombo. Aún no sé si ese comportamiento fue debido al pudor (porque yo era mujer y no llevaba los pantalones en ese momento para la cura) o si fue mero desinterés, en cualquier caso, no es la atención técnica que se espera de unos profesionales de la salud.”

Detalle, M.G. comentó que parte de la plantilla de enfermeros llevaba ropas y complementos alusivos a la selección brasileña, incluso dentro de la sala de sutura durante la cura. Faltaban escasos minutos para el chute inicial que tendría lugar a pocos kilómetros del hospital.

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